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Inicio > REVISTA > Opinión >

Las mujeres y niñas negras desaparecen y a nadie parece importarle
27/03/2017 -

Hace aproximadamente una semana desde que el usuario de Twitter @BlackMarvelGirl prendió la mecha en internet, consiguiendo 35.000 retweets en menos de 12 horas con una publicación sobre 8 adolescentes afroamericanas desaparecidas en el área de Washington D.C.

Varios medios de comunicación, incluyendo Essence y Teen Vogue, empezaron a escribir sobre el tema y descubrieron que en enero de este mismo año hubo quince casos simultáneos, jóvenes latinas y afroamericanas desaparecidas sólo en Washington D.C. que recibieron poco más que cobertura local y un par de tweets del departamento de policía. Aunque estas cifras son ya de por sí solas alarmantes, nos remiten a un problema mayor que está sucediendo en nuestro país y no está consiguiendo relevancia en los informativos de la tarde.

Las mujeres y niñas negras desaparecen (en EE.UU.) y a nadie está haciendo nada al respecto.

En Julio de 2014 desaparecieron más de 64.000 mujeres negras en Estados Unidos. A pesar de que no todas las desapariciones pueden atribuirse a delitos, la falta de cobertura de estos casos por parte de los medioa de comunicación es totalmente vergonzosa. Fue la periodista Gwen Ifill quien acuñó el término “Síndrome de las Mujeres Blancas Desaparecidas”.

Simplificando mucho, se trata de un término “acuñado por los científicos sociales para describir la amplia cobertura de los medios de comunicación, especialmente la televisión, de los casos de desaparición que afectan a mujeres jóvenes o niñas blancas de clase media-alta. Los sociólogos definen este fenómeno como una focalización indebida en las mujeres blancas que desaparecen, que reciben un grado desproporcionado de cobertura comparado con las mujeres desaparecidas de cualquier otra etnia o clase socioeconómica y con los casos de varones desaparecidos”.

Cuando nos fijamos en el panorama general de las desapariciones, los negros representan el 40% del total de desapariciones a pesar de ser tan sólo el 13% de la población total. La distribución de la cobertura mediática, sin embargo, haría pensar todo lo contrario. La prensa tiene 4 veces más posibilidades de informar de la desaparición de una persona blanca que de una persona negra, mulata o latina. Estas cifras son aún peores cuando la desaparecida es una mujer negra.

Es fácil nombrar las historias de Natalie Holloway, Elizabeth Smart, Jon Bernet Ramsey y un sinnúmero de otras mujeres y niñas blancas que desaparecieron saltando al instante a los titulares, haciendo que la comunidad blanca reuniera equipos de búsqueda y recaudara dinero mientras buscaba a sus seres queridos. Sin embargo, las mujeres negras y mulatas desaparecidas pasan a la historia tan rápido como los faldones de los informativos locales sobre los pocos que se han reunido en su comunidad para organizar una vigilia por ellas. Tristemente, sus historias se convierten rápidamente en tragedias de ayer.

Al pensar en el tratamiento dispar de los casos de desaparición, me viene a la mente Relisha Rud. El único medio importante que, durante meses, estuvo dispuesto a cubrir su historia fue The Washington Post, además de varios medios de comunicación destinados específicamente a la comunidad negra. Ni siquiera cuando la historia comenzó a crecer los medios de comunicación más importantes del país le dieron la misma cobertura que a las desapariciones de niñas blancas.

A día de hoy, todavía no se ha encontrado el cuerpo de Relisha y, aunque la policía decidió reabrir su caso en abril de 2016, parece que Relisha está condenada a convertirse en otro recuerdo del pasado. El caso de Relisha Rudd es el ejemplo perfecto de que esta distribución de la atención mediática no es fruto de la casualidad, sino de un plan diseñado.

La forma en que los medios de comunicación tratan los casos de desaparición de personas de esta o aquella minoría racial, están directamente relacionados con la manera en que la policía los investiga. ¿Con cuánta frecuencia se entra en alerta amarilla cuando el niño desaparecido es negro o mulato y con cuánta cuando es un niño blanco?

Los trabajadores sociales del caso de Relisha justificaron su ausencia durante 30 días porque un tal Dr. Tatum les proporcionó motivos médicos para explicarla. Ni siquiera comprobaron que el hombre fuera realmente un médico. Finalmente, resultó que el Dr. Tatum era un hombre llamado Kahlil Tatum al que la policía terminaría identificando como el secuestrador. La falta de atención y seguimiento e aquellos cuyo trabajo es proteger y servir a las minorías a menudo nos permite caer en el error de etiquetar a los niños negros de “fugitivos” en lugar de “secuestrados”. Esto, a su vez, impide que los medios de comunicación lo traten como tal, dejando a las familias de los pequeño con poco apoyo para encontrar a sus seres queridos. Además, esta inacción de la policía hace que las mujeres negras y mulatas sean un blanco fácil para el tráfico sexual humano, lo que se correlaciona con las estadísticas que muestran que el 40,4% de las víctimas son mujeres negras comparadas con las mujeres blancas (26%). Esta inacción policial, además, convierte a las mujeres negras y mulatas en un blanco fácil para la trata de mujeres, lo que se correlaciona con estadísticas que muestran que el 40,4% de las víctimas de esta forma de tráfico humano son negras.

A menudo vemos a la gente diciendo “All Lives Matter” mientras guardan silencio cuando las vidas de personas negras y mulatas están en juego. La historia americana está llena de instituciones antinegros y los medios de comunicación no han sido la excepción, cosa que demuestran a la hora de contar nuestras historias, particularmente las de aquellos que han desaparecido.

Es ahora cuando debemos unirnos como comunidad, como ya lo hemos hecho en incontables ocasiones, y ser la voz de los desaparecidos.

Las historias de Renisha Macbride, Korryn gaines y Sandra Bland podrían haber quedado relegadas a los informativos locales si el poder del Twitter Negro no las hubiera convertido en asunto de preocupación nacional. Es nuestro momento de dar la cara y buscar a nuestros desaparecidos del mismo modo en el que protestamos contra la brutalidad policial.

Sin los tweets de @BlackMarvelGirl, esta historia podría no haber recibido nunca la atención que está recibiendo. Aun así, con tantos que empiezan a prestar cobertura y atención, la mayoría de los medios que informan de estos casos son aquellos con un público mayoritariamente afroamericano y todavía tienen que llamar la atención de los principales portales de noticias.

Hoy mismo han desaparecido otras dos niñas negras en la zona de D.C., cono era de esperar, sus casos han recibido una cobertura mínima más allá de los medios locales. No podemos seguir callados mientras nuestra gente desaparece. Es el momento de hacer ruido, salir a la calle y encontrar a nuestras niñas.

George M. Johnson

Fuente: TheGrio

[Traducción y edición, Sarai de la Mata]

[Fundación Sur]


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