Xenofobia en Sudáfrica: El poder de nombrar

24/07/2015 | Crónicas y reportajes

Los dominantes o los que han dominado, aquellos que han conquistado, dicen tener el poder de nombrar al personaje y su importancia, y creen poder devaluar aquellos que han sufrido pérdidas o que han sido dañados. Esto implica la resistencia del gobierno a usar la palabra xenofobia para describir los ataques a inmigrantes.

Al escuchar como Ruth Bhengu, miembro del parlamento de Mpumalanga, reprende a los periodistas oír usar la palabra ´xenofobia´, las palabras de Adrianne Rich se me vinieron a la mente:
“´Todo lo que no tenga nombre, lo que no esté representado con imágenes, todo lo que sea omitido de las biografías, censurado en cartas, todo lo que sea equivocadamente llamado, todo lo que sea olvidado en la memoria de un significado ya no existente – se convertirá no sólo en algo no dicho sino inefable”.

Bhengu declaró que “los medios de comunicación tienen que referirse a los ataques no como xenofóbicos, solamente como ataques, ya que esto desvía nuestra atención de los problemas reales”. Esto es la razón por la cual no se prestó mucha atención al objetivo principal de la Operación Fiela, el crimen en general, y sólo se incidió en el impacto sobre la población inmigrante.

Las personas oprimidas que han experimentado heridas estructurales y personales, han considerado que “nombrar” es un paso muy importante y un sitio crítico de la lucha. Por esto James Baldwin dice “cuando los oprimidos nombran la opresión, han dado el primer paso hacia la autoliberación”.

Esto es por lo que “nombrar” se convirtió en una importante área de lucha contra el Apartheid. Los opositores al Apartheid y de muchos de los estados de los cuales han venido refugiados africanos, lucharon duramente para dar nombre al Apartheid, “la opresión Apartheid”, no solo un sistema de desarrollo separado que reconocía las distinciones étnicas y formaba patrias independientes.

El Congreso Nacional Africano (ANC) sabe que el nombrar conlleva un peso político. El lenguaje también es importante, ya que facilita métodos para cambiar lo que cada uno piensa de sí mismo: no solo como marginados o excluidos, sino también como seres humanos que tienen poder para crear unidad entre los divididos, incluso el nacionalismo, pero también un reconocimiento de vínculos de humanidad y solidaridad, que van más allá de identidades tribales y de la nacionalidad.

El ANC conoce el poder de nombrar muy bien. Cuando los opresores del Apartheid describieron al ANC y al uMkhonto weSize (MK) como organizaciones “terroristas”, el ANC y sus aliados respondieron diciendo que eran “luchadores de la libertad” y persuadieron a todo el mundo a aceptar esto o a utilizar un término más neutro como “guerrillas”. Esto no era simplemente semánticas o una respuesta retórica. Fue difícil hacer que los que lucharon para el ANC fueran bien recibidos en la comunidad humana.

Es más, muchas personas y estados aceptaron que el terrorismo del estado era practicado por el régimen de Apartheid y que era un crimen internacional.

El proceso de nombrar puede ser un acto personal, de afirmación de la identidad personal. Por ejemplo, los africanos rechazan los nombres que les son dados por lo misioneros y reclaman los dados por sus padres. También es un fenómeno a través del cual los esclavos se deshicieron de sus nombres de esclavos después de escaparse. Por esto los africanos rechazaron su designación del Apartheid como “Bantú” y adoptaron el término descriptivo de “negros”, para referirse a su denominación como no-europeos.

Aquellos que tienen posiciones importantes en la sociedad han intentado apropiarse del proceso de nombrar. La policía del Apartheid y el gobierno intentó ofrecer explicaciones oficiales para las muertes de los detenidos, utilizando su poder para proporcionar una historia autorizada de lo ocurrido

Sin embargo, contrariamente a un movimiento de resistencia, aquellos que experimentaron ataques violentos como inmigrantes africanos y de algunas partes de Asia, no pueden oponerse a las acciones de las autoridades, ya que suelen ser individuos vulnerables y aislados. Hemos visto que los ataques han sido públicamente instigados mediante personas de negocios que se refieren abiertamente a los inmigrantes como “sucios” y no pertenecientes a las comunidades sudafricanas. Este ha sido el lenguaje de la Operación Fiela, ya que los ataques son instigados conscientemente. En este sentido es verdad que la palabra “xenofobia” que connota un incontrolable odio psicológico es una inadecuada descripción de los procesos del trabajo.

Existe un lado paradójico en la renuencia de reconocer al personaje inmigrante atacado. Se niega que sea un ataque a migrantes extranjeros solo por ser extranjeros, ya que se llama solamente crimen. Pero estas mismas personas tienen su personaje extranjero muy bien identificado bajo la Operación Fiela, que opera contra migrantes indocumentados. Un 40% de los arrestados son extranjeros. Algunos sí que están documentados pero siguen siendo arrestados porque no tienen tiempo de declarar sus derechos legales.

Estas personas son vulnerables ya que han huido de la guerra y el hambre y se encuentran en los márgenes de la sociedad sudafricana. Se merecen la solidaridad de una sociedad basada en los valores de la libertad. Parece ser que hay una tácita asunción que los inmigrantes no tienen derecho a ser protegidos por la ley. Estas acciones relacionadas con los inmigrantes están corroyendo las bases de la democracia sudafricana e ignorando los derechos universales de cada ser humano.

La historia nos ha enseñado que los ataques contra la libertad de un individuo tienen una tendencia a expandirse. Sabemos, por supuesto, que algunos sudafricanos como los Shangaans, fueron asesinados en los ataques del 2008. Sabemos que la sociedad sudafricana tiene una violenta cultura hacia las minorías étnicas. En los últimos años se ha visto la violencia dirigida a poblaciones indias. ¿Cómo podemos saber dónde llegará esta violencia?

Aquellos que creen que la libertad sudafricana pertenece a todos aquellos que andan sus calles, ya sean pobres, ricos o vivan en chozas, necesitan juntarse y oponerse a esta injusticia actual. Antes decíamos, con las palabras de la Carta de la Libertad: “Lucharemos juntos para conseguir la libertad durante toda nuestra vida y no pararemos hasta conseguirla”. Hemos derrotado al Apartheid en muchos aspectos, pero todavía no ha ganado la libertad. Necesita ser defendida de ataques, de los cuales muchos provienen de aquellos que una vez lucharon por la libertad de Sudáfrica.

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La libertad no es un momento concreto. Es un proceso que sigue evolucionando y que debe ser profundizado y defendido por aquellos que una vez lucharon por conseguirla. Ninguno de nosotros, ni siquiera aquellos que fuimos los más valientes ayer, podemos decir que sabemos el significado completo de la libertad. Aquellos que ven nuestra libertad como interconectada, necesitan reclamar la libertad de nombrar las amenazas y opresiones de hoy en día como amenazas y opresiones. Y necesitan reclamarla a aquellos que se consideran liberadores.

Deben reclamar el derecho a decir lo indecible, ya que ahí se encuentra el importante significado de la libertad.

Raymond Suttner

Raymond Suttner es profesor de la Rhodes University. Fue prisionero político durante 11 años. Twitter: @raymondsuttner

Fuente: Daily Maverick

Traducción: Claudia Velilla Zuloaga

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