En cumplimiento de la legislación vigente, solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies
Más información
| ACEPTO

Fundación Sur
REVISTA
Radio
Foro de Emprendedores

África en la Escuela
AfroIslam
Taller de Radio


Búsqueda personalizada


Blog Académico
imforme INFANCIA MIGRANTE " Derechos Humanos en la Frontera Sur 2019:, Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía-APDHA
...leer más...
Transiciones posconflicto y justicia transicional en Uganda, por Lázaro Bustince
...leer más...
Visión de UNITA del estado de Angola
...leer más...
Alemania reconoce su genocidio en Namibia, por Carlos Font Gavira
...leer más...
África en la agenda externa de la administración Macri (junio 2016 - junio 2017), por Carla Morasso
...leer más...

Blog Académico

Noticias
Naufraga una embarcación con inmigrantes subsaharianos con destino a Canarias cerca de la costa mauritana
...leer más...

UNICEF actúa contra la emergencia climática y lucha por la educación en Costa de Marfil
...leer más...

Aumenta de forma alarmante el número de secuestros en Reunión
...leer más...

450.000 alumnos de primaria se someten a un examen ocular en Egipto
...leer más...

Viajero keniano demanda a Lufthansa por negarle el uso de su bastón
...leer más...

El secretario general de Koilou, en República del Congo, ha muerto
...leer más...

El presidente de la FIFA visita Madagascar
...leer más...

Global Fund recauda 14 millones de dólares destinados a la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria
...leer más...

Kenia planea levantar la prohibición del uso de drones para 2020
...leer más...

Aparente indiferencia ante la violencia de género en Malí
...leer más...

Brice Laccruche Alihanga, exjefe de gabinete del presidente Bongo, detenido por corrupción
...leer más...

No ignoremos el día mundial contra el SIDA
...leer más...

Líderes panafricanos exigen acción en la COP25
...leer más...

Los obispos de Costa de Marfil proponen una semana de reconciliación en vista de las elecciones del 2020
...leer más...

Semana de la cultura regional de Hauts-Bassins en Burkina Faso
...leer más...


Noticias

Bitácora Africana
Sonia Fernández Quinconces literáfricas., por Roge Blasco
...leer más...
La odisea del cayuco, por Rafael Muñoz Abad
...leer más...
Fútbol para fortalecer el español en Abiyán, por Chema Caballero
...leer más...
Ghana (II) El presidente llama a todos los ghaneses de la diáspora por Bartolomé Burgos
...leer más...
GHANA (I): EL PEQUEÑO PAÍS QUE VE GRANDE, por Bartolomé Burgos
...leer más...

Bitácora Africana


Nuno Cobre

Sin que nadie le preguntase si estaba de acuerdo, a Nuno Cobre lo trajeron al mundo un día soleado del Siglo XX. Y ya que estaba por aquí, al hombre le dio por eso que llaman vivir.

Sin embargo, durante mucho tiempo creyó Nuno que el mundo era sólo eso, sólo eso que se presentaba de manera circular y hermética ante sus ojos. Se asfixiaba. A veces. Pero algunos viernes o lunes por la mañana, una vocecita fresca y lejana le decía que habían otras cosas por ahí, que debían haber otras cosas por ahí.

Y un día Nuno Cobre salió y se fue a la Universidad, y un día siguió viajando y al otro también, y al otro, mientras iba conociendo a gente variopinta y devorando libros sin parar… Entonces descubrió con un cierto alivio que no estaba solo. Que habían más. Cuando llegó la hora de elegir, Cobre decidió convertirse entonces en viajero sólido y juntaletras constante, pero quería más, un más que venía del Sur. Y fue así como el latido africano empezó a morderle tan fuerte que una noche abrió la puerta del avión y se bajó en un país tropical. África.

Los temores. Llegó con cierto temor a África influenciado por la amarilla información occidental ávida de espectáculos cruentos y de enfermedades terminales. Y resultó que en lugar de agitarse, a Cobre se le olvidó la palabra nervios a la que empezó a confundir con un primo lejano. Y así fue como se llenó de paz, tiempo y vida.

Tras varios años en África, Nuno Cobre sólo aspira a lo imposible: vivir todas las experiencias mientras le da a la tecla, a los botoncitos negros del ordenador que milagrosamente le proyectan un nuevo horizonte cada día.



¿Existe África?” Reseña literaria de ÉBANO de Ryszard Kapuscinski, por Nuno Cobre

Ébano narra las experiencias del periodista polaco Ryszard Kapuscinski en África. Kapuscinski vive en África no como un ‘turista feliz’, sino como un arriesgado reportero que se mete en todos los follones posibles en busca de cualquier experiencia interesante. Nunca viajará en primera clase, tampoco dormirá en hoteles, no saboreará licores, ni se bañará en piscinas. Todo lo contrario: Kapuscinski actúa como un auténtico africano de a pie. Gracias a esta audacia, podemos sentir los latidos de (...)

¿Han cambiado las cosas en Liberia o no?”. Reseña literaria de BLUE CLAY PEOPLE de William Powers (3) de (3), por Nuno Cobre

Para los que hayan vivido y trabajado en Liberia, o lo estén haciendo en la actualidad, Blue Clay People les resultará tremendamente cercana y familiar. Muchos expats (y también un buen puñado de liberianos) se reconocerán en la figura de Powers, harán suyos sus pensamientos, sus experiencias. Y es que Powers nos hace partícipes de los típicos escenarios que el expat experimenta en Liberia, incluido las preguntas que se reciben en el aeropuerto antes de embarcarse en la aventura africana, “¿cómo (...)

“¿Debería continuar con mi novia o vivir la vida?”. Reseña literaria de BLUE CLAY PEOPLE de William Powers (2) de (3), por Nuno Cobre

A pesar de un importante número de consecuencias negativas, Powers descubre también en Liberia que estos mismos proyectos son a veces capaces de proporcionar verdadera ayuda y alegría a las comunidades locales. Lo descubre William adentrándose aún más en la sociedad liberiana que a su vez le irá descubriendo varios patrones fundamentales de esta cultura como la importancia del factor religioso y también de las sociedades secretas o la cuestión tribal que obliga al miembro de la familia que destaca a (...)

“Ser un buen escritor es complicado”, por Nuno Cobre

Reseña literaria de AMERICANAH de Chimamanda Ngozi Adichie (3) de (3) Nacer negro por tanto puede ser muy duro, aunque también hay bastantes matices, distintos niveles y clases sociales dentro del mundo negro, aunque la dificultad para progresar parecer estar siempre latente independientemente del status social. En este sentido, el libro dirá que en un país como Nigeria se entenderá que se pueda emigrar para huir de la guerra y de la pobreza; pero muchos (tanto blancos como muchos negros) no (...)

¿Chimamanda es una escritora o una socióloga?., por Nuno Cobre

Reseña literaria de AMERICANAH de Chimamanda Ngozi Adichie (2) de (3) Con todo, hay también una serie de caracteres que están dignamente logrados. Es el caso por ejemplo de Blain, el novio listillo de Ifem, del que apreciamos nítidamente su gilipollez y su pedantería labradas por una insoportable sombra de perfección. El personaje de la tía de Ifem y su corrupta pareja también están aceptablemente elaborados, al igual que la adolescente presencia del sobrino Dike. El personaje súper secundario (...)

“Mucha inteligencia, poca literatura”. Reseña literaria de AMERICANAH de Chimamanda Ngozi Adichie (1) de (3), por Nuno Cobre

Americanah es la historia de Ifemelu, una joven nigeriana que decide marcharse a los Estados Unidos por un tiempo para estudiar y buscar una vida mejor. Al cabo de un tiempo acaba regresando a Nigeria cargada de experiencias de todo tipo. Los dos periplos se diferencian enormemente. En Nigeria, Ifemelu vive dentro de un país corrupto afectado por innumerables problemas, incluido latentes amenazas golpistas. A pesar de todo, la protagonista vive en Lagos de manera ‘digna y normal’ y es allí (...)

“Ha valido la pena todo esto “ Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia” (14) de (14), por Nuno Cobre

Ha valido la pena todo esto, en Monrovia. Liberia. Esta zona aledaña a Old Road obedecía más al concepto de aldeas, a ese tipo de pueblitos que te encuentras cuando sales al terreno en Liberia. No se me ha ocurrido sacar ninguna foto por aquí porque me parecía hasta una falta de respeto. En un momento dado, no sabía por donde salir para volver a Old Road, y he estado dando como círculos. Me preguntaba a veces como sería dormir en uno de estos sitios, como sería quedarse a vivir una semana, un mes (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia (13) de (14) “La pobreza respira en los aledaños de Old Road“, por Nuno Cobre

Ante el cansancio que ya acumulaba me resultaba muy difícil sonreír en Congo Town. Noto como ya he dicho anteriormente que necesito salir de Liberia, al menos por unas semanas. Ya iba transpirando en sudor, la camisa ya estaba mojada y caminaba un poco a la deriva… He visto el letrero de SGS y más adelante me he encontrado con un partido de fútbol lleno de gente. Uno de los equipos llevaba el uniforme del Madrid, y creo que al final fue el que acabó ganando. Cuando yo estaban marcaron un par de (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia (12) de (14) “Un poco de oxígeno en Congo Town“, por Nuno Cobre

Trato de abandonar Bushrod Island. Por fin, empiezo a divisar de nuevo el puente. Hoy he sonreído muy poco. Estoy ya quemado después de tanto tute estos días, esta sobredosis africana te mata tío. He visto otra foto maravillosa que no me he atrevido a hacer: gente apiñándose en un autobús regalado por el gobierno indio y encima más gente haciendo cola en la calle. Todo esto es muy duro. Al cruzar el puente por fin, sigo recto, y creo descubrir casi seguro que esta fue la calle donde me perdí una (...)

“Una bomba atómica ha caído sobre Monrovia“ caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia (11) de (14) - , por Nuno Cobre

Quiero visitar el puerto deBushrod Island. Desde hace tiempo además, pero cada vez que paso por la isla no lo veo, o lo intuyo como no, tapiado, oculto. Es así como por fin, tras dejar Vai Town y Clara Townhace un rato, descubro unas puertas verdes de hierro que dicen doradamente, “Gateway to Liberia”. Aquí está el puerto. Entro. Llevo más bien una pintita de progre explorador, he de aclarar que soy miembro de la comunidad internacional. Pero los seguritas me van mareando, no les convence del todo (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia - (10) de (14), “Totalmente hecho polvo en Bushrod Island“, por Nuno Cobre

La ruta en realidad empezaba al cruzar el puente que me dejaría en Bushrod Island. He pasado por la zona de Johnson Street y he cruzado el río Mesuradopor el puente con Providence Islanddebajo. A propósito del río Mesurado, sobre sus verdes y sucias aguas se deslizaba una hombre remando sobre su piragua al que no dudé en fotografiar. Iba realmente rápido. He cruzado a la isla a pie como hice una vez hace unos buenos meses ya, aunque en aquella ocasión tan solo me acerqué al borde y luego me di la (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia - (9) de (14) “¿Qué se siente al recorrerse más de 130 países?“ , por Nuno Cobre

Han sido cuatro horas las que he estado fuera y hoy más que ningún día me he sentido exhausto. No sabía que Bushrod Island era tan grande. Sospechaba que sí, de que se trataba de una isla estresante, loca, frenética, pero no imaginaba que llegase a sentirme tan agobiado en ella. En algunos momentos me he olvidado casi de donde estaba, ha llegado un momento que no veía nada. Tan solo caminaba como un autómata, abriéndome paso ante lo que fuera o fuese, tratando de llegar a casa cuanto antes. Como (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia - (8) de (14) “La gente es rara“ , por Nuno Cobre

Por una de las calles adyacentes evité entrar porque había varios coches de policía y parecía que estaban acordonando la zona. Líos los justos. También me encontré de repente con la embajada de Libia que me encantó. Me fascinó esa combinación de bandera verde que aún ondea, y ese águila dorado y malhumorado pegado a la puerta de hierro clorofílica. Los muros estaban desgastados de gris y celeste, y todo el conjunto resultaba maravilloso. Me abstuve de sacar fotos evidentemente. No muy lejos de aquí (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia - (7) de (14) “Sinkor rico, Sinkor pobre“ , por Nuno Cobre ,

Seguí adentrándome por Sinkor y encontré la 8th Street donde más o menos quería empezar mi ruta. Nada más avanzar por esta calle, a uno le daba una placentera sensación de paz y tranquilidad. Daba gusto pasear por aquí, a través del silencio, bordeando los apartamentos Andalucía. Pronto me di cuenta qué era Sinkor. Sinkor es un barrio estratificado en dos zonas. Por un lado nos encontramos con el Sinkor blanco, rico, organizado, de anchas alamedas y que se apuesta junto al Océano Atlántico. Y luego (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia - (6) de (14) , “Tal vez ese tipo estuviese drogado“, por Nuno Cobre

Seguí avanzando y me di cuenta que en la playa había dos bares. No sólo el de los rastas que ya conocía, sino otro más que deben haber abierto hace poco. Aquí, bajo unas sombrillas amarillas, se entretenían varios grupos de liberianos bailando. Más adelante, encontré el bar que ya conocía. Pero antes había salido del primer bar, un joven vestido de verde y una gorra blanca que insistió en hablar conmigo. Me preguntó algo del Metropolitan Hotel, que nos habíamos conocido, no se qué… Le dije que no me (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia - (5) de (14) “Los 13 muertos “ , por Nuno Cobre

Yo sigo caminando por Broad Street, comprobando como han abierto el Museo, sí las cosas están mejorando en Liberia. He sacado también varias fotos al Red Lion y he seguido deslizándome por Broad Street y me he dado cuenta como dentro de un alto edificio quemado y devastado, habita gente. Por aquí, a la izquierda ya puedo ver mejor el mar, concretamente el Río Mesurado, y el puente que conduce a Bushrod Island. Luego he seguido la “ruta de Helene Cooper” y me he metido por Ashmun Street, en la (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia (4) de (14) “Mucha policía, poca diversión“ , por Nuno Cobre

He tenido suerte y el azar ha querido que por aquí estuviese el responsable de mantenimiento de la organización donde trabajo, que me ha calmado puesto que mi actitud había caído en el nerviosismo y en la torpeza. De todos modos resultaba impotente comprobar como estos dos policías estaban encantados de tener una presa inocente en su poder (encima blanco) para demostrar a la jerarquía su valía y lo buen profesionales que eran. Me he sentido impotente también porque los policías han insistido en (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia (3) de (14) “Nuno Cobre detenido por los Estados Unidos de América

He seguido por Lynch Street y me he encontrado por casualidad con el estadio Antoinette Tubman abierto. Vaya, he descubierto que se celebraba el día internacional de la mujer y me he metido en un estadio de césped artificial sembrado de carpas multicolores y unas gradas invadidas por mujeres. Bajo un palio, una personalidad daba un discurso y detrás de ella y a su derecha, se sentaban las “autoridades”, los blancos y demás élites. Aquí me he encontrado con John al que he fotografiado por primera (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia (2) de (14) “Sudando y sudando" , por Nuno Cobre

En Newport como he dicho destaca el minarete de la mezquita donde a la entrada dormía un hombre en posición cabizbaja. En esta misma calle también me he encontrado con el recién pintado edificio de la RREA (Rural and Renewable Energy Agency) pintado de un verde intenso como no podía ser de otro modo en África donde los colores alcanzan su máxima expresión. También había una parte pintada de blanco. Me pregunto cuanto tardará este edificio en llenarse de polvo, de lodo, de gris y desgaste para adquirir (...)

Caminando por el infierno de Monrovia, capital de Liberia (1) de (14) “En medio del caos” , por Nuno Cobre

Con un poco de nervios me pongo a escribir sobre el pateo que ayer emprendí sobre Monrovia. Ahí voy: Sobre las diez y pico de la mañana me dispuse a salir a la calle con una gran pereza. No me esperaba París, Roma o Lisboa, no, me esperaba Monrovia y el cerebro lo sabía. El día anterior por la noche había estado trazando mi plan sobre un mapa de 2004 elaborado por la ONU. Me iba a recorrer prácticamente todas las calles de la zona de Mamba Point y Central Monrovia. Antes, había dividido la ciudad (...)

"Una noche africana" , por Nuno Cobre

Todas las perras se llaman Luna. Y muchos perros llevan el nombre de Rocky. De estas noches en las que te apetece algo diferente. La hartura con h. Ya sabes lo que va a pasar si vas al Jasei, conoces las noches del Greenie. Entonces te dices, “hoy quiero ver lo que pasa en África”. Se sabe, algunos lo saben, que el cantante más popular del país, Kentiki, tiene un intento de bar en alguna esquina de la ciudad. Se rumorea que cada viernes, Kentiki se pone a cantar y hacer saltar a toda la (...)

Muchas cosas tienen que cambiar todavía - Reseña literaria de ‘Aún no han nacido los bravos’ de Ayi Kweih Armah (3) de (3) , por Nuno Cobre

Nos cuenta también esta novela como se vinieron abajo la mayoría de los sueños utópicos y liberadores de la África recién independizada de los años 60. Como todos aquellos sueños revolucionarios quedaron prácticamente en nada, incluidas las revoluciones lideradas por Fidel Castro y Mao Tse-Tung; una nada a la que contribuyeron partidos auto proclamados socialistas, lo que producía más decepción si cabe. A Nkrumah, también conocido como Osagyefo, “el redentor” y hoy en día considerado héroe de Ghana y (...)

Robar o no robar. Reseña literaria de ‘Aún no han nacido los bravos’ de Ayi Kweih Armah (2) de (3) , por Nuno Cobre

Respecto al título de la novela, no sería descabellado afirmar que éste, a pesar de la desilusión reinante, tiene un carácter mesiánico y esperanzador: “The Beatyful ones are not yet born”, es decir, lo mejor está aún por llegar. Por cierto, ¿por qué Beautyful y no beautiful? Todo parece indicar de que se trata de un desliz ortográfico en inglés, no muy infrecuente en África. De hecho en Ghana se habla principalmente el Twi, y el inglés no es tan fluido como cabría esperar. Siguiendo con la “esperanza”, (...)

¿Cuándo se jodió Ghana ? Reseña literaria de ‘Aún no han nacido los bravos’ de Ayi Kweih Armah’s (1) de (3) - , por Nuno Cobre

The Beautyful ones are not yet born es una novela que cuenta la vida de un oficinista de una estación de trenes en Ghana, desencantado con la vida y el curso de los acontecimientos en su país. El anónimo protagonista, denominado ‘el hombre’ (‘the man’, como siempre se refiere a él Armah) se siente muy sólo, incomprendido y cada vez le resulta más difícil vivir en su propia tierra, en su propio continente. Presionado por sus ambiciosas mujer y suegra, que no entienden como el hombre se niega a aceptar (...)

¿ Sabes cuando te vas a morir ? (2), por Nuno Cobre

Reseña literaria de ‘Por qué nadie sabe cuando morirá’ de Wilton Sankawulo (2) de (2) - Casarse aparece como otro de los temas recurrentes del libro. Por ejemplo, en Who shall take the bride se hace perentoria esta necesidad en una historia que acaba de forma sorprendente. Así, ya que no hay manera de decidir quién de los tres pretendientes debería casarse con una soltera muy deseada en la comunidad, Sankawulo acaba de esta forma el cuento, “Perhaps, dear reader, you could be the best judge of the (...)

¿Sabes cuando te vas a morir?, por Nuno Cobre

Reseña literaria de "Por qué nadie sabe cuando morirá" de Wilton Sankawulo (1) de (2) Por qué nadie sabe cuando morirá, es un libro que se compone de diez relatos que versan sobre diferentes temas cotidianos de la realidad africana, muchos de ellos extrapolables (teniendo en cuenta las diferencias culturales) al resto del mundo. Escritas en tercera persona, las historias se narran de una manera precisa, rápida, entretenida, con una trama bien creada y con unos diálogos veraces y correctamente (...)

¿Debería haber sido Liberia un ejemplo para el mundo?, por Nuno Cobre

Reseña literaria de ’La Casa de la Playa de Azúcar’ de Helene Cooper (5) de (5) - Cooper sigue agradeciendo el apoyo y ayuda recibida, “me ayudaron a saber qué escribir, cómo escribirlo y cómo vivir conmigo mismo después de escribirlo” (“mis amigos y primos liberianos puede que no vuelvan a dirigirme la palabra”) Helene también reconoce varias “bajonas” durante la escritura de la novela. En cuanto a mi opinion, he de decir que he disfrutado de The house at Sugar Beach. Puede que le guarde un afecto (...)

Charles Taylor entra en Liberia, por Nuno Cobre

Reseña literaria de ’La Casa de la Playa de Azúcar’ de Helene Cooper (4) de (5) - El Gobierno de Doe nunca fue estable y siempre sufrió el riesgo de ser derrocado en cualquier momento, hasta el punto de que llegó a recibir un intento de golpe de estado por parte de Quiwonkpa, antiguo amigo y compañero de armas de Doe. Samuel Doe llegó a ser apresado, pero consiguió sobornar al soldado que le había capturado y acabó escapando. Quiwonkpa acabaría siendo ejecutado. Doe impulsó varias medidas (...)

Ser Congo en Estados Unidos no es tan fácil, por Nuno Cobre

Reseña literaria de ’La Casa de la playa de Azúcar’ de Helene Cooper (3) de (5) Volviendo a la vida de Helene Cooper, ésta se complica considerablemente cuando empieza la guerra civil liberiana, factor que la obliga a marcharse a los Estados Unidos, concretamente a Knosville, Tennessee, donde su estatus cambia radicalmente convirtiéndose en una ciudadana de segunda clase y dándose cuenta por primera vez de que es negra (un novio irlandés le llegará a decir que quiere tener hijos que se parezcan a (...)

Liberia nace de un soborno, por Nuno Cobre

Reseña literaria de ’La Casa de la playa de Azúcar’ de Helene Cooper (2) de (5) - Helene Cooper cuenta que tenía antepasados en los barcos colonizadores que llegaban de los Estados Unidos, concretamente Elijah Johnson, un hombre con mucha personalidad y un tanto rebelde que venía en uno de esos barcos que arribaron a la costa liberiana para asentarse en ella. Poco después del “trato” o soborno (como se ha dicho anteriormente, Liberia nace tras el soborno por 300 dólares de King Peter a manos de (...)

Liberia fue fundada por esclavos, por Nuno Cobre

Reseña literaria de ’La Casa de la playa de Azúcar’ de Helene Cooper (1) de (5) - La Casa de la Playa de Azúcar es una novela autobiográfica (puede también ser considerada como novela a secas) escrita por la periodista y corresponsal diplomática del New York Times, Helene Cooper. Cooper es una mujer de origen liberiano que con el tiempo ha adquirido la nacionalidad norteamericana. En la novela, Cooper nos narra su niñez y adolescencia, al mismo tiempo que nos hace una descripción histórica del (...)

Ir a ver a Thomas Sankara y sentirlo , por Nuno Cobre

Última entrega de la serie Viaje a Burkina Faso, Gaston me dejó en Uagadugú antes de la tres de la tarde y llamé a Joana.“Hazlo,vete a ver a Sankara”, me dijo. Presioné varios números de mi móvil e Idrissa se presentó. “Quiero ir a ver la tumba de Thomas Sankara”, le informé. Idrissa resolló, deformó toda la cara, “ese sitio” o algo parecido llegó a decir. La negociación fue dura pero el taxista burkinés acabó poniendo en marcha su abollado Mercedes verde. Nos dirigíamos al cementerio Dagnoën, al Este de la (...)

“La fiebre contra la necesidad histórica”, por Nuno Cobre

Viaje a Burkina Faso (5).VER SERIE Mohamed, el guía burkinés del hotel, tocó la puerta cuatro veces y me dijo que me llevaría a la mezquita “y otros sitios importantes”. El sol, el clima, seguían disparando. El mío era un cierto turismo forzado. La fiebre contra la necesidad histórica. Un combate donde ésta última acababa venciendo en el segundo asalto. Me puse en pie y acordé el precio con Mohamed al que le había entrado una risa contagiosa cuando le pregunté el montante a pagar. “A la mezquita se (...)

Bobo-Dioulasso y sus rojos, el cobre, unas voces..., por Nuno Cobre

Viaje a Burkina Faso (4). Dirigirse al Oeste significaba la excusa perfecta para apreciar los paisajes burkineses. “Hay que salir pronto”, había advertido Gaston. De modo que me puse dolorosamente en pie a las 5.45 am. Un madrugón que se vengó durante todo el día. Gaston surgió con otro Mercedes que se caía. Un nuevo milagro inexplicable hacía andar aquel cacharro con una facilidad que insultaba. El conductor sonrió sin ganas y me dijo que primero tenía que llevar el “coche” al taller. Acepté con (...)

Muertes, ferias y camionetas , por Nuno Cobre

Viaje a Burkina Faso (3). En Le Verdoyant a la una”, me dijo Joana antes de colgar el teléfono y quedar en este popular restaurante italiano de Uagadugú. Miré el reloj: el tiempo permitía acercarse al Museo Nacional. Yo seguía a mi ritmo, tranquilo, sin prisas, dándome cuenta una vez más de los asombrosos y poderosos poderes de la relatividad del tiempo. Idrissa me llevó hasta el museo que se perdía en el extrarradio y yo deseé que éste no fuese muy grande (“en los museos no hay que estar más de (...)

Y caminé por Uagadugú..., por Nuno Cobre

Viaje a Burkina Faso (2)... Uno de los camareros me orientó gesticulando mucho con sus manos y al rato salí a la calle. El calor, qué calor. A Uagadugú no le debían de caer muy bien las personas con presiones bajas. La única vez que conseguí ver la temperatura, el reloj marcaba más de cuarenta grados. Un calor tan fuerte que me dejaba atontado y me producía dolores de cabeza. Pero de momento aguantaba y aguantaba, dirigiendo mis pies por unas calles de sabor canela que me llevaron hasta la Avenue (...)

"Una noche africana" , por Nuno Cobre

Todas las perras se llaman Luna. Y muchos perros llevan el nombre de Rocky. De estas noches en las que te apetece algo diferente. La hartura con h. Ya sabes lo que va a pasar si vas al Jasei, conoces las noches del Greenie. Entonces te dices, “hoy quiero ver lo que pasa en África”. Se sabe, algunos lo saben, que el cantante más popular del país, Kentiki, tiene un intento de bar en alguna esquina de la ciudad. Se rumorea que cada viernes, Kentiki se pone a cantar y hacer saltar a toda la (...)

"Estamos desesperados y un esqueleto", por Nuno Cobre

Corro. Corro al lado de una irlandesa y un namibio. Aguanto bien porque suelo hacer footing unas dos veces por semana. El namibio también da zancadas largas e impone un buen ritmo. No sabemos por donde ir, ¿importa? Sí, debe importar. Tengo ganas de seguir corriendo, de empaparme, de liberarme de algo invisible pero pegajoso. Deseo seguir avanzando, buscar una salida por medio de las zapatillas, el asfalto, los charcos de grasa que se desparraman por la carretera, los puntos de aceite que (...)

"Fui a Burkina Faso porque soy tonto", por Nuno Cobre

Viaje a Burkina Faso (1) Fui a Burkina Faso porque soy tonto y aún soy capaz de emocionarme con documentales revolucionarios como aquel que un tórrido día de verano me descubrió la figura de Thomas Sankara. Recordar que hasta no hace mucho, sobrevivían líderes políticos que apostaban por otro mundo más justo hizo que de nuevo resucitase en mí las ganas de acción. Ese mismo día de agosto subí a mi cuarto y desplegué mis dedos sobre el mapamundi para buscar a Burkina Faso y comprobar cómo el por un (...)

"El solitario y el diablo", por Nuno Cobre

Frente a la casa de ventanas luminosas. “Estaba sentado aquí, completamente solo, por eso me he sentado con él”, le dice a mi amigo el escuálido vigilante del puerto que respira bajo una gorra de béisbol. Un tanto molesto digo, “en Europa no está tan mal visto que alguien se siente sólo”. Y continúo, “ya sé que en África comer solo o estar solo es poco menos que un pecado, una faena muy grande, pero nosotros podemos estar solos y estar bien”, digo tratando de creerme mis propias palabras. Estamos en un (...)

¿Y si me fuera de África?, por Nuno Cobre

¿Te ha pasado eso del tucutú, tucutú, tucutú? Un caballo galopa sobre tus riñones. Pezuñas, pezuñas. ¿Se dice así? ¿O es el nino, nino, nino? Una alarma. Esa voz interna que dirían los profundos, que te dice, “amigo, ha llegado la hora de marcharse de aquí”. ¿Tendría que ponerme sentimental? ¿Debería exagerar mi experiencia africana? Digamos que ahora mismo soy víctima de la aventura. Pongamos que estoy dentro de una aventura que para mí a veces, ha dejado de ser totalmente una aventura y ha llegado a caer en (...)

Enfadados, por Nuno Cobre

VEN, ENTRA. BIENVENIDO A MI CASA. Este sofá blanco que ves es lo que más me gusta de mi salón, junto a la cocina de azulejos color remolacha que observas al lado. El muchacho africano que se pasea lentamente por la cocina se llama Juliel. La pareja de pelo blanco que acaba de entrar son mis nuevos vecinos suizos Hans y Olga. Juliel suele venir los martes para ayudarme en las tareas domésticas. Habla poco y se desliza siempre por la casa como si llevase calcetines, con una discreción que alivia (...)

“El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad , por Nuno Cobre

“El Corazón de las Tinieblas” narra la historia de un marinero llamado Marlow que un día decide ingresar en una compañía náutica que lo llevará hasta África. Allí irá descubriendo todo el exotismo del continente africano y por ende eso que el narrador llama las tinieblas, lo oscuro, lo indefinible, el “darkness”. Marlow no tarda en oír hablar del señor Kurtz. Kurtz es un hombre respetado admirado y temido dentro de la compañía: una figura endiosada, también por los propios nativos. Poco a poco (...)

Hora de ganar, por Nuno Cobre

LO NORMAL NO ES NI EXISTE. Hace unos cuantos años en Londres, le dije a uno de mis mejores amigos que ganaríamos. Se me había metido algo en la cabeza, algo que nos ha pasado a casi todos los seres humanos y por eso en medio de una fiesta, en pleno éxtasis, lo miré a los ojos y le dije a mi amigo polaco que íbamos a ganar, que ganaríamos. La cosa siguió pegando duro dentro mi cabeza, siguió dentro y dentro durante muchos años. Y yo luché, luché como un condenado, utilizando las tripas, las (...)

Soy un drogadicto, por Nuno Cobre

CORRE, CORRE. Cuando corría en medio de las chabolas, pisaba la tierra y la arena, esquivaba casetas derruidas, me rozaba con los techos de zinc que se caían. A veces me paraba y un montón de niños nos sonreían. Uno de ellos imitaba mis saltitos junto a una roca, hip hop, hip hop, y luego se unía al grupo. Seguíamos esquivando a la pobreza, transportados en nuestros cuerpos blancos, avanzando, avanzando y de pronto introducíamos un pie y el otro en una sonda de silencio. No es posible. Sólo arena, (...)

Por Guinea Conakry (6): la nada y la estrella , por Nuno Cobre

AL VOLVER A SACAR LA CABEZA A LA SUPERFICIE, DESCUBRÍ A UNA CHICA CON LOS PELOS UN POCO RASTA (el estilo rasta triunfaba en la isla de Room) una chica con colores de Bob Marley, verde, amarillo, rojo que se sentó lentamente al lado del muchacho que dormitaba frente a mis pertenencias. Arrastrado inconscientemente por las olas, salí del agua a unos cien metros de mi posición original y me dirigí a una esquina de la isla a recostarme. Tendido y con los ojos cerrados, pensé de nuevo en desaparecer, (...)

Por Guinea Conakry (5): la isla de Room, por Nuno Cobre

MONIQUE, LA MUJER QUE ODIABA GUINEA CONAKRY, se había permitido una tregua al revelarme, “si vas a Conakry, vete a las islas: un auténtico oasis”. Samory sonrió dentro del Peugeot vino tinto y puso el motor en marcha antes de decir pausadamente, “Nuno Cobre se dirige al archipiélago de Loos. Nuno Cobre visitará la isla de Room. Nuno Cobre está en Conakry”. Gustaba Samory de pronunciar dichas sentencias en tono histórico, casi novelesco, sintiendo uno que caminaba por una página de Miguel de Cervantes, (...)

Por Guinea Conakry (4): en Kindia , por Nuno Cobre

“SÍ, DA TIEMPO DE IR A KINDIA EN UN DÍA”, me dijo Moussa al tiempo que pisaba el acelerador de su Renault gris. Samory ya me había dicho anoche que su amigo Moussa me llevaría hoy fuera de Conakry, “y si vas a Kindia, ya sabes: ve a ver a mi familia”. Dejar atrás Conakry no fue fácil, estorbada la capital por un tráfico que serpenteaba en colas maratonianas e irregulares. El bullicio insistía incluso una vez habíamos salido de la ciudad, encontrándonos muchas veces en medio de una fila infinita de (...)

Por Guinea Conakry (3): rodeando la capital, por Nuno Cobre

APENAS PUDE VERLO. Pero según Samory, el espigado edificio que se levantaba sobre nuestras espaldas venía a ser el Palacio Presidencial. Intuí una enorme placa dorada, un susurro de oro y una bandera majestuosa de Guinea Conakry. Al darme la vuelta, ya nos habíamos adentrado en el Barrio de Boulbinet, que se hizo a un lado para presentarnos el Palais des Nations, con un parecido inevitable a un campo de fútbol, gracias a su cuerpo circular, y a su embadurnamiento amarillo, girasol que (...)

Por Guinea Conakry (2): existe Conakry, por Nuno Cobre

¿EXISTÍA CONAKRY? Había llegado la hora de recorrer Conakry. La ciudad que al nombrarla había provocado en mis conocidos, suspiros y miradas al cielo, merecía su espacio y su momento. De modo que a la hora del desayuno me ayudé de una guía y garabateé un esquema en frente de unos chinos que tecleaban ruidosamente sobre sus portátiles. Salí afuera y le mostré el croquis a Samory que afirmó con la cabeza. El guineano arrancó su Peugeot vino tinto y nos pusimos en marcha desde Minière, no muy lejos de los (...)

Por Guinea Conakry (1): el rechazo, por Nuno Cobre

“¿GUINEA CONAKRY? ¿POR QUÉ GUINEA CONAKRY? ¿Por qué complicarte la vida?”, me dice el casero libanés frunciendo el entrecejo, llevándose una mano a la cabeza. “¿Por qué no te vas a Namibia? un país maravilloso”. Unas horas más tarde, mientras me llevo una cuchara de arroz a la boca, Elena parafrasea las palabras de una amiga francesa, “Guinea es la letrina del África del Oeste”. Todo iba bien. A la tarde, de vuelta en la oficina, John abre mucho los ojos al referirse al aeropuerto de Conakry, “mi mujer tuvo (...)

¿A esto le llaman crisis en España? Tan solo un perfil, por Nuno Cobre

ODIO CORRER. ODIO CORRER POR CORRER. Preferiría tener una pelota entre mis manos, una raqueta, y entonces sí, no me importaría correr, sudar. Los domingos vamos a correr. Me habían insistido en que me uniera al grupo desde hace unos meses. “Vente, somos muchos, y al final siempre nos vamos a tomar cervezas y no paramos de reírnos”. El primer día que fui, corrimos principalmente por el centro, bordeando las embajadas, las sedes de las organizaciones internacionales y otros organismos. Éramos unas (...)

"Vivir para todo y para nada", por Nuno Cobre

AHORA QUE YA NOS HEMOS OLVIDADO DEL WATERPOLO, y qué fue de Pol Amat, las chicas del balonmano y el tipo polaco aquel de perilla que lanzaba el peso al quinto pino, pienso en la Perspectiva. No en la perspectiva Nevski, por favor camarada. Sino. En cómo la gente pierde la perspectiva. La cantidad de bípedos que desconoce la perspectiva. Ocurre en España. En el mundo. ¡Viva España! No hay más que rozarse por el Reino español durante el congelado mes de Agosto para comprobar como todo sigue igual. (...)

"Una Isla", por Nuno Cobre

NO ME ACUERDO MUY BIEN DE DONDE VENÍA, pero caminando por la calle N me encontré con una isla a mi derecha. Ahora lo recuerdo. Venía de la playa a donde había ido a parar tontamente de la mano de Denata y su hija que me condujeron por un camino inhóspito de piedras y más piedras de donde no paraban de salir motoristas. Y más motoristas. De hecho. Desde hacía un tiempo ya, sólo veía salir motoristas por esta callejuela que desembocaba en la calle N, y que revelaba tan sólo un umbral de cabezas y (...)

La gente, por Nuno Cobre

VENGA, VAMOS A HABLAR CON LA GENTE. Ahora, aquí mismo, dentro del coche ¿no querías ser escritor? Lo admito: voy a hacer un esfuerzo de locuacidad porque me siento cansado dentro de este Nissan Pathfinder blanco que me trae de vuelta a la oficina, mientras la ciudad se zambulle un día más en un tráfico punk (¿o era anárquico?) combinándose con el desfile de mujeres transportando palanganas y cubos sobre sus cabezas. Cocos, mango, pescado. Ante todo, ya sabes, los colores. El polvo. El humo. Los (...)

No sé si quería escribir esto, por Nuno Cobre

ESTOS SON LOS DÍAS MÁS DIFÍCILES. Esos días en los que te sientas en frente del ordenador y no sabes de qué escribir. Tu puedes verlo también. Una pantalla blanca y vacía sosteniendo un título que apenas reza, “prueba”. Ni una palabra más. Juro que lo he intentado: he repasado la prensa africana, le he echado un vistazo a mis notas, he visualizado varios catálogos experienciales de mi cerebro. Y sigo sin ganas. No tengo ganas de escribir hoy. Como tantos días. No me gusta escribir. No hay ningún asunto (...)

El origen de la calma, por Nuno Cobre

OCURRE A VECES. Andas en medio de una carretera africana, dirigiéndote a cualquier parte y una pregunta cae sobre tu cerebro en forma de guillotina y cubierta por una capa que debe ser negra, con algunas manchas grises. Un tanto borrosa. ¿Por qué la calma? ¿Era yo desierto? ¿Por qué el sosiego? Creo recordar. Creo haber hablado ya de la naturaleza como fenómeno decisivo, como Diosa dotadora de oxígeno y paz. Creo haberme referido ya al verde, a las palmeras, y a los mangos, creciendo para ofrecerte (...)

Escupir sin saliva, por Nuno Cobre

LA DIFERENCIA. Entre Europa y África también se manifiesta a la hora de protestar. Pongamos primero África. Yo. Vivo en uno de los países más pobres del mundo con unas altísimas tasas de desempleo, unos porcentajes mínimos de alfabetización, unos escasos recursos sanitarios, una prácticamente inexistente seguridad social, una lacerante falta de infraestructuras básicas: el agua hay que ir a buscarla a la playa o al río, la electricidad es un suplicio. Si se quiere tener un futuro decente y alguna (...)

Volver a África. Todo empieza ahora, por Nuno Cobre

Yo venía de Europa. Yo venía de España. Yo había sentido calor. Yo había sentido calor. Yo había sentido frío. Muchos iphones, hermano. ¿Dónde me habías dicho que quedaba el presente? Miles de cabeza mirando hacia abajo y apretando botoncitos. Oye, qué ricos están los huevos estrellados. Y entonces mañana empezará todo. Mañana regresaré a África. Y sé lo que va a pasar. Y ahora ya sé lo que va a pasar. IMG_0169 Sé que el primer día creeré que todo ha cambiado, que todo era mentira, que en realidad no era (...)

Un viaje, por Nuno Cobre

¿PUEDO DECIR UNA COSA? Imagínate un aeropuerto. ¿Puedes pensar en un aeropuerto y sentir lo que es? Es un aeropuerto (estornudo ahora) un espacio caleidoscópico, una multiplicación mental, un trampolín neurológico. Y mientras, la escucho. Y mientras facturo, la veo. Veo a Gonvina moviéndose rítmicamente, al son de un deseo. Un deseo que viene del fondo de una jungla quizás, la que se ve tras los cristales, o que viene de un corazón, no sé. Porque hace tiempo que ya no entiendo nada. Una vez más. El (...)

Expatriados, anterior a la luz, por Nuno Cobre

En realidad yo venía a escribir otra cosa. En realidad, yo venía a escribir una historia incolora, inodora e insípida. En realidad venía a no escribir. En realidad venía a dejar escrito algo que no hubiese sido escrito. En realidad, creí, pensé, que podía escribir algo donde no hubiese espacio, ni tiempo, y donde quizás habría algo naranja. Un pasillo naranja escoltado por un fondo negro. Pero un fondo negro me resultaba demasiado luminoso, lleno de luz. El negro provenía de la luz. El negro (...)

Gente que mata, por Nuno Cobre

ESTOY SENTADO EN FRENTE DE UN TIPO GORDO QUE ME CAE MAL y una mujer morena que me mira con cara de asco. Debo haber dicho algo imprudente, soltado alguna cagada histórica porque esa gente me está mirando mal. Los veo arrugados. Aunque en realidad, pienso que llevan mirándome mal desde que empezó la cena. El vino francés, admito, se ha deslizado la mar de bien por mi garganta y sus efectos milagrosos hacen que me sienta liviano, peligroso y presa de alguna que otra tontería necesaria. Tal vez (...)

En África. un viaje azul marino, portugués y violeta. (6ª y última parte), por Nuno Cobre

A VECES PENSAMOS y esta vez (sólo hay una vez en la vida) antes de irnos a la mejor playa de Nachba, nos hemos acercado al libanés para que nos vaya preparando la comida, de manera que luego no tendremos que esperar. Somos unas personas inteligentes con carreras y todo eso. Informa el libanés que esta vez (sólo hay una vez en la vida) tiene langostas y Víctor se apunta. Luego seguimos en el coche de Drazen que nos ha puesto una música balcánica y folclórica este domingo por la mañana, que parece (...)

En África. un viaje azul marino, portugués y violeta. (5ª parte), por Nuno Cobre

EL MIEDO. Algunas personas han comenzado a marcharse formando una fila temerosa, irregular. “Este bar es mío y quiero decir bien alto que junto a la barra, hay unos tipos que han comprado sus bebidas fuera del bar y las han metido aquí dentro. ¡Este bar es mío! ¡estos tíos fuera de aquí ahora mismo!”. Todos miramos al fondo, pero se ve bastante borroso, oscuro, algunas luces rosáceas, rojizas. Junto a la confusión de luces, parece haberse formado un pequeño grupo que discute y arruga sus caras. Sigue (...)

En África. Un viaje azul marino, portugués y violeta. 4ª Parte, por Nuno Cobre

VÍCTOR, ANESA Y YO OCUPAMOS EL CENTRO DE LA SALA FORMANDO UN TRIÁNGULO FOSFERESCENTE. Nos ponemos a bailar con ganas a pesar de las constantes interrupciones africanas que buscan evidentemente el cuerpo de Anesa. El cuerpo de Anesa. Ya te he contado alguna vez, en algún sito, que. Aquí en Nanchba hay que agacharse para bailar, hay que ponerse casi de cuclillas, besar el suelo y recordar el origen del hombre. Míralo. Este tipo de verde y sin huesos se agacha tanto, reluce tanto que decido (...)

En África. un viaje azul marino, portugués y violeta. (3ª parte), por Nuno Cobre

PRONTO DESCUBRO QUE NO HAY NI UNA TÍA POR AQUÍ, excepto una pelirroja con pecas de aspecto irlandés, mantequilla y lejana. Hay un cierto aire castrense, campo nabos, y gente que va y viene sonriendo por todos lados. Estamos exactamente dentro del cuarto que quiere ser bar, rodeados de banderitas chillonas que cuelgan del techo, humus en la barra, más sonrisas y en la tele aparece Jerry Lee Lewis llenándonos de marcha y subidón. Las paredes se llenan de fotos del personal de la fábrica de (...)

En África. un viaje azul marino, portugués y violeta. (2ª parte), por Nuno Cobre

“NO, NO ES MALARIA”, dice Drazen empapado, “es otra cosa. Una cosa fría que se te mete en los huesos”. Sólo la comida que llega por fin en forma de arroz, pollo y cassava fish, interrumpe el silencio. Descubrimos que sí, que teníamos hambre y al ritmo de un gris remolacha, de la terraza y otros sabores balcánicos, vamos llevándonos los acopios a la ansiosa garganta. Drazen es militar, no debe andar muy lejos de los dos metros de estatura y cuando te mira parece un oso bonachón, un padre que siempre (...)

En África. un viaje azul marino, portugués y violeta. 1ª Parte , por Nuno Cobre

“PORQUE SI NO, UNO SE MUERE”. Alrededor de una mesa redonda y de plástico. Bebemos con V unas cervezas Asoc. Los ojos se dilatan y adoptan la forma de pequeños óvalos azucarados. Que suben y bajan. Se nos acerca Iván y nos dice, “porque si no, uno se muere, este fin de semana marché a Nanchba. Hay que salir. Sabes, a veces hay que salir”. Y nos cuenta en primera persona con una voz acariciada: Éramos tres, puesto que la somalí se había dado de baja a última hora. Quedábamos, Anesa la eslovena, Víctor (...)

¿Qué tiene que hacer un escritor?, por Nuno Cobre

SI QUIERES SER EL MEJOR JUGADOR DE TENIS DEL MUNDO TIENES QUE DARTE PRISA. Lo sabemos. Los que hemos nacido en un sitio pequeño sabemos (no todos) que por muy bueno que uno sea, si al llegar a una determinada edad se continúa en el “pueblo”, mala cosa. Así es. Si el niño cumple la pírrica edad de diez años (y menos) y aún no se ha ido, se convierte en un viejo de mucho cuidado. Con arrugas y todo. Te cuento: por mucho que el chavalito le esté dando a la raqueta todos los días de sol a sol, por más (...)

¿Qué hacen los blancos aquí?, por Nuno Cobre

ES LO QUE HAY. CADA MAÑANA NOS LEVANTAMOS CON LA RESPONSABILIDAD DE VIVIR. Aunque a veces pese como una loza y casi no queramos, hay que levantarse de la cama. Y hacer algo. Y así, respirando, respirando, nos encontramos de pronto con un día entero que busca que lo rellenes. Presión. Ya sabemos. El dicho afirma que cada persona es un mundo y se distribuye el tiempo de manera diferente, pero en Europa, en el mundo blanco hay una serie de rutinas que comparten la mayoría de la población ovejuna. (...)

Sospechando del cine y de la literatura, por Nuno Cobre

LA INMENSA MAYORÍA DE LOS MORTALES. Cómo tú. Desea escuchar historias increíbles, emocionantes, relatos que te evadan de la cotidianeidad y las servilletas. Casi todo el mundo aspira a que su vida cambie, pero sin tomar muchos riesgos, sin que impere la modificación real. El pesado peso del paso. Hacia delante. Es por ello. De ahí que tanta gente acuda al cine o lea novelas. Ya sabes. Sumergirse en una sala de cine, es casi como dejarse acariciar por una tierna seda, placentera, ritual, (...)

¿La vida es así?, por Nuno Cobre

AHORA. RÁPIDO. ALGO. MUY GRANDE. LEED BASTARDOS. ERIC TOLEDANO. Arrasó en 2011. En Francia la película Intouchables, traducida al español con el título de Intocable. El film narra la historia de Philippe, un burgués tetrapléjico tras un accidente de parapente, caracterizado por François Cluzet y su mayordomo negro Driss, interpretado por Omar Sy. Ambos actores llevan al cine la historia real entre el burgués Philippe Pozzo di Borgo y su cuidador argelino Abdel Yasmin Sellou. ¿Un burgués y un negro (...)

Qué le pasa a Basetu?, por Nuno Cobre

DURANTE MUCHO TIEMPO ANDUVE SIN COCHE. Mi Nissan Pathfinder se quejaba de dolores de batería y catarro de frenos. Así que mientras el vehículo se recuperaba, caminaba. Caminaba mucho. Y cada vez que el desplazamiento lo exigía, llamaba a Basetu, el taxista más fiable de la ciudad y puede que de todo el país. Era así. Como sigue. Marcabas los siete números, sonaba una melodía musulmana, pegadiza y a continuación escuchabas la voz amable, buenaza y profesional de Basetu, “yes sir”. Le decías aquí (...)

Escupir sin saliva, por Nuno Cobre

LA DIFERENCIA. Entre Europa y África también se manifiesta a la hora de protestar. Pongamos primero África. Yo. Vivo en uno de los países más pobres del mundo con unas altísimas tasas de desempleo, unos porcentajes mínimos de alfabetización, unos escasos recursos sanitarios, una prácticamente inexistente seguridad social, una lacerante falta de infraestructuras básicas: el agua hay que ir a buscarla a la playa o al río, la electricidad es un suplicio. Si se quiere tener un futuro decente y alguna (...)

Repetición, por Nuno Cobre

UNA VEZ MÁS. EL CHULO LIBANÉS DESFILA CON EL MÓVIL ceñido entre el cuello y la oreja por el pasillo de madera del Tonight Café reclamando la atención de la sala. Te queremos Rose, pero todos los Viernes nos cantas las mismas canciones, nos emocionas de la misma forma: hasta Bob Marley tiene un límite, incluso el I don’t wanna wait in vain for your love, se acaba desgastando. Mira, gente nueva “¿Cuándo llegaste a África? ¿Qué es lo que haces aquí? ¿Hasta cuándo estarás?” ¿A que te suenan estas preguntas (...)

Estos son los ruidos, por Nuno Cobre

LA VOZ FASTIDIOSA DE LA ALARMA A LAS SEIS Y CINCUENTA DE LA MAÑANA “son las seis y cincuenta, es hora de levantarse, son las seis y cincuenta, es hora de levantarse”; los gritos desgañitados del casero sirio a los vigilantes, you want to gimme a hard time?; el murmullo de la sábana al doblarse, amén; el temblor del Nissan Pathfinder al conectarse, un avión; el monopólico generador, ruido y capricho; la puerta de hierro del compound abriéndose pesada y selecta, un nuevo día; las quejas de la caja de (...)

Mi deseo para los “pobres” por Nuno Cobre

Acepto con gusto la propuesta que la ONG World Vision me plantea a través del e-mail ¿Cuál es tu deseo para las personas que conoces al otro lado del umbral de la pobreza? Tras unos minutos de reflexión, mi laberíntica mente llega a una simple conclusión: salud, dinero y amor es lo que deseo para los “pobres”. Exactamente lo mismo que deseo para todas las personas de bien, independientemente del número de ceros de sus cuentas corrientes. Y aquí podría acabar mi contribución. ¿Qué más puedo decir? A (...)

Viaje a Ghana. 7ª parte, “Buscando un escritor negro", por Nuno Cobre

DESDE HACE TIEMPO TRATO DE SABER MÁS SOBRE LITERATURA AFRICANA, una exploración nada sencilla para un europeo marcado por el canon blanco. Y ahora aquí, en Accra (quien me lo iba a decir hace unos años) tenía la oportunidad histórica de escrutar una feria literaria que había visto anunciada en el Daily Graphic. Así que hoy me quedaría por Accra. Qué gusto eso de levantarse tranquilo, marcándote una agenda donde sólo el deseo, lo que apetece, marca la próxima parada. Relajado, desayuné en la agradable (...)

Viaje a Ghana (6ª parte), “Comer con las manos”, por Nuno Cobre

LA CATARATA CAE ESPECTACULAR SOBRE EL LAGO y se deja observar por dos hamacas de madera que casi se deslizan sobre el lago a modo de colchonetas. Sin duda un enclave privilegiado para dejarse llevar por el sonido marino, por el color de la relajación, por los humos de la desconexión. Aquí se quiere quedar uno muchas horas. En una de las hamacas hay una chica rubia y camiseta rosada que permanece acostada, casi dejándose tragar por la catarata, permitiendo que le salpique la caída del agua que (...)

Viaje a Ghana (5ª Parte) : Las cataratas de Wli, por Nuno Cobre

EL TELÉFONO DE LA HABITACIÓN SONÓ A LAS SElS Y MEDIA DE LA MAÑANA. Mosqueado, me llevé el auricular al oído y el recepcionista me dijo que un conductor esperaba por mí en el hall. Le dije que se esperase una hora o incluso dos. Seguí durmiendo un rato más y luego desayuné con una cierta calma. Caminé hacia el hall y en la puerta me encontré a un hombre fuerte que esperaba por mí. Nos estrechamos la mano y nos montamos en el coche rumbo al Este de Ghana, concretamente a las cataratas de Wli y al (...)

Viaje a Ghana (4ª Parte) Elmina y Helen , por Nuno Cobre

AQUÍ, JUNTO A LOS CAÑONES, CON EL MAR ROMPIENDO EN FRENTE DE MÍ, me di varias vueltas pensando que precisamente en este mismo lugar se habían cometido uno de los mayores crímenes de la humanidad. No sé por qué, pensé en el Conde de Montecristo. Bueno, supongo que pensé en él porque el héroe de Dumas es apresado en una fortaleza de iguales características de la que logra escapar para vengarse. En efecto, el Castillo de If se parece a la fortaleza de Cape Coast. En el almuerzo le pregunté a Francis que (...)

Viaje a Ghana (3ª Parte) . Esclavitud en Cape Coast, por Nuno Cobre

EN GHANA TAMBIÉN TIENEN GRAN PREDICAMENTO LAS CONCENTRACIONES RELIGIOSAS, los “empowerment”, que llaman y los rostros de varios sacerdotes aparecen pegados en muchas paredes anunciando el próximo encuentro y alentando a unirse al movimiento, a la causa. Cerca de la Plaza de la Independencia, unos niños juegan al fútbol en un trozo de terreno donde apenas crece la hierba. Por la banda corre como un travelling de cine un pibe joven que luego descubro que es el entrenador de uno de los equipos. El (...)

Viaje a Ghana.( 2ª parte), “En la noche y en la calle”, por Nuno Cobre

SÉ DESDE EL PRINCIPIO QUE EL JOKERS NO ES MI TIPO DE BAR. El despelote y desparpajo que uno palpa nada más bajar del taxi, va contra mi modelo de noche. No pinto nada aquí, por eso estoy aquí, adentrándome en un garito donde entra y sale gente de toda las calañas, mujeres de la noche, jugadores de billar siniestros, blancos rosados y viciosos, y yo en la esquina, sentado, tranquilo, probando la cerveza Star que me resulta demasiado suave, casi una broma. A los pocos minutos se me acerca una loba (...)

Viaje a Ghana ( 1ª parte). “Un sitio sórdido y horrible”, por Nuno Cobre

AHORA QUE ESCRIBO DESDE ACCRA, GHANA, ME PARECE ALUCINANTE QUE ESTÉ AQUÍ. Escribo con los ojos inyectados en sangre, con una barba de varios días y con unas ojeras remarcadas, pero quiero contarlo. Ahí voy. Acercándome desde el Este, he aterrizado en el aeropuerto de Kotoka tras haber devorado la guía de Lonely Planet en el trayecto. Nada más poner los pies en este país, he notado un aire civilizado y me he dicho que ya conozco una nación más, a pesar de que aún queda mucho para superar los treinta (...)

Primer Asalto, (4ª y última parte), por Nuno Cobre

LAS VERJAS SE IBAN CERRANDO, PERO NOS LAS ARREGLAMOS PARA ADENTRARNOS HÁBILMENTE. Aún había luz, pero el sol se iba despidiendo suavemente. Dimos varios pasos y nos encontramos con dos mesas a ambos lados del terreno. Las urnas de plástico posaban orgullosas rellenas de papel, ebrias de posicionamiento popular y escoltadas por chicas de peto naranja y mucha gente joven. Formando un semicírculo, una legión de observadores con libreta, boli y caras tensionadas fiscalizaban el proceso. Cada vez (...)

Primer asalto (3ª parte), por Nuno Cobre

EN MEDIO DE LA ESCACEZ Y UNA ENERGÍA INMORTAL, nos bajamos de los Toyotas Four Runner y nos plantamos frente a un colegio casi derruido, que acogía varios centros dispersos. En estas mesas parecía que ya había pasado todo el barrio porque las habitaciones estaban prácticamente vacías, tan solo ocupadas por los voluntarios de peto naranja. Una de estas voluntarias me enseñó el libro de registro y comprobé como casi todas las caras venían acompañadas de una cruz a bolígrafo, indicación de que ya se (...)

Primer Asalto, (2ª parte), por Nuno Cobre

CON PERMISO DE JOSEPH CONRAD Y DE MI AMIGO RYSZARD KAPUSCINSKI, el almuerzo fue tan relajado como venía siendo el día. Vensa aún no se había repuesto y seguía acostada dentro del coche proyectando un triángulo con su cuerpo paralizado y sumido en un sueño profundo o una horrible pesadilla. No salimos del verde de Muevi, y paramos los vehículos cerca del puesto ‘fronterizo’, es decir esa cuerdita que delimita las villas y los distritos en este país, custodiadas por un policía o gente de la localidad (...)

Primer Asalto, (1ª parte), por Nuno Cobre

“LOS LUXEMBURGUESES TE ESPERAN EN EL PARKING”, me dijo una voz matinal y resuelta. Bajé las escaleras a toda prisa y cuando salí me encontré con un Toyota Four Runner ocupado por el embajador de Luxemburgo y todo su equipo. Mi nariz hizo un leve ruido. Lo confieso, en un principio pensaba que me iba a encontrar incómodo dentro de esta expedición ducal. Al fin y al cabo me dirigía al primer asalto con unos tripulantes pertenecientes a un planeta muy diferente al mío, y algo dentro de mí temía (...)

Nervios, por Nuno Cobre

POR QUÉ DIGO NERVIOS SI TODO ESTÁ TRANQUILO? ¿TODO ESTÁ TRANQUILO? Señoras y señores: el momento de la verdad ha llegado. Por fin sí, nos encontramos en la fase decisiva, la etapa final, el momento que muchísima gente lleva ansiando desde hace tanto tiempo. Todos están llamados. A decidir el futuro del país en los próximos días, en las próximas horas. Así lo llevan recordado los aspirantes desde hace meses vendiendo a su vez su producto como el único que puede conseguir la salvación. Ahora se habla en (...)

Los que se van , por Nuno Cobre

CON UNAS COPITAS DE MÁS Y UN, joder, olvidé lo que iba a decir. Algo de las sensaciones. Eh, básicamente la intención del post de hoy es hablar de la gente que se va. De la gente que uno se encuentra en este país y que un día como otro cualquiera, flif flif, desaparecen. Por eso, entre otras muchas razones, nos aferramos más a las amistades de la infancia: porque ellos tardaron en irse, y al fin al cabo, nunca acaban de marcharse. Siempre están ahí, lo cuál resulta tan grato como molesto. Al mirar (...)

Hay un muerto en mi calle, por Nuno Cobre

AL PRINCIPIO PENSABA QUE AQUEL CUERPO ERA EL DE LA MUJER DEL GENERADOR, esa mujer que suele pasarse la jornada pegada al potente motor diesel que le echa todo el humo quemado en la cara. Y en las entrañas. Calor. Esa mujer que casi siempre acaba dormida, desarrapada, después de pasarse la noche bajo el martirio de los espasmos, gritando con todo el sentimiento o diciéndole a la puerta y al muro que no tiene miedo, que a ver si se enteran, que ella no tiene miedo. Y hasta me alegré al pensar (...)

Impresiones desde el mundo blanco, por Nuno Cobre

EN EL IMPARABLE CAMINO HACIA LA LOCURA que produce toda insistencia mental (sigue leyendo, sigue leyendo). Ahora. Que acabo de volver del mundo blanco, quiero gritar lo siguiente: En tercer lugar, uno cuando después de un periplo estimable, se reencuentra con el trozo de tierra que lo vio crecer, que lo vio afeitarse por primera vez, puede experimentar varias sensaciones. La más común es aquella a la que denominan euforia y que se traduce en un cosquilleo expectante, toca pelotas, onírico y (...)

Una cena accidentada, por Nuno Cobre

DADO QUE LOS SERES HUMANOS SON ANIMALES que suelen cenar por las noches, asistí coherentemente a la colación que tendría lugar en el pakistaní de Arbest Island. Y todo era normal. Subí unas escaleras y allí ya se encontraba un grupo de unas doce o catorce personas que hablaban por la boca, miraban por los ojos y olían con la nariz. Todo era muy normal. Pedimos. Creo recordar que el sustento consistió básicamente en curris de carne, arroz y poco más. Durante la cena hablaba con Galia, me interrumpía (...)

La cabeza se descoloca, por Nuno Cobre

UN DIA MÁS (UN DÍA MENOS…) escribo agotado. La jornada ha vuelto a ser dura y apetece de todo menos darle a las frías teclas. Entonces. Es el momento de evocar a Stevenson y recordar una vez más que el autor de La isla del Tesoro no escribió ni un día sin ser presa de unos dolores lacerantes y profundos. Y el británico seguía, papel y pluma. Vamos allá. Y la fuerza viene, de algún sitio. Viene. Hace ya unas semanas que he vuelto a esta ciudad, a este país, a este continente y me ha vuelto a pasar. La (...)

La siesta, el Casino, los otros, por Nuno Cobre

ENTRO CON PASO LIGERO EN EL MINISTERIO DE PESCA y nadie me ve. Están todos ahí pero nadie me ve. Duermen. La secretaria, la recepcionista o lo que sea, tiene apoyada una de sus sienes sobre la mesa y sus brazos se alargan hasta casi tocar los azulejos del suelo. En la esquina descansa un individuo con la camisa media abierta y una cabeza que reposa sobre su pecho, ocultando unos ojos somnolientos. Los pocos que aún se mueven, arrastran sus pies bajo unos párpados de plomo que insisten en bajar (...)

El Taxi Habla - Frases leídas en las partes traseras de los taxis africanos - , por Nuno Cobre

Nuno Cobre en su Blog Las Palmeras Mienten que vamos reproduciendo en nuestra Bitácora Africana va recopilando bajo el nombre de "El Taxi habla" las frases leídas en las partes traseras de los taxis africanos , a modo de refranes o sentencias reflejan el pensamiento popular Pregúntale a Dios". "No hay comida para los gandules". ¿En quién confiar? "No temas al mundo, teme a la gente". "Si no trabajas no te respetan" "Mataste a mi madre, mataste a mi padre, te voy a (...)

Tu nombre, por Nuno Cobre

TU NOMBRE. Es verdad. Cada vez que conoces a un africano con el que has compartido unos segundos de tu vida, tal vez unos minutos, te pregunta por tu nombre. “Your name”. “Nuno, me llamo Nuno”. Y el saludo, clac, clac. Otro día llegué tarde a casa y sentí que alguien corría detrás de mí. Era un trotar de chanclas, irregular, un tanto acuático. Cuando miré para atrás, me encontré con un hombre que decidió perseguirme, al menos por unos segundos, colocando la quinta marcha en el corazón. En mis vísceras. (...)

Y un día me fuía eso (7ª y 8ª parte -Final), por Nuno Cobre

YA ESTÁ AQUÍ. Berty me viene a buscar por la mañana y nos montamos en un Toyota Land Cruiser. Rum, rum. Nos dirigimos al compound de RECAE: la última organización a la que he venido a ver. Con Berty es otra cosa, pongamos que hablo de un hombre experimentado con muchas horas en esto del ‘terreno’, sabe mandar. El compound de RECAE está dominado por un pino enorme y otro árbol que ahora no me acuerdo ni tengo por qué decirlo. Entonces. Nos adentramos en el edificio blanco y Berty me dirige a una (...)

Y un día me fui a eso, por Nuno Cobre . (5ª y 6ª parte)

EN REALIDAD LA COMIDA TARDARÍA EN LLEGAR, la comida a veces tarda en llegar. Y en lugar de almorzar, nos dirigimos al siguiente pueblo, Nouditon, donde aterrizamos con nuestro destartalado Toyota Hilux marrón. André por cierto, va detrás durante todo el trayecto, durante todo el día. Pero en realidad no va detrás sino que sobrevive en medio del imposible espacio que resta entre el respaldo trasero de los sillones delanteros y la pared de acero de la cabina. Lo sabe hasta el señor Miyagi: el Hilux (...)

Y un día me fui a eso (4ª parte) , por Nuno Cobre

LOS CERDOS PUEDEN SER NEGROS. Lo descubro en el siguiente pueblo que tiene forma de tobogán, de ele, como si se inclinase, nos caeeemos. Estos cerdos son además escuálidos, los huesos, sucios y corretean por toda la aldea. Comen mucho los cerdos. Comen tanto los cerdos que son un auténtico problema en el pueblo: se zampan el alimento de los residentes del olvido. Lo que faltaba. Y como todos los cabrones, son hasta graciosos, simpáticos, cuando los ves por ahí saltando como niños revoltosos sólo (...)

Y un día me fuí a eso (3ª parte), por Nuno Cobre

DUERMO EN UN CUARTO DIMINUTO y sin mosquitera esperando que la malaria no se acuerde de mí. Cuando la noche ya es profunda, se alterna un aplastante silencio con el estruendo de los generadores. Estoy cansado, duermo mal. A la mañana siguiente sé que Aber ha descansado más que yo cuando se pone en pie con un salto. Noto ese agotamiento que te regala la falta de sueño. La falta y el sueño. Por la casa entran y salen niños, corretean gallinas. El marido joven lleva un chándal y no quiere saber (...)

Y un día me fui a eso (2ª parte), por Nuno Cobre

POCO A POCO. El coche se introduce en un compound de donde entra y sale bastante gente. Sin embargo, este pueblo es tan tranquilo que dan ganas de tenderse sobre él boca arriba y abrazarlo. Abrazar a todo el pueblo con las dos manos bien extendidas. Pero ahora es Ñato, el que me está hablando y contando lo que pasa en este pueblo, lo que ocurre. Un pueblo en el que manda la mujer de él, ese al que todos conocen. Luego me presentan a Aber, todo alto, todo calma, dándote confianza a través de (...)

Un día me fui a eso (1), por Nuno Cobre

CÓMO LLAMARLO? ¿Selva? ¿Jungla? ¿Bosque? ¿Espesura? ¿Frondosidad? ¿Arboleda? ¿Suegra? Definitivamente no hay un término lo bastante preciso en español para definir el sitio al que me dirijo. En inglés se le suele generalizar con los términos field o bush, los cuales me resultan mucho más acertados. Pero al traducir al español field o bush, nos salen palabrotas como terreno, arbusto, monte, prado, campo. Campo tiene un pase, como la de la farmacia, pero tampoco me acaba de cuadrar ¿Selva? No, imposible, (...)

El Partido, por Nuno Cobre

“Tengo tifus, hoy no”, “Coño, pues vente al partido”. El primer mensaje de Vierxa supone que no vendrá a casa a jugar la partida de damas habitual. La segunda notificación proviene de Moses tras enterarse de mi consecuente libertad de planes. La vida es un contrato donde se elige cada día dijo Rousseau: voy al partido. Salgo de casa y me veo a Moses rodeado de bufandas africanas dentro de su Nissan Pathfinder. Como siempre, la música está a tope y sabes que hoy de nuevo empieza todo, todo. El (...)

Un caballo blanco, por Nuno Cobre

Ahora. Me dirijo a mi casa bajando por la cuesta del Snake Point y la veo. Pareciera como si los africanos que deambulan pobremente por la calle se hiciesen a un lado para dejarla pasar. Es el efecto de Moisés cuando abrió las aguas. Ella es manantial, avanza con su torso recto, corre firme, levantando las rodillas de manera perfecta, regular, casi altivamente. Es un caballo. Y es blanco. Y se va abriendo camino entre la pobreza. Es una mujer. Es una mujer blanca. Es una mujer que se acerca (...)

La felicidad no da la felicidad, por Nuno Cobre

El equipo ha ganado y lo estamos celebrando en el Blue Tiger, infectados de cervezas Asoc y otros jugos naturales. La noche ya ha caído puntual y dictatorial como cada día. Suena esta canción somalí que a todos despierta y hace imaginar, porque soñar, es más difícil. El día ha sido largo hermano. Por la mañana, Moses se ha plantado en mi casa con su Nissan Pathfinder y la música a tope. Ha comenzado a hacer sonar el claxon del vehículo y a decir en alto, “hey, hey, hoy ganamos” animando a todo el (...)

Casualidad por Nuno Cobre

La reunión empezará a las ocho de la mañana en el Instituto Industrial. Eso dice el papel amarillo que está sobre mi mesa y así se lo hago saber al chófer que me lleva hasta allí en el Nissan Pathfinder. Es mi primera reunión en un edificio público, en las dependencias del Gobierno, en África. Llegamos. Cuando salgo del coche me encuentro con un edificio de unas tres o cuatro plantas despintado, revelando su capa de cemento inicial, cubierto de descuido. No hay luz eléctrica y los pocos muebles que (...)