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Font Gavira,carlos Alberto

Natural de Los Palacios y Villafranca, provincia de Sevilla nací en 1983. Historiador e investigador, trabajo en el mundo de los archivos (Archivo General de Andalucía). Africanista por devoción, actualmente, preparo mi tesis doctoral sobre el refugio de la colonia alemana de Camerún en la Guinea Española durante la Primera Guerra Mundial. Amante de los viajes hevisitado Etiopía, Camboya, Mongolia, Siberia,... en busca de aquellos parajes que pueblan laspáginas de los libros de Historia.

Y entre otras cosas ....

Titulado Superior en el Departamento de Difusión y Conservación en el Archivo General de Andalucía (AGA)

- Licenciatura de HISTORIA en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla

- Diploma de Estudios Avanzados (D.E.A.), “Historia, Ideologías y Culturas Políticas Contemporáneas”, con el resultado de suficiencia o nvestigadora.Universidad de Sevilla

Curso de Postgrado de “Especialista Universitario en Archivística”. UNED en colaboración de la Fundación Carlos de Amberes

LABOR INVESTIGADORA

- Proyecto de investigación (antigua tesina) aprobado con la máxima calificación (Sobresaliente) por unanimidad del tribunal, bajo el título de “Los alemanes del Camerún:
visiones desde Andalucía”. (2012).

.Participación en el primer Coloquio Internacional de Africanistas (14-18 Marzo 2013) celebrado en Madrid con la ponencia “La presencia alemana en Guinea”.

- Colaborador de las revistas de Historia de difusión nacional “Historia de Iberia Vieja”, “La Aventura de la Historia”,...
- Colaborador de la revista mensual sobre tema guineanos la “La Gaceta de Guinea Ecuatorial”

- Colaborador de la revista trimestral editada por el Centro de Estudios Andaluces, “Andalucía en la Historia.”
- Estancias investigadoras en los siguientes archivos:

.España:

- Archivo General de la Administración

- Archivo General de Palacio

- Archivo General de la Marina

- Alemania:

- Archivos Federales de Alemania-Bundesarchiv Auswärtiges Amt (Berlín)

- Archivo Militar (Militarchiv) de Friburgo

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Togolandia:la colonia modelo, por Carlos A Font

30 de abril de 2018.

Entre las grandes potencias de Europa en el siglo XIX Alemania fue la última en adquirir unimperio colonial. Frente a las enormes posesiones que acumulaban Francia y Gran Bretaña enÁfrica, el Imperio alemán, tras el Congreso de Berlín (1884-1885), adquirió una serie deterritorios dispersos por el continente africano. Vamos a prestar nuestra atención sobre la máspequeña y, quizás, desconocida de sus posesiones: Togo.

Existe una estrecha franja de terreno en el Occidente africano y bañado por el Golfo de Guinea que llegó a un nivel de desarrollo bajo la dominación alemana y por eso fue considerada su “colonia modelo.” A pesar del pequeño tamaño de Togo (unos 80.000 kilómetros cuadrados), alberga unos ecosistemas muy variados atendiendo a su ecología y relieve. Destaca la costa, desprovista de puertos naturales, habitada por una barra (formación arenosa dentro del agua) que impedía la navegación de grandes buques. La importancia de la costa fue el establecimiento de la capital del protectorado alemán (Togolandia) en la ciudad de Lomé donde confluían las tres lineas férreas construidas por los alemanes. Sin embargo, al Sur se encuentra un ecosistema de llanura donde proliferaron cultivos como la palmera de aceite, maíz y algodón. En el centro de Togo hay una región montañosa formada por la elevación de los montes Akonapin en contraste con la llanura Oti-Volta, confinada al Este, constituyendo el vasto dominio hidrográfico del río Volta con sus casi 1.600 kilómetros de longitud.

Los alemanes se posicionaron del territorio en 1884 trabajaron arduamente para dotar de una serie de infraestructuras a su pequeña colonia. El protectorado fue establecido durante el periodo del nuevo imperialismo, cuando el explorador y médico (1834-1885) alemán Gustav Nachtigal llegó a Togoville, enviado como un comisario especial por el canciller Otto von Bismarck (1815-1898). El 5 de julio de 1884, hizo firmar al jefe local Mlapa III un tratado, en el cual Alemania declaraba un protectorado sobre una extensión de territorio a lo largo de la costa de la ensenada de Benín. Nachtigal fue gobernador durante un día, pero fue sustituido el 6 de julio por Heinrich Randad al ser asignado Nachtigal a realizar otras tareas en África del Norte.

Las autoridades alemanas utilizaron las expediciones científicas para ampliar su control al interior de la colonia. Heinrich Klose fue un investigador de Berlín que pasó casi cuatro años en Togo, entre 1894 y 1898, y fue parte de una expedición a las zonas del norte. Fruto de sus exploraciones en el interior de Togo fue un voluminoso tomo titulado “Unter deutscher Flagge” (Togo bajo la bandera alemana) que es su relato de la estadía y expedición al norte. Si bien el libro contiene valiosa información sobre la geografía, las poblaciones nativas y la economía del país, su objetivo también era validar la tesis de colonia modelo y argumentar que el éxito de Togolandia era evidencia de la capacidad de Alemania como potencia imperial.

En 1894 los alemanes fundaron la estación de Kati y la infraestructura de la colonia fue de las más desarrolladas de África. El gobierno colonial alemán construyó carreteras, caminos y puentes para salvar las montañas de la región interior. Sobre 1910 el gobierno colonial publicaba que había construido más de 1.000 kilómetros de carreteras. Quizás el aspecto constructor alemán que más destacó fue el tendido ferroviario. Los alemanes construyeron bajo su dominio tres líneas ferroviarias que sumaban más de 331 kilómetros y confluían todos en la capital, Lomé. Aného, Palime (Kpalimé), y Atakpamé quedaban conectadas entre sí otorgando cohesión al territorio.

Uno de los aspectos más llamativos de la colonización alemana en Togo fue la red de comunicaciones que tejieron incluyendo las líneas telegráficas que instalaron que comprendía 50 kilómetros de hilo, 18 oficinas de correos de las cuales 4 eran telefónicas. Pero quizás la instalación más sobresaliente que dejaron los alemanes en Togo fueron las estaciones de telegrafía sin hilos, cuidadosamente disimuladas, destacando la de Kamina que tanta importancia tendría en la Primera Guerra Mundial.

<img12908|right En 1907, en el Togo Septrentional ingenieros alemanes probaron la presencia de oro en filones, al Este de Agbandi y también en las arenas del Mono, al Norte de esta localidad. En esta zona se antojaba como la de clima más “sano”, según los parámetros occidentales, y concentraba más población (cerca de 500.000 habitantes). En el aspecto agrícola los técnicos agrónomos alemanes aplicaron métodos científicos a los cultivos de cacao, café y algodón aumentando sus exportaciones. La actividad comercial alemana en la zona del Golfo de Guinea era la predominante y su voracidad en busca de nuevos mercados se dejó sentir hasta en las colonias francesas próximas. En la Guinea francesa los buques alemanes transportaban 305.000 Tms. de mercancías, en el Dahomey 110.000 Tms. de productos y en Madagascar reunieron cerca de 230.000 Tms.de flete. En Costa de Marfil, los armadores de Hamburgo cargaban 250.000 Tms.de materias primas para las fábricas del Rhín. Por citar otro ejemplo de la voracidad colonial alemana, aunque buena parte del territorio del Congo Francés estaba repartido en grandes compañías que tenían el monopolio sobre la exploración de su concesión, los alemanes actuaban allí, aprovechando que muchas compañías no cubrían todo el territorio que el Gobierno les había cedido.

Por todas estas razones Togolandia se convirtió en la única colonia autosuficiente de Alemania en el mundo y su posesión más preciada en África. Los círculos imperialistas en Berlín consideraban Togolandia como una colonia modelo con autosuficiencia financiera, que se beneficiaba de los puentes, carreteras y ferrocarriles construidos para sostener una industria agrícola a partir de las exportaciones de cacao, café y algodón. Los historiadores posteriores cuestionaron esta caracterización, al señalar que los malos tratos hacia los togoleses eran frecuentes bajo el gobierno alemán. Sin embargo, otras colonias alemanas en África ofrecían un panorama más inestable que Togo. Por ejemplo, en el cercano Camerún, en el África Occidental, hubo rebeliones indígenas en 1884, 1891 y 1893 las cuales dejaron debilitadas a las fuerzas alemanas de la colonia. La represión de estos movimientos rebeldes fue dura y en vísperas de la guerra en 1914, el líder Rudolph Doula Manya Bel y su jefe militar Martin-Paul Samba se rebelaron frente al gobierno colonial alemán. Derrotados y acusados de alta traición fueron condenados por un tribunal militar y ejecutados. Togolandia, en términos generales, se presentaba estable y pacifica si la comparamos con la violencia del movimiento Maji-Maji en Tanganika (actual Tanzania) o a los excesos y atrocidades perpetradas durante la rebelión de los hereros en el África del Sudoeste Alemana (actual Namibia) durante 1904-1905.

A pesar de las oportunidades que encerraba el territorio de Togo pocos alemanes sintieron la llamada de la colonización. El número total de oficiales alemanes en la colonia era de solo 12 en 1890. En 1895, la capital, Lomé, tenía una población de 31 alemanes y 2.084 nativos. En 1913 la población nativa había crecido a 7.042 personas junto con 194 alemanes, incluidas 33 mujeres, mientras que toda la colonia tenía una población alemana de 316, incluidas 61 mujeres y 14 niños. Una población escasa para la más preciada de las colonias alemanas. Incluso prueba de la tranquilidad que se vivía en la colonia y la falta de previsión frente a peligros futuros radica en su escasa defensa. En Togolandia no había un ejército permanente para defender la colonia y ni siquiera una “Schztruppen” (fuerza de defensa) como tenían otras colonias alemanas en África. Sólo había un cuerpo de policía (Polizeitruppe) que se utilizó para imponer la autoridad colonial sobre el interior de Togo integrado por 693 policías indígenas a cargo del capitán Georg Pfähler.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914, Alemania propuso a los aliados dejar de lado las colonias de África para no involucrar a la población negra en el conflicto bélico. Los alemanes alegaban que no era aconsejable luchar entre “colonizadores blancos” pues debilitaría su posición en África y ofrecería la imagen a la población negra de inestabilidad y vulnerabilidad. Alemania trató de evitar, al menos en parte, la lucha en Togolandia, basándose en el texto del Acta de Berlín del 20 de Febrero de 1885 la cual consideraba la neutralidad de las colonias en caso de conflicto en Europa, del consentimiento común de los beligerantes. De hecho el gobernador interino de Togo, von Doering, ofertó tanto a los gobernadores franceses y británicos de las colonias vecinas de Dahomey (actual Benín) y Costa de Oro (actual Ghana) que se abstuvieran de abrir hostilidades entre las colonias. Para Alemania la victoria decisiva ocurriría en los campos de batalla de Europa, de la cual surgiría el futuro nuevo orden colonial. Pero las constantes derrotas aliadas en Europa hicieron necesario, aunque no lo fuese, la derivación de la guerra, que se extendió así también al continente africano.

Los aliados ardían en deseos de atacar las colonias alemanas. Sabían que los efectivos que tenía Alemania en África eran mucho menores que los suyos, por lo que no podrían resistir mucho tiempo. Además, la flota de Gran Bretaña controlaba los mares y si las colonias de Alemania entraban en guerra, no recibirían suministros de la metrópoli.

Los aliados no perdieron el tiempo y raudos atacaron el Togo alemán por distintos puntos. El gobernador inglés de Costa de Oro, W.C.Robertson organizó una columna desde Lomé a Kamina y los franceses invadieron desde el Norte. Lomé fue atacada y ocupada por dos compañías inglesas, previamente evacuada por los alemanes quienes la diera por pérdida de antemano. Este modus operandi se pareció mucho, a la campaña paralela que se daba en el Camerún alemán, ya que los alemanes abandonaron Duala, en la costa, para organizar la defensa en el interior. Los escasos 1.000 alemanes que defendían el territorio de Togolandia penetraron en el interior para presentar una defensa más férrea frente a los avances aliados y con la intención, no disimulada, de proteger su enclave más valioso: la estación de Kamina.

La estación de telégrafos sin hilos de Kamina era un prodigio de la tecnología dencomunicación en su época y punto neurálgico del sistema defensivo alemán puesto que comunicaba con la estación de Mwanza (Tanzania) y Windhoek (Namibia), a la vez que servía de contacto entre la flota alemana y Berlín. Por tanto Kamina se convertía en un objetivo estratégico para los aliados a tomar a como diese lugar. Un combatiente alemán dejó escrito, años después de la guerra, lo siguiente: “Cuando, a principios de agosto los británicos, avanzando desde el oeste a lo largo de la costa, nos enviaron un ultimátum para rendir Lomé dentro de las 24 horas, lo hicimos sin resistencia. Porque teníamos la tarea más importante de la defensa de Kamina, la estación de radio grande e importante (inaugurada en julio de 1914, tenía capacidad para enlazar directamente con Alemania).” Aparte de resaltar la importancia estratégica de la estación de Kamina también tenía palabras de nostalgia de la capital Lomé, abandonada sin combatir: “ Y también, sería una vergüenza destruir Lomé con la belleza de sus edificios como el Palacio de Gobierno, los edificios administrativos, iglesias, misiones, las fábricas,... Los trenes salieron en dirección a Kamina cargados de gente, provisiones y material de guerra. Sólo los religiosos, católicos y protestantes y los casados-éstos por orden del gobernador-se mantuvieron en Lomé. Todos nosotros estábamos tristes de irnos y abandonar Lomé sin resistencia, y alejarnos del enemigo en vez de acercarnos al mismo.”

Antes que llegaran las tropas británicas a Kamina, en la noche del 24 al 25 de agosto de 1914, operadores alemanes sabotearon la instalación y las nueve antenas de radio yacían en el suelo mientras que la central eléctrica era devorada por un incendio. El Gobernador von Doering capituló frente al mando británico al día siguiente y licenciaron a sus tropas nativas (askaris). La mayoría de los prisioneros alemanes fueron llevados, ironías de la historia, a Lomé y de allí embarcaron hacia Inglaterra. El dominio alemán sobre Togo ya era un recuerdo.

En la Conferencia de Paz de Versalles (1919) los aliados, franceses y británicos, se repartieron Togo en sendas áreas de influencia que agregaron a sus respectivas colonias colindantes. Los aliados argumentaban, para justificar este nuevo reparto colonial, que los alemanes eran incapaces de gobernar sus colonias debido a su brutalidad. El primer ministro británico durante la guerra, Lloyd George llegó a declarar en la Cámara de los Comunes lo siguiente: “Poseemos numerosas pruebas de las crueldades que ha cometido Alemania, no sólo en los campos de batalla, sino en sus colonias,y si hubiéramos devuelto las colonias a este país, hubiéramosle dado ocasión de ejercer represalias contra los indígenas que con nosotros cooperaron a su propia liberación.” Sin embargo, a pie de terreno, el sentir en las antiguas colonias alemanes era muy diferente a lo que proclamaban los aliados. Incluso, siguiendo los preceptos del presidente de EEUU Wilson, de consultar a las poblaciones indígenas su sistema de gobierno (principio de autodeterminación), de manera reveladora los antiguos colonizados por los alemanes reclamaban el dominio de sus antiguos dominadores. El diario español “El Día”, en su edición del 10/03/1919 y bajo el título “Los indígenas del Camerón y del Togo temen caer bajo la zarpa inglesa y francesa”, recogía unas asombrosas informaciones acerca del sentir de las poblaciones africanas sobre sus antiguos colonizadores alemanes. Después de la guerra los ocupantes británicos decidieron organizar una votación en los territorios, recién conquistados, de Togo y Camerún, con el fin de que los nativos declarasen si querían ser súbditos alemanes o ingleses. La gran mayoría de la población del Togo votó en contra de los ingleses y en favor de Alemania. El diario también se hacía eco de los internados alemanes en territorio guineano: “Muchos indígenas que se internaron en Guinea siguen en la isla de Fernando Poo. Han fundado en tres años cerca de San Carlos (Fernando Poo) aldeas muy bonitas, y viven como hombres libres bajo la protección y vigilancia del Gobierno español”.



Comentarios
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Max Encarnación Alejo comentó de Togolandia:la colonia modelo, por Carlos A Font...

Me agrada sus ideas y queria saber si me puede enviar ese trabajo en pdf a mi correo: max156@gmail.com




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