En cumplimiento de la legislación vigente, solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies
Más información
| ACEPTO

Fundación Sur
REVISTA
Radio
Foro de Emprendedores

África en la Escuela
AfroIslam
Taller de Radio


Búsqueda personalizada


Blog Académico
Declaración de James K. Gasana ante la Misión de información francesa sobre Ruanda
...leer más...
Africanos en Alemania : La estigmatización de los bastardos de Renania, por Carlos A. Font Gavira
...leer más...
El candomblé y el tiempo, por Reginaldo Prandi
...leer más...
Estrategia para un objetivo preciso: el pueblo, sujeto soberano de la democracia, por Benjamín Forcano
...leer más...
La miopía política de España en el Sáhara y el surgimiento del Frente Polisario
...leer más...

Blog Académico

Noticias
La gira europea del ministro burundés Shingiro: un viaje analizado de cerca
...leer más...

El Banco Africano de Desarrollo apoya la recuperación del clima empresarial en Marruecos con una subvención de un millón de dólares
...leer más...

La situación de República Centroafricana no es buena (3/3)
...leer más...

Londres se disculpa por no reconocer a los soldados coloniales que murieron por Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial
...leer más...

Los descubrimientos arqueológicos de África en 2021 (3/3)
...leer más...

40 arrestados en Uganda mientras las fuerzas de seguridad rodean las casas de Bobi Wine y Besigye
...leer más...

Ser negro en Italia aún no es fácil, la serie Zero busca cambiarlo
...leer más...

Sudáfrica prohibirá la cría y caza de leones en cautividad
...leer más...

La juventud es clave para transformar los sistemas mundiales de alimentos
...leer más...

La situación de República Centroafricana no es buena (2/3)
...leer más...

Los descubrimientos arqueológicos de África en 2021 (2/3)
...leer más...

Aplazadas las eliminatorias de los grupos africanos para el mundial de fútbol de 2022
...leer más...

El gobierno nigeriano aprueba la creación de un centro para el control de las armas ligeras
...leer más...

La situación de República Centroafricana no es buena (1/3)
...leer más...

Los descubrimientos arqueológicos de África en 2021 (1/3)
...leer más...


Noticias

Inicio > Bitácora africana >

Ordoñez Ferrer, Carlos

Carlos Ordoñez Ferrer como él dice "Antes fui realizador de televisión. Ahora soy activista, viajero y escribidor. Es mejor para la salud" .

Colaborador de MUGA El Centro de Estudios y Documentación sobre Inmigración, Racismo y Xenofobia, MUGAK, impulsado desde SOS Arrazakeria, Organización que viene desarrollando su labor desde 1995.

Carlos Ordoñez Ferrer ha pasado nueve meses en Mozambique tiempo en el que ha escrito su blog Mozambiqueando que a partir de ahora podremos encontrar en nuestra página web

De vuelta a España realizó el Master "Información Internacional y países del Sur" de la Universidad Complutense de Madrid

Ver más artículos del autor


Mozamateando, Por Carlos Ordoñez Ferrer

6 de febrero de 2009.

El baño era una choza cercana a la que teníamos para dormir. El sonido de la vegetación nocturna en mitad del campo africano era una incesante música minimalista que anunciaba misterios y que animaba a cobijarse. Yo fui al allí como última actividad del día. Entré a la luz de mi linterna, me bajé los pantalones y entonces comenzó el ataque. Eran dos y fue a traición, ya que, tal y como me encontraba no podía defenderme.

Me había dado repelente en los pies y tobillos, pero no en las piernas, y fue ahí donde se dirigieron esos inoportunos insectos voladores. Con una mano daba manotazos en el aire. Con la otra los trataba de alumbrar. Una palmada aquí, otra allá. La situación era complicada. Yo ya había comenzado con la tarea, y no era posible interrumpirla. Además, me enojaba sobremanera que esos insignificantes insectos vinieran a molestar una actividad tan personal. No fue fácil realizar la operación de manera completa y sin dejar de defenderme. Sentí un picotazo en la pantorrilla y seguido otro en la parte trasera del muslo. Eché atrás la mano y algo se quedó entre los dedos. Tenía los restos de un mosquito y estaba bañado en sangre. ¿Era mía o de otra víctima? En ese instante recordé que para que el mosquito de la malaria contagie el paludismo ha debido picar previamente a otra persona con malaria. ¿De quien sería esa sangre? Me limpié las manos con jabón, fui a mi choza, me metí debajo de la mosquitera con los picotazos en pleno proceso de hinchazón y me dormí blasfemando y con la fe puesta en que dentro de diez días no me subiera la fiebre.

A la mañana siguiente salimos a las siete y media, después de un desayuno que consiguió mantener nuestros estómagos distraídos hasta la noche. Nos encaminamos hacia el Gorongosa, actual Parque Nacional, y antes, retaguardia de la Renamo, la guerrilla financiada por la Sudáfrica del apartheid. De pronto nos dimos cuenta de que andábamos muy escasos de combustible. Atrás llevábamos dos bidones de veinte litros, pero debíamos asegurar alguna gasolinera. La vegetación era hermosa, salvaje. Llegamos a la localidad del mismo nombre, Gorongosa con el depósito casi vacío. La gasolinera del pueblo eran dos jóvenes que vendían bidones de 20 litros, como los que nosotros llevábamos. Estábamos en la tarea de llenar de petróleo nuestro todoterreno cuando se acercó un hombre metido en edad. Traía en sus manos una lata de pintura de cinco litros con una sustancia blanca en su interior parecida al maíz molido.
- Señores, aquí tengo fetiche. Si prueban esto se les va a poner así de dura –prometió, apretando el puño- para hacer feliz a la mujer.

Todos los presentes se rieron a carcajadas mirando nuestra caras de asombro. Nico, rápido de reflejos sacó el mate.

- Yo también tengo fetiche. Fetiche de blanco. ¡Mire!

Las carcajadas se transformaron en una sonrisa aguijoneada por la curiosidad. Todos se acercaron un paso más. Nico abrió el saco de yerba argentina, rellenó el mate con la maestría del pampero, colocó la bombilla y lo cebó. Todos los presentes seguían el proceso en un silencio casi religioso. Le ofreció la primera mateada al “vendedor de viagra”, que lo recibió con una seriedad exagerada. El hombre fue a darle un sorbo. El argentino vio en ese error casi un sacrilegio y le corrigió.

- Tiene que chupar por aquí, por la bombilla.

El hombre le obedeció. Todos los presentes lo miraban hipnotizados. Acercó sus labios, inhaló y el brinco que dio provocó un susto seguido de una carcajada general. El fetichero no se esperaba que “ese fetiche de blanco” tuviera ese sabor y menos que estuviera tan caliente. Otra chupada, otro brinco y otra carcajada.

Después de esto, Nico no pudo rechazar la oferta del fetiche en bote de pintura y aceptó una cucharada.

Pagamos el gasoil y seguimos nuestro camino al sur. Aún nos quedaban muchos kilómetros. Al rato pregunté a mi copiloto.

- ¿Qué? ¿Se te está poniendo dura?
- Mirá che, dura no, pero a saber qué mierda era eso. Me da la sensación que los árboles se inflan y se desinflan.
- Bueno, pues mejor prepárate otro mate, ¿si?
- ¡Dale!

Seguíamos atravesando el Gorongosa. De reojo observé a mi amigo. Miraba los árboles con una sonrisa tranquila.

- ¿Sabés qué? – me dijo de pronto- a este capítulo de tu blog le podés llamar “Mozamateando”.

Se hacía de noche y nos acercábamos a la provincia de Inhambane.



Comentarios
Las opiniones expresadas en estos comentarios no representan necesariamente el punto de vista de la Fundación Sur. La Fundación Sur no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los usuarios