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Pobreza y exclusión de los pueblos y mujeres afrodescendientes, por Epsy Campbell Barr
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África en el ADN o la reconstrucción de la memoria negra a partir de las huellas colombianas, por Johari Gautier Carmona / ( Afribuku)
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El habla afroboliviana en el contexto de la “reafricanización” , por John M Lipski
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El contexto colonial africano y el desarrollo de la antropología, por Nuria Fernádez Moreno
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África narrada por españoles que han vivido allí décadas, por Chema Caballero
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Bitácora Africana


Ávila laurel , Juan Tomás

Juan Tomás Ávila Laurel, escritor ecuatoguineano nacido en 1966 en Malabo, de origen annobonés actualmente reside en Barcelona . Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobre África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.

En Bitácora Africana incorporamos el Blog "Malabo" que el escritor ecuatoguineano Juan Tomás Ávila Laurel escribe para la revista digital FronteraD .

Desde la Fundación Sur agradecemos a la dirección de FronteraD y al escritor Juan Tomás Ávila Laurel la oportunidad de poder contar en nuestra página web con esta colaboración.



La verdá 3.0, por Juan Tomás Ávila Laurel

Según un estudio de un equipo investigadores de la universidad de Hoglund III de Singapur, a los que se suman otros científicos de centro de investigación científica Estratosfere Globale, de Niza, Francia, el pene humano crece un centímetro en longitud y en diámetro en cada viaje al espacio exterior, confirmándose estos hallazgos en cualquier intento del abordaje a la luna. Según los científicos citados, la diferencia entre la presión exterior y la interior de la nave, los ajustes en el organismo de (...)

En recuerdo de los fusilados en Ngolo, Bata, por Juan Tomás Ávila Laurel.

A principio de los 70 del siglo XX, estando en el poder el que había sido elegido para ser el primer presidente de Guinea, que pasó a llamarse Único Milagro de Guinea Ecuatorial, Honorable y Gran Camarada, Presidente Vitalicio Masié Nguema Biyogo, se fusiló en Bata a 102 personas, entre ellas una chica de 16 años, acusadas de… Bueno, en tiempo de Macias bastaba con que todos hubieran apoyado su destitución para que corrieran la misma suerte, pero no fue el caso. La fuente por la que podemos acceder (...)

Guinea Ecuatorial: últimas preguntas, las mismas de siempre , por Juan Tomás Ávila Laurel.

El que conociera al guineano medio sabría que es una persona muy apegada a las maneras de vida formales, refiriéndose a la etiqueta. Es normal que lo vieras muy bien vestido para nada, y si es empleado de una institución con sede y denominación de cierta categoría, es posible que sólo lo vieras de paisano un domingo por la tarde, tomándose unas cervezas. Por este mismo apego a lo formal gastan su dinero en cierta ropa y en coches de cierto tipo, sin importar que alrededor no haya nada en pie. Por (...)

Obiang et alii o cuando los negros aman el sado, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Su Excelencia General Obiang: A raíz del revuelo internacional causado por el desvelamiento de lo que pasaba con miles de negros en Libia, país en que eran vendidos al mejor postor, acudimos para decir, aquí y ahora, que no solamente llueve sobre mojado, sino expresar otra vez nuestra extrañeza por la hipocresía de los que hacen llegar sus gritos al santo cielo. Antes de entrar en materia, permítanos felicitarle por el altísimo porcentaje de votos, cercano al 99, con que el partido que le (...)

Guinea Ecuatorial, partidos políticos y elecciones fantasmas, por Juan Tomás Ávila Laurel

A punto de empezar a hablar seriamente sobre lo que supusieron las elecciones multi institucionales en Guinea Ecuatorial, país que francamente no es república, conviene hacer algunas reflexiones sobre el lamentable presente del país y del comportamiento de sus ciudadanos. Si algún actor foráneo se sumara hoy al conocimiento de la realidad guineoecuatorial y se prestara a recibir informaciones sobre su presente, a buen seguro que se sorprendería de la cantidad de formaciones políticas (...)

Ramón Esono sigue en la cárcel , por Juan Tomás Ávila Laurel

Insistimos en cómo fue: llevaba unos años fuera de Guinea, volvió y antes de hacer un mes lo detuvieron, luego lo mostraron en la televisión PDGE con las habituales mentiras que tan mal saben contar y lo llevaron a la infame Blay Beach, un lugar que debió ser demolido en 1979, cuando el hoy general-presidente subió al poder. Exigimos la liberación incondicional de Ramón, y desde ahora responsabilizamos al régimen entero y a los que se callan por lo que le pueda pasar. Es un dibujante y lo encarcelan (...)

Por si acaso, Guinea Ecuatorial , por Juan Tomás Ávila Laurel

Visto el estado de excitación y alegría apenas contenida de muchos guineanos ante los hechos que tuvieron lugar luego del referéndum en Cataluña es necesario relacionar inmediatamente aquel estado de ánimo con los hechos que dicho sentimiento han tenido en el pasado y pueden tener lugar en el futuro de Guinea Ecuatorial. Efectivamente, sabemos que la sola mención de cualquier hecho identitario al margen del poder hegemónico en la Guinea actual se recibiría con desconfianza por el poder (...)

Cárcel, caca, dibujante , por Juan Tomás Ávila Laurel.

Son tiempos de ir al grano. Desde que Guinea asumió la independencia, subió al poder Macías, el tercero o cuarto en discordia, y tras demostrar que no tenía idea sobre cómo gobernar un país, no sólo no convocó a los guineanos para ver qué se podía hacer, sino que acabó declarándose vitalicio, precisamente cuando su incapacidad era manifiesta. Y cerró el país, impidiendo que la gente fuera testigo de su profunda ignorancia. Y llamó a los que eran tan mentirosos, tontos y criminales como él, gente que no (...)

Yo, escritor, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Algunas personas que me han escuchado, que podrían ser personas amigas o estudiantes y profesores, saben que he dicho aquello de que son los libros los que eligen al autor, respondiendo a aquello de ¿y cuál te gusta más? Y es porque en muchas ocasiones un servidor ha tenido más de un inédito y se hace inevitable preguntar por el criterio por el que manda a la evaluación de los editores uno en concreto. Pues el que más méritos hace para merecer la consideración de un editor. Sé que algunos (...)

Desde las cenizas étnicas al refinamiento de Sipopo: Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Mirad, ya nos hemos cansado de decir las mismas cosas, así que el hartazgo se empezará a notar en forma de heterodoxia. Y que conste inmediatamente, no hay ningún refinamiento en Sipopo, un lugar que está en la costa noreste de la isla de Bioko. Lo que ocurrió fue que cuando a las manos de Obiang llegaron los dineros que “leoninamente” le tocó de la explotación del petróleo, quiso impresionar a los blancos y a los presidentes negros de toda África y se construyó un complejo, tirando literalmente (...)

Equatorial Guinea: entre el cinismo y el autoengaño , por Juan Tomás Ávila Laurel

Estos días hemos asistido con interés al juicio en París de Teodoro Nguema Obiang Mangué por el asunto de los cuantiosos bienes que atesoró en Francia ejerciendo del hijo bien amado de su padre, el dictador Obiang Nguema. Como era de esperar, no hizo acto de presencia y hasta el día de hoy, en que las vistas han conducido aquellos asuntos judiciales al tiempo de espera de la sentencia, el régimen no ha querido que la población conociera ningún detalle de lo que estaba aconteciendo en París, aunque (...)

Juventud y ceguera , por Juan Tomás Ávila Laurel

Mirando por lo que está pasando en Guinea Ecuatorial, nos hemos dado cuenta de que los guineanos que han nacido en la década de los 80, o un poco antes, tienen ante sí un montón de retos que por algo que sí podríamos encontrar, ellos no han podido ver, dando la imagen de esta África en que nadie parece darse cuenta de lo que ocurre en el entorno hasta que arriba al lugar un europeo, alguien de raza blanca, y señala lo que ya estaba amenazando con saltar a los ojos de todos los presentes. Los que (...)

Taxis, hombres y el puré, por Juan Tomás Ávila Laurel

El puré es una comida de niños, así que si un hombre se alimenta de puré es que está enfermo, o a punto de morir. En ciertas culturas de las etnias guineanas, si se dice de alguien es puré, o papilla, es que es una persona tan pusilánime, tan poco de ánimo que cualquiera le tomaría el pelo. ¿Pero saben?, nosotros sabemos que con lo que pasó en tiempos de Macías es normal que haya muchos adultos guineanos que sean unos purés. Quizá muchos de cierta edad no lo saben, pero si en el régimen anterior decías (...)

Infamia, infamia , por Juan Tomás Ávila Laurel

Hemos vuelto a Malabo, ya lo saben, y hemos revivido cosas de cuando éramos más joven, de cuando teníamos otra edad. Acá nos han dicho que muchas empresas se han marchado, así que hay mucha gente que pasa penurias económicas, pero allá ellos. De hecho, hemos visitado el paseo marítimo mandado hacer por el general-presidente Obiang, aplaudido por los suyos. A propósito, ¿alguien sabe si hacía falta que en la construcción de alguna estructura de aquel paseo se utilizara el mármol, y no cualquier mármol? (...)

De los libros y del cuento de las muertes inmerecidas, por Juan Tomás Ávila Laurel

A que parece mentira que desde que el hombre tuvo uso de razón entendiera que una de las formas más seguras de alcanzar prosperidad sea matar a otro? Parece mentira, sí, que desde el minuto cero matar al próximo sea tan rentable en términos de asegurar un puesto en la posteridad que ni la ciencia más sólida haya sido capaz de desengañar al hombre de esta patraña. Hoy matar al próximo está tan alcance de tantas personas que muchos viven el infierno de Dante en la tierra, y de manera injustificada. Y (...)

Moka y Rebola: colonización y abuso , por Juan Tomás Ávila Laurel

Estos días hemos ido a Rebola porque es una villa que se ve desde Malabo, la ciudad que nació como Clarence y hoy es la capital de la no-República de Guinea Ecuatorial. Para ir allá coges un coche y cruzas una barrera de militares armados. Seguro que preparados para abortar las razias del Boko Haram o de otros grupos malvados. Pero desde que este país tiene un nombre en la ONU ha habido barreras, y han formado parte de las mismas los mismos individuos, que durante la época de Macías abusaron (...)

La ignorancia hedionda . por Juan Tomás Ávila Laurel.

Sí, aquí, Equatorial Guinea. Sales a la calle si estás en la capital y eres incapaz de contenerte por las pruebas apabullantes de la ignorancia instalada aquí. Por ejemplo, no es casualidad que los que firman aquí las cosas hayan decidido prescindir de los semáforos e instalar unas estructuras para empeorar más la circulación; es decir, con los farolillos de colores no supieron moverse, así que los dejaron morir. Hoy por hoy nadie controla la circulación en Malabo, porque los agentes contratados (...)

Guinea Ecuatorial: infame defensa del pan, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Cuando se les achaca a los guineanos su pasividad, silencio y complicidad con los abusos que los dueños del poder cometen en Guinea, ellos, siendo mujeres y hombres adultos, dicen que se callan porque defienden su pan. Que no hablan ni denuncian porque si lo hicieran lo perderían todo, y sus hijos también pasarían a sufrir las escaseces que pasan los que están lejos del poder. Si hablan de pan y no de vida, dan a entender que si hablaran y se quejaran no perderían la vida, sólo el pan. (...)

De cuando el Ministro de Educación mandó matar, por Juan Tomás Ávila Laurel

Los que tenemos acceso al facebook de los guineanos hemos leído de la muerte de una niña que abortó porque si hubiera seguido con el embarazo, hubiera tenido que dejar de estudiar en el instituto de bachillerato en que asistía y por tajante orden ministerial. Unánime la conclusión de los guineanos, la muerte dela niña es culpa del actual ministro de Educación, quién impuso la draconiana ley. El asunto es de tal calado social que el actual Secretario General de CPDS ha reflexionado, a este título, (...)

Elitismo estulto en la Guinea del general, por Juan Tomás Ávila Laurel

Se trata, evidentemente, del general Obiang, un simple porteador que luego fue encargado de niños de escuela al que llevaron a España para ser formado como oficial del ejército del país de negros que luego se llamó Guinea Ecuatorial, formación en la que finalizó en los últimos puestos. Hemos de decir que la familia de Obiang tiene dineros y otros bienes en varios sitios del mundo entero, como aquellos millones en el banco Riggs, más otros bienes contantes en Europa, y este año hizo la última (...)

Haití, estropajo de Dios según el general Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

Siendo una persona que controla todo los resortes del poder en su país, de la boca del general-presidente Obiang han salido muchas tonterías. Por ejemplo, dijo que era dictador porque era el que dictaba las leyes, así que se merecía aquel título. Y cuando un periodista inglés le echó en cara su demencial obsesión por construir palacios mientras la población guineana sobrevivía en infames cuchitriles, espetó al periodista: ¿Quieres que viva como un pájaro? Todo lo dicho es para probar que de la boca (...)

Obiang, gran maestro en faroté, por Juan Tomás Ávila Laurel

Obiang es un maestro consumado en el arte del faroté, y su larga permanencia en el poder en Guinea debe su mérito a que ha sabido engatusar a los guineanos en esta perniciosa conducta social. El faroté y su forma de llamarlo, es una práctica muy común en los países africanos de habla francesa, básicamente, aunque se extiende a casi toda África. Y consiste en mostrar liberalidad o magnanimidad en una concurrencia, con la intención aparente de premiar o alabar las cualidades de una persona, (...)

Carta a los votantes de Crimea, por Juan Tomás Ávila Laurel

De un tiempo a esta parte ha prendido la mecha encendida por influyentes personas de este mundo paulatinamente debilitado que luchan por arrimar las oportunidades a sus particulares intereses. El resultado de esta dinámica es que por doquier los ciudadanos se levantan para emitir su voto para apoyar las aspiraciones de estas personas influyentes, haciendo que esta actividad votadora centre los partes informativos del mundo entero. No obstante esta incesante actividad “úrnica”, ni los testigos (...)

En busca de la clave perfecta, por Juan Tomás Ávila Laurel

Desde nuestro último artículo sobre temas guineanos ha transcurrido cierto tiempo y cualquiera que no nos leyera últimamente diría que con nosotros se ha producido una claudicación. Nada más lejos de la realidad; y es que la realidad guineoecuatorial exige ahondar en las causas reales por las que abordada la independencia nos adentramos en la escalada cuyo resultado es el estado actual. A cualquier guineano al que preguntes por cómo va el país te dirá sin duda que la sociedad guineana ha conocido un (...)

Cuando Dios quiera, por Juan Tomás Ávila Laurel.

De un tiempo a esta parte, ha estado retumbando en la pared de mi cráneo la frase “cuando Dios quiera”, relacionado con la historia de Obiang. Es como si una entidad superior, y esto pasa con muchos escritores, me estuviera dictando algo que pasaría cuando el Altísimo, que en gloria siga, se apiade de los guineoecuatorianos y sople sobre el cabello ennegrecido del Obiang, o lo fulmine y suba al poder otro que no espere que legiones de hombres y mujeres bailen por él o lancen vivas con su nombre. (...)

Votos eternos como hijos de la ambición y la ignorancia, Juan Tomás Ávila Laurel.

Dentro de nada, el general-presidente que lleva en la cima del poder guineoecuatoriano llamará a sus súbditos a la liturgia de siempre. Repartirá “comida” a diestra y siniestra, saldrá por televisión todas las horas de todos los días y al final proclamará que “el pueblo” lo ha elegido por enésima vez para dirigir los “destinos históricos del país”. Y saldrá elegido con un porcentaje abrumador de votos. Es curioso que habiendo llevado tantos años en el poder, no tuvo que hacer una reforma constitucional para (...)

El infierno en el golfo de Biafra, por Juan Tomás Ávila Laurel

Es el creado por el general-presidente Obiang. Y es el infierno en que viven miles de guineanos, un asunto que debe anotarse en la agenda del gran Dieu. Y vean: El ecuador pasa casi sobre Libreville, que está a pocas horas de Bata, en avión o en cayuco. O sea, hace calor, mucho calor, pues no solamente el territorio guineano está metido entro los dos trópicos, sino abrazado, y abrasado, por el sol. Esta es la realidad, no puede ser cambiada y se sabe esto desde los tiempos del (...)

¿Quiénes quieren votar en Guinea Ecuatorial?, por Juan Tomás Ávila Laurel.

En estos días los entusiastas políticos opositores de la Guinea Ecuatorial han salido por la tele para pedir a los ciudadanos, con argumentos a cual más disparatado, que se sumen al censo que les permitirá votar cuando el poder en plaza ordene la celebración de lo que recibirá el ostentoso nombre de elecciones presidenciales. Siendo dictadura, como ya está sobradamente demostrado que es, que por enésima vez vaya a haber unas elecciones es una forma de poner en evidencia la pertinacia de los que (...)

Colonial style on Ferrari , por Tomás Ávila Laurel

Qué bárbaro lo que está ocurriendo en Guinea Ecuatorial. Los nativos no saben quiénes son. Las víctimas del éxodo rural, procedentes de Rio Muni, hoy están repartidos por todo Malabo y sus aledaños, creando nuevos barrios, sin agua y sin respiración. Existen urbanizaciones, esto que llaman "viviendas sociales", que están bajo el estricto control de los amos del poder. Hay 100 señoras y señores que lo acaparan todo y crean una cosa que no vamos a entender jamás. Y es que si alguien llegara hoy a Guinea (...)

Obiang Nguema o la raíz cuadrada de 1, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hace poco el hijo manirroto de Obiang fue a la ONU y cuando oyó su nombre en el altoparlante, salió al estrado y soltó lo que alguien le había preparado. ¿Sobre qué se hablaba para que se requiriera la presencia de tan ínclito miembro del Gobierno guineano? Pues una de las sesiones que tiene la ONU para perder el tiempo y hacerse notar, a la vez que se gasta dinero. Cansado de tanto ir y venir, Obiang mandó a su hijo, quien se hizo con la vicepresidencia del país luego de un cambio en la (...)

El 3 de agosto o la irremediable necesidad de hacer justicia , por Juan Tomás Ávila Laurel

Mira, general Obiang: ya sabemos que hay infinitos periodistas entre comillas, opositores domesticados, funcionarios de otros países y lacayos que leen por ti, así que sabemos que nos lees y haces fotocopias de todo lo que sale sobre ti. Hay funcionarios y ex altos cargos europeos, españoles y africanos, que te mandan faxes todos los días, y creen que te hacen un favor por contarte lo que sabes más que ellos. Por esta certeza, te decimos lo que viene a continuación. Mañana mismo ( sta entrada (...)

Didáctiva definitiva en la dictadura guineana, por Juan Tomás Ávila Laurel

El que esto escribe, nacido en 1966, como ya quedó escrito, dosifica sus entregas en fronterad porque escribe específicamente sobre los aspectos censurables de Guinea y cree que ha dicho lo principal. La serie de artículos pretendidamente didácticos es una prueba de la insistencia en temas específicamente guineos. (A propósito, hay un grupo reducido de guineanos que se refieren a sus compaisanos como guineos, convirtiendo, con la fuerza de sus debilitadas agallas, un simple adjetivo en (...)

Reflexiones para racistas en modo avión, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Nota preliminar: El modo avión es este estado innecesario, y por esto, extraño, de un teléfono que por lo que sea, nadie sabe por qué, no puede apagarse durante las horas del viaje por avión. ¿A que parece mentira que se haya vivido tantos siglos sin teléfonos y que ahora no puedan ser apagados mientras no se tenga siquiera la posibilidad de usarlos? ¿Qué diría un viajero a nadie si se encontrara en medio del atlántico océano, de viaje a Quintana Roo, por ejemplo? Pues nada, porque si tuviera algo tan (...)

Del colonialismo y los prepucios, por Juan Tomás Ávila Laurel

pesar de que los gigantes en tecnología se hacen cada día más ricos, ricos, sus desvelos no han permitido ver que el mundo va fatal. Hace años seguro que moría la misma cantidad de gente en África, Asia y en Oceanía, pero solamente lo sabían los que habían viajado por ahí. Ahora estás en tu pobre casa, y sin agua potable, como ocurre en Malabo, y abres el teléfono, y si puedes robar el wifi de un potentado, te informas del estado de vida de un indígena brasileño al que quieren desterrar, o de cómo (...)

Dictadura, colonialismo y la nada, por Juan Tomás Ávila Laurel.

El dictador de leyes de la Guinea Ecuatorial ya es un hombre mayor. Ha estado la mitad de su vida en el poder. Es un hombre que no sabe mucho, y esto ha influido en la suerte de su país. Esto también pasó con Macías, un simple traductor al servicio de los colonos que acabó siendo un milagro del país, precisamente como su sobrino, el dictador de leyes. Si no hubiera sido que entre los dos mandaron a mejor vida a todos los que pudieron hacerles sombra, su historia sería para troncharse de risa. (...)

Sinceridad en la finca de Obiang, el dictador, por Juan Tomás Ávila Laurel

Estos días, muchos españoles, y también guineoecuatorianos, van a ver por la tele española, en el programa En portada, una breve asomada por la vida real de lo que es la Guinea Ecuatorial, el resultado de la gestión del general-presidente y dictador en jefe Obiang Nguema Mbasogo. En los pocos minutos que duró, pero suficientes, vimos de todo, casi casi, como se suele decir. Vimos la vergüenza ajena convertida en heroísmo, personificada en los hechos del joven Eric Musambani, vimos la falta de (...)

Masié ha vuelto, vive Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Los guineanos que vivimos la época de Macías, de cuando se fusilaba sin cuartel, y si te confinaban a tu pueblo era que habías tenido mucha suerte, estamos, de luto. En realidad lo de confinar lo ha practicado más este régimen. Estamos, pues de luto, porque nadie nos hubiera mostrado mejor nuestro engaño que el mismísimo Obiang. En Guinea, con todos los ministros con millones de FCFA bajo sus camas, fusilan, te atropella un ministro y nadie dice nada; te amenazan a muerte y si lo denuncias, los (...)

Didáctica en la dictadura guineana V, por Juan Tomás Ávila Laurel

La longevidad del régimen de Obiang ha permitido ver la recurrencia de ciertos hechos determinantes para el devenir del país. Efectivamente, que Obiang haya jurado morir en la silla que arrebató a Macías nos permite ver que desde que Guinea es independiente hemos estado anclados en el infierno de Dante, y porque a los aludidos se les dio por hacerles la vida imposible a los que los sostenían en el pedestal. Empezó la pesadilla con Macías, que discursivamente era el peor de todos los guineanos que (...)

Guinea Ecuatorial, reptiles ciegos, por Juan Tomás Ávila Laurel

Con algunos acontecimientos que tienen lugar en Guinea se pone de manifiesto que los guineanos desconocen completamente su realidad, un desconocimiento que permite que sus movimientos y sentimientos, y también pensamientos, sean beneficiosos para la jerarquía política del país. Desde el año 2012 Obiang ha acogido todos los eventos que los organismos internacionales le han permitido acoger. Acogió en dos ocasiones la cumbre de la Unión Africana, institución para la que construyó un pueblo de lujo (...)

Carta extemporánea a Joseph Blatter, por Juan Tomás Ávila Laurel

¿Has leído la prensa estos días, camarada José? Pues un negro llegado en patera estaba en un andén de una estación de metro de Madrid y allá llegó una pareja de policías para… Bueno, las crónicas madrileñas dicen que de la parte inmigrante volaron insultos a los representantes de la ley, y también del rey, y se enzarzaron verbalmente, un hecho que coincidió con la llegada del tren. Pues ni corto ni perezoso, el joven negro encontró inadmisible lo que vivía y se lanzó a la vía, llevándose consigo a uno (...)

En el país de los gigantes, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Aquí estoy otra vez, en Malabo, la capital de la que tanto se dijo desde la Dirección General de Marruecos y Colonias y que hoy está en manos de los herederos, casi, del moro Hassan. Tomé un avión, luego otro en Madrid y me acomodé en los tres asientos que me correspondían, este hecho que, por repetido en mi caso, ya va siendo sospechoso. Y ahí me lancé a la nada del viaje, pensando en los calores del recibimiento, hasta que el piloto y yo nos dimos cuenta de lo que ahí pasaba. Cuando iba ya a abrir (...)

El poder, todos los poderes o la adoración del búho, por Juan Tomás Ávila Laurel

Como interesado en la erradicación de la dictadura guineana, llevo años haciendo reflexiones en torno a ella y en las posibilidades de esa erradicación, descubriendo las relaciones y factores que contribuyen en su durabilidad. Hablando de esta dictadura, no he dejado de mencionar el ejército, la procedencia territorial de los guineanos, la colonización, el papel de las mujeres, el de los annoboneses, los bubis, las etnias playeras del país, de los fang, de la Iglesia, de las legaciones (...)

Dolo mortal entre los fang de Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

El grupo humano conocido como los fang son originarios de las regiones interiores de la zona continental de Guinea Ecuatorial que durante años se conoció como Río Muni. Es un grupo humano consciente de su identidad, cuyos ecos menos aprehensibles se reflejan en relatos míticos como el de los inmortales que pueblan el Engong, donde los habitantes se rivalizan en la ejecución de hazañas a cual más llamativa. Un acercamiento de los fang a fuentes escritas les hace proceder de grupos humanos (...)

Vingli de Ulingli en el feudo del general Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

¿Qué es Vingli de Ulingli? Que un servidor está cansado y, además, avergonzado de llevar meses repitiendo lo mismo. ¿Pero sobre qué? Pues sobre el profundo peligro que pende sobre la cabeza de los guineoecuatorianos si la providencia no media en la historia y nos aparta del amargo trago de seguir soportando los hechos del clan Obiang et alii. Hace unos días dijimos lo último sobre lo que nos parecía del proceso político que se ha conocido como Diálogo Nacional. Y dijimos claramente que nos parecía (...)

De la integridad de algunos africanos y la vaciedad argumental, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Estos días ha ocurrido en Alto Volta un hecho del que debemos sacar conclusiones para siempre. La primera: ¿los militares africanos tienen todavía necesidad de más poder, si ya controlan el cuerpo armado de sus empobrecidos países y son, además, incapaces de resolver ninguna cuestión africana, de las tantas que desatan y en las que los civiles ponen siempre los muertos? En Alto Volta, y lo llamamos así por una razón determinada, la ciudadanía, hombres, mujeres, y chicos con sólo dos dólares al día (...)

Del diálogo con la dictadura, de los ambiciosos y de la nada, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Después de 33 años en el poder, y después de casi 25 años haciéndole la oposición, los opositores de Guinea, alentados en su fase final por una proposición no-de ley del PSOE, quieren dialogar con Obiang. Y creen que es una idea brillante, plausible, esperanzadora. Pero por qué hay que tomarla con reserva. Porque José Bono, Miguel Ángel Moratinos y José Rodríguez Zapatero son confidentes de Obiang; Moratinos, para que no haya duda, suele ir a cantar las alabanzas al dictador en los carnavales que (...)

Apátridas en marcha contra Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

Acaeció que porque las potencias lo querían y a los que mandaban en España les venía bien, Guinea tuvo la independencia y colocaron en el poder a Francisco Macías, con diferencia el menos preparado que todos los que se habían reunido para ser oídos en el tema de la descolonización de Guinea. Decir qué era Guinea y cómo se gestó su creación es tarea áspera. Pero es obligatorio decir que aun a regañadientes, y con motivaciones diversas, todos los representantes de los grupos étnicos hicieron su aporte (...)

Muy mal agüero en la tienda de Obiang. por Juan Tomás Ávila Laurel

Antes, de la Guinea de Obiang se decía finca, pero para muchos, ego incluido, tenía una connotación de ruralidad que no cuaja con el afán glamoroso de Obiang, que quiere que toda sea chic para que, de una vez por todas, nos olvidemos de que por un fenómeno curioso, ni él ni los hermanos y primos de su familia hicieron el bachiller, su mujer tampoco, y son ahora los que mandan en todos los rincones de Guinea Ecuatorial, y para todos los ámbitos de la ciencia. Son tan enfermizamente glamorosos que (...)

Gran premio Thomas Sankara a la Excelencia Humana para grandes mujeres mexicanas , por Juan Tomás Ávila Laurel.

Corren malos vientos para el mundo y en especial para toda Centroamérica, y los chicos, y también grandes, se levantan y toman el camino hacia el lugar más incierto de nuestros días, el Norte. Sí, parece mentira que el lugar del mundo que más incertidumbre arroja a las caras de los nacidos vivos sea precisamente el Norte, este norte que tantas veces ha salido por la televisión de neón. Los vientos se pusieron furiosos y los muchachos de todas las edades de casi toda América se pusieron en pie, (...)

De cuando el panafricanismo se ríe de los machacados, por Juan Tomás Ávila Laurel

Sí, hace unos siglos que de Liverpool salían barcos y se llevaban a los negros a Las Indias para probar la dureza de los látigos de los hacenderos y finqueros de credos cristianos varios. Corrió el tiempo y los negros trabajaron hasta la extenuación, incluso la Historia tuvo la oportunidad de ver cómo el mundo echaba una tupida cortina sobre el levantamiento de los negros de Haití, sí, esta misma Haití comida por los mismos dueños de la cortina y que hoy yace herida de muerte. (Ya estudiaremos luego (...)

Ha ganado Brasil, debe estar llegando la hora, por Juan Tomás Ávila Laurel

Sí, ha ganado, y pese a los lagrimones derramados por los seguidores de su agónica selección. En noventa minutos, más los de descuento, los fubtoleros de Qatar apretaron los dientes e insuflaron optimismo a sus compañeros que iban con Brasil. Y los que concretamente se asomaron al Mundial para ver lo que haría un tal Da Silva Santos, quien, al día de hoy, y bromas aparte, debe estar agradecido al lanzado colombiano que lo mandó al hospital. No creo que su orgullo de nueva estrella hubiera (...)

Demócratas de reojo en la mesa del dictador Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hace unos días el septuagenario Secretario General de la ONU, el señor Ki Moon, sorprendió al mundo al acudir a la cita donde los dictadores africanos se otorgaron perpetua inmunidad; o sea, inviolables de por vida. Esto tuvo lugar en Malabo, en unos complejos llamativos que el dictador guineano mandó construir en Sipopo, un emplazamiento que está a unos minutos del poblado de Baney, pueblo bubi sin agua potable, sin nada. (En todo caso, Malabo, la capital, no tiene agua potable y no pasa nada, (...)

Obiang, el golf y la maldición de Cam, por Juan Tomás Ávila Laurel

El que esto escribe está reñido con el futbol idiotizante, este hecho de que puede estar cayendo el diluvio más atroz, pero la ciudadanía sólo está a lo que dicta la FIFA y los corruptos que la representan. Entonces, durante estos mundiales, en los que apenas verá un tercio de los partidos, se pondrá a reflexionar. Y que conste, inmediatamente, el poder visualizador del futbol. Es decir, si no fuera por este deporte, millones de personas que no estudiarán Geografía jamás sabrían que en el mundo hay (...)

Directo a las tripas de los súbditos de Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Visto lo cantado por el mundo entero, se confirma que la receta del neoliberalismo para apoderarse del mundo descansa en dos pilares fundamentales: el empobrecimiento de los ciudadanos y la deslocalización de las actividades económicas, en las que la rapiña practicada con los ciudadanos en algunos países desarrollados se intensifica hasta unos niveles denunciables, de manera que un trabajador de la industria textil de Bangladés no salga nunca de la lista de los que sobreviven con dos euros al (...)

Didáctica en la dictadura guineana (III), por Juan Tomás Ávila Laurel

Vimos a lo largo de nuestras observaciones, sucesivamente compartidas, que la duración de la dictadura guineana está poniendo al descubierto unos hechos que nunca hubiéramos sospechado, alguno de los cuales ya ha sido mencionado por nosotros en anteriores incursiones. Unos de los hechos más llamativos es la "individualización colectiva" que sufren los grupos políticos, lo que hemos aludido como su particular drama, y es el hecho de entender que la situación guineana solamente puede ser revertida (...)

En las afueras de Dios, por Juan Tomás Ávila Laurel

Nos, consignador de historias por la divina gracia, crecimos en la convicción de que detrás de Dios no había absolutamente nada. La certera concepción que teníamos de la deidad suprema era asimilable a la realidad de un inmenso escenario detrás de cuyas tablas no había ningún resquicio por el que nadie podía echar una mirada. En el escenario imaginario, ningún espectador curioso encontraba entre la pared y las tablas ningún espacio que alimentara sus elucubraciones más oníricas. Dios era el fondo (...)

Didáctica en la dictadura guineana II, por Juan Tomás Ávila Laurel.

a duración de la dictadura instaurada por Obiang Nguema nos permite observar de manera continuada los efectos de su profundo enraizamiento en la sociedad guineoecuatorial y hacer reflexiones que puedan ser compartidas con los interesados en nuestras desdichas. El acaparamiento casi exclusivo del poder por determinadas personas de la etnia fang y la ebullición económica que supone para un minúsculo país la explotación de petróleo y gas ha permitido el cambio de esquemas mentales del resto de (...)

El agua de planchar para los súbditos de Obiang. Los dólares al día, por Juan Tomás Ávila Laurel

Fui ayer al supermercado de Martínez, alias la Chupadora, y vi que estaban en venta unas botellas de agua perfumada para planchar. Estoy en Malabo, la capital. Horas antes, la calle aquella estuvo más de dos horas cortada porque iba a transitar por la misma un alto mando de la dictadura, creemos que el mismo general en jefe, o un amigo suyo. A lo que íbamos, vi las botellas e inmediatamente pensé en lo finos que se han puesto, para que los proveedores de la cadena de supermercados se (...)

De la nostalgia a la muerte anónima, por Juan Tomás Ávila Laurel

Sí, como poeta, y ejercí poco esta arte, hablo de la muerte de Juan Balboa Boneke. Lo conocí, y por lo que leí de él, tenía mucha fe en la poesía y creía que valía para contar historias, y sentimientos. Y sentía mucha nostalgia de su Rebola natal. Una nostalgia grande y llorosa, como si en llegando a Rebola, respiraría y viviría en paz. Entonces fue esto lo que le hizo venir unos años después de que Macías dejara este mundo. Bueno, para ser precisos, le quitaron del mismo por la vía sumaria. Se vino (...)

El carro del centurión de Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

Ayer estaba en un vehículo motorizado con la intención de volver a mi lugar de residencia y fuerzas externas impidieron el avance del mismo. En las cercanías del estadio La Paz había tanto coche aparcado, y otros que querían acceder al recinto, que las fuerzas vivas de la represión, léase policía, pararon el tráfico y desviaron la circulación a otros sitios, que se apañaran los que querían regresar a sus hogares. ¿Qué pasaba? Que como no hay liga de fútbol en este bello país, cedieron el estadio a un (...)

El agua, los truenos y el día acá en la capital de Guinea, por Juan Tomás Ávila Laurel

Ayer, domingo, día del Señor, para los que han oído hablar a otros, llovió de lo lindo en Malabo. Fue, sin embargo, una lluvia prestada, pues lluvia todavía no toca en Bioko. El día nos dio tiempo a saludar, incluso tuvimos tiempo de dejar el testimonio de nuestro azaroso existir. Luego de estos prolegómenos, el cielo se abrió, incluso hubo truenos. De los mismos supimos que iban dirigidos a los miles de malos que han nacido en estas tierras. Pero tuvimos una sensación rara, porque con tanta agua (...)

The African pavillion o el nuevo orden mundial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Sin necesidad de hacer un gran esfuerzo, una rápida ojeada a la pirámide del poder mundial nos permite entender que en los puestos altos de la misma están los grandes empresarios y fabricantes de la tecnología. El siguiente escalafón está ocupado por los que más conocen y usan, compran y venden esta tecnología, que son los militares, o civiles que controlan el poder. Nunca han bajado de este puesto. En un puesto intermedio entre los empresarios y los militares usuarios de tecnologías más o menos (...)

¡¡Viva la peseta!!, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridos guineanos: a mediados del año 2006 escribí un libro delgado de reflexiones, una de las cuales es ésta, rescatada desde su originalidad: Corrupción, enfermedad de antihéroes. Es la corrupción la enfermedad más grave de la sociedad, pues al igual que los procesos patológicos causan desórdenes fisiológicos, la corrupción genera situaciones irracionales, inexplicables. Diversos mandatarios han sido acusados de evasión de divisas, en concreto, de ingresar el dinero de sus países en bancos (...)

Tras las piedras del erial: Todo se derrumba, por Juan Tomás Ávila Laurel

Sí, señores, como escribiría el escritor Chinua Achebe, todo se derrumba. Inmediatamente hemos de reconocer que el colonialismo no fue vencido, sino que se nutrió de nueva savia capitalista y adoptó nuevos nombres para la propagación del dolor en el mundo entero. De lo que quisimos decir es que todo se derrumba, todos los poderosos tienen sus vergüenzas al aire, todos los reyes están desnudos, los reyes con sus prepucios al aire, las reinas con sus ovarios a flor de piel, pero todos ellos, pajes, (...)

Al difunto Siad Barre, poema de Juan Tomás Ávila Laurel

Hermanos somalianos, Mandela ha muerto. Gentes de Mogadiscio, ibos tuertos lloran por su tierra petroleada mientras saltáis al agua para luchar contra piratas de la ONU entera, todos los ladrones del fletán. A las ocho murió más al sur y se quedan sin el guía que hablaba de sus negros pecados y de los barrios infectados de Soweto, aquí al lado de Nigeria, Congo, Sudán, Kibera y Malabo. ¿Veis? Nadie levanta la mano para reclamar nada cuando el cielo cubre de su gloria, de celda, (...)

África: la concertina y el látigo, por Juan Tomás Ávila Laurel

Estos días, recorriendo cierta zona de la capital catalana, no pudimos ocultar nuestra zozobra cuando descubrimos a sendos nativos del África negra colocados en idéntica posición en calles distintas, pero contiguas, y en clara actitud mendicante. Ya conocen los sentimientos que afloran cuando se descubre a un hermano en supuesta extrema necesidad: la duda, el rubor, la necesidad de proveer ayuda, etcétera. Superados estos sentimientos, no pudimos dejar de asociarlo a un tema que por aquellos (...)

Los muñecos de chatarra en Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Futbolistas: con los rumores de un dispendio millonario os embarcasteis en un viaje por el que todos pusieron el grito en el cielo. No dudasteis ni un instante, y cual soldados cogisteis los hatos y obedecisteis al general que os comandaba, un marqués que casi acabó pidiendo disculpas al dueño de las vidas guineanas. Ni antes ni después del partido pudisteis decir ni una palabra sobre los muchos guineanos que iban a hacer mucho sacrificio para estar a vuestro lado. Que coman, que estén (...)

Reflexiones necesarias sobre Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Ya hemos hecho mucho, y está claro que es necesario que haya más para que cada día el espíritu de las mismas alcance a más gente y haya un cambio de actitud respecto a nuestros principales problemas. Guinea Ecuatorial vive una dictadura que es la prolongación de un régimen colonial que ni practicaba la democracia ni admitía la libertad de expresión. Además, fusilaba a los disidentes si veía que la actitud de ellos suponía un peligro para su estabilidad y continuidad. Y casi todo esto ha quedado (...)

La real federación española de fútbol, la fifa y Obiang , por Juan Tomás Ávila Laurel

El que esto escribe siempre ha tenido en su punto de mira a la fifa, que hoy escribimos en minúsculas para quitarle prestancia. Y ahora, con los hechos que van a suceder, todos nos otorgan la razón. Hablamos de la fifa hace años, y también durante las protestas del 15-M, porque esta organización es como un potente caramelo deseado por muchos amantes de los caramelos. (¿Alguien ha preguntado por qué las naciones más ricas no son las mejores en balompié?). A lo que íbamos. Como este caramelo es tan (...)

Al pueblo guineano lo que es de César, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Es lo que debería ser; o sea, los dineros, la granja de cerdos y cabras, que no existe, toda la malanga y los maíces de todas las fincas. Y que los niños tengan educación, que las niñas no tengan necesidad de participar en elecciones de mises para que un analfabeto ministro se fije en ellas y sean casadas como cuarta esposa, eso sí, con un llamativo coche a disposición. Desde que Guinea recogió la bandera y la letra del himno que acreditaron su status de estado independiente, pasamos a depender de (...)

En tierra estéril la mentira es coja, por Juan Tomás Ávila Laurel

Fue en la entrega semanal anterior en la que hablamos de cómo Obiang, con un régimen incalificable, idiotiza conscientemente a los guineanos. Este proceso alevoso se lleva a cabo mediante el estorbo a la educación de las nuevas generaciones de guineanos y la desinformación, o la provisión de información falsa, descabellada, manipulada. Fue así que hace unos meses el régimen se felicitó por lo bien que le habían ido las cosas a Teodoro Nguema Obiang Mangue en el llamado bienes mal adquiridos en los (...)

Obiang y las etnias de Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Obiang Nguema Mbasogo, el suertudo que hace ostentación del poder y de la riqueza de Guinea, es de la etnia fang, originario del interior de Río Muni, la parte continental del país. El hecho de que sea fang no ha pasado desapercibido para nadie, un hecho al que se suma la particular composición étnica del país ecuatorial, donde alrededor del 80% de la población nativa es de esa etnia. La importancia que adquiere la adscripción étnica del general en plaza es por su peculiar manera de ejercer el (...)

Guinea Ecuatorial, silencio envenenado, por Juan Tomás Ávila Laurel

Desde que Obiang Nguema Mbasogo se afianzó en el poder, y desde que decidió que el sustituto en la presidencia sería el hijo que tiene con su ambiciosísima mujer Constancia, activó la maquinaria para que no haya ningún obstáculo que impida sus maquiavélicos designios. Siendo tan evidentes las carencias intelectuales del elegido para perpetuarse en el poder, Obiang ha tomado medidas para minimizarlas y en relación a los otros miembros de sus mastodónticos gobiernos. Así, ya es normal en Guinea que (...)

El precio de la incuria, por Juan Tomás Ávila Laurel

Aquí vamos a hablar de una partida grande de dinero que tiraremos al mar, y de la que se hablará cuando, llegará, y si las ambiciones de ciertos actores permiten una unidad de acción, hayamos arrinconado al grueso de los generales y a los parásitos que han crecido alrededor de ellos. Pues un confidente habló conmigo de las cuentas del general Obiang en lo que respecta a los devotos que tiene pluriempleados en las instituciones que crea para dar la sensación de que es muy querido. Aquí debemos (...)

Con las mieles del postcolonialismo: Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Si los guineanos quisieran alguna vez hacer preguntas sobre sí mismos, la responderían si quisieran y se darían cuenta de que no han salido del mismo sitio en mucho tiempo: Pues señores guineanos, estamos donde siempre hemos querido estar, y se lo recordamos por segunda vez. Los coches, los teléfonos y los trajes de Tommy Lee los traen los blancos. Son estos mismos blancos los que regentan las únicas escuelas que pueden recibir este nombre en este país, y de este asunto saben mucho los ministros (...)

No sois guineanos, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Sí, media centena de hombres y mujeres que podríamos citar aquí, y que a veces salen en los babélicos telediarios en los que hay de todo, menos información, no son guineanos. Pero antes de avanzar, nos gustaría que se supiera que los del poder, compuesto de ministros y generales de Mongomo y ministros maniquíes y corruptos de otras etnias, pero pocos de estos, están equivocados con nosotros, con todos los que seguirán clamando, aun en el desierto en el que serán relegados, contra su irracional y (...)

De la utilidad del miedo y del poder inútil de Obiang, mentira, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hace poco un licenciado amigo me preguntó, con otras palabras, para qué servía el miedo en la dictadura del general-presidente Obiang. No tenía preparadas las palabras, además de que rehuía personalizar la cuestión. Hoy los mismos amigos del general me han pedido que responda al licenciado y les hable del miedo que han instalado en las cabezas de todos los guineanos, hasta tal punto de que se les llama seres sin ánima y aplauden rabiosos, dando gracias a su excelencia. El miedo sirve para sostener (...)

Extraño padecimiento de la razón, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Guinea es un país africano en cuya dirección política está un panafricanista lleno de complejos. Hay un comportamiento guineano que no tiene nada que ver ni con el panafricanismo ni con los complejos: el miedo irracional a los extranjeros. Pero sí tiene que ver. Entonces, antes teníamos que introducir la palabra aparentemente. O sea, somos panafricanistas y cuando nos da la no-república gana, mandamos detener a todos los extranjeros sospechosos de ser negros y los encerramos con las heces, y por (...)

Al rescate del país, por Juan Tomás Ávila Laurel

Lo que vamos a decir lo hemos dicho muchas veces, de formas tan parecidas que ya cansa. Y acudimos a la reiteración porque los que leen todos los días, estando donde están, no lo quieren entender. Escribimos desde Guinea, para que no salte ninguno a decir que quien invita a la fiesta espera cuatro calles abajo. Los hechos de los tiempos nuevos causan mucha confusión y es necesario que los nuevos, o los que se acaban de incorporar, sepan lo que tenemos entre manos. Lo primero que hay que saber (...)

Dag, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hubo un secretario general de la ONU llamado Dag, y esta madrugada me he acordado de él. Incluso si mi wikipedia interior está errado y no hubo ningún secretario así llamado, doy por bueno el recuerdo, y asiento la verdad de que Dag fue el jefe de la ONU hace muchos años. Pues si Dag estuviera hoy en vida, le mandaría una carta y le dijera: "Estimado Dag, no eres nadie". Incluso si su nombre fuera Otto, le pondría a renglón seguido el número 860, que viene a decir lo mismo: tío, Otto, eres un cero. (...)

He vuelto a esta pluviosa ciudad, por Juan Tomás Ávila Laurel

Me refiero a Malabo, y que os conste que cuando digo ciudad es porque el que esto escribe y el gremio al que pertenece somos generosos en demasía. De hecho, Malabo, más que ciudad, es un lugar con casas y en los que hay muchos ministros. He llegado a Malabo en avión, y tras atravesar dos escáneres, o como quiera que fueran estos pasadizos metálicos que hay delante de unos señores uniformados. O sea, que Malabo debe de ser más importante que París, porque para entrar en ella debes (...)

Guineanos de a pie, ya está bien, por Juan Tomás Ávila Laurel

Ya está bien, ya no hay excusas. Después de la independencia, vino Macías y nos cerró la boca. Primero a nuestros padres, y a medida que crecíamos, heredamos aquellas bocas calladas y sólo tuvimos los oídos atentos para escuchar malas noticias, cuando no eran los !plaf! de las bofetadas que soltaban los milicianos. Se les llamaba así y eran los efectivos iletrados del ejército que ofendían a Macías, pero creyendo, y diciendo, que lo defendían a muerte, matando a los demás. Era aquel tiempo en que si (...)

Atlas ultrasónico del patetismo: el caso de los Obiang Nguema., por Juan Tomás Ávila Laurel

Estos que están en la silla de la que arrojaron a Macías viven de un patetismo que incluso atraviesa la barrera del sonido. Llenos de un dinero que serían incapaces de trabajar, y porque no saben organizar nada, actúan ajenos a cualquier consideración humana que estuviera cerca. Incluso a veces se cree que vinieron de Marte. Lean: Empresario: “Mi hijo ya era empresario cuando yo le hice, por la cara, vicepresidente del país. Además, para que vean mi capacidad creadora, este mi país tiene un primer (...)

Violencia y pasividad en el Atlántico norte, por Juan Tomás Ávila Laurel

Nos, gran escritor de las tierras guineanas, íbamos a escribir sobre cómo todo el mundo poderoso se calla mientras el mundo está a punto de estallar. Sin hacer juegos de palabras, íbamos a decir que la ONU entera está callada mientras la impunidad de los que mandan se hace global; y también íbamos a quedar pendiente de lo que dirían los de siempre, los periodistas pagados por los que mandan, si una facción del mundo se levantara en armas y quisiera pasar a cuchillo atroz a los ladrones que se (...)

El champán de Teodoro Obiang y Cía , por Juan Tomás Ávila Laurel

Bueno, Cía comprende a su primera mujer, la ambiciosísima Constancia y los demás, hijos, primos, hermanos, etcétera. Pues resulta que en la Guinea del general-presidente Obiang, una dictadura feroz donde el acceso a internet es restringido, los chiquitos de pocos años han adquirido la costumbre de celebrar sus pequeños logros, o alegrías personales, con champán, y no precisamente de estos que nos podemos llevar por un euro en la zona de cajas de algunos supermercados, sino con los más caros. Con (...)

Obiang se recrea en su ridícula megalomanía, por Juan Tomás Ávila Laurel

Este señor, que ya pidió por su cuenta los galones de general, ya mandó escribir en sus leyes domésticas que no le podrían pedir cuentas antes, durante y después de su caótica gestión, en la que toman protagonismo las violaciones de todos los derechos de los guineanos, a los que no dudó en llamar pobres mentales. Por este hecho de saberse por encima de todas las leyes, es vitalicio. Obiang no ha dudado en responder a los periodistas que podía hacer lo que le venía en gana con la constitución de su (...)

Obiang se pone el taparrabos, por Juan Tomás Ávila Laurel

Es que se ha lucido desde que, con el miedo en el cuerpo por la despedida violenta de algunos dictadores, ha decidido establecer mecanismos para no sólo seguir en el poder, sino retirarse a la retaguardia sin sobresaltos políticos, jurídicos, económicos y sociales. Desde aquella fecha se ha conjurado con todas las fuerzas del mal, y encomendado a su ambiciosa mujer, Constancia, y a su !%677=fuiii! hijo Teodorín, ha dado muestra del salvajismo en que ha vivido siempre. Y en estos días se ha (...)

A la pizarra, guineanos, y por nuestro país, por Juan Tomás Ávila Laurel

¿Algún guineano, de los que estudiaron las primeras, o las únicas letras, se acuerda de aquello de ser sacado a la pizarra? Es eso de que el maestro, con cara de muy malas pulgas, se fije en ti y te elija para ir a la pizarra, a demostrar si con el látigo has aprendido algo de la suma, la resta o la raíz cuadrada. El que escribe esto reconoce que ser sacado a la pizarra fueron los momentos más duros de su vida escolar. Y es que eso de hacer según qué en público no fue nuestro fuerte hasta (...)

Moratinos et alii en la mesa del dictador Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

Dentro de poco habrá elecciones en la no-república de Guinea Ecuatorial y correrán ríos de tinta. De hecho, es Guinea uno de estos países en que se utiliza una tinta indeleble para impedir que cachorros desbocados no voten siete veces con siete camisas distintas en otras tantas mesas electorales. Aprovechando la mucha tinta que va a correr, y lo hará como ríos imparables, sacamos alguna ropa sucia al patio común, y hablo directamente del amigo del dictador Obiang Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé. Y (...)

Árboles en el ojo propio, por Juan Tomás Ávila Laurel

La señora está bajo los soportales de su casa. La puerta está cerrada y las ventanas están abiertas, señal de que antes de salir fuera estaba ahí, haciendo sus cosas. Ahora está enfrente de una niña que le ha traído una carta, o una nota enviada por alguien. La señora tiene el gesto serio, como si el mensaje fuera muy importante y la niña mensajera sigue delante de ella por si tuviera que volver con una respuesta o esperando simplemente las gracias, "dile que ya voy", que sería lo que decidiera la (...)

Equatorial Guinea, caminos resbaladizos , por Juan Tomás Ávila Laurel

urante estos años cierto sector de la oposición y de los que de forma continuada emiten su opinión sobre la situación guineana, qué vergüenza lo que llevamos viendo en estos años, por Alá, han centrado el debate en si ciertos guineanos, agrupados o por libre, deben acompañar al general-presidente en sus farsas o dejarle que lo haga solo, pues total, para ello se reconoce, sin ningún rubor, dictador. Antes de entrar en materia, y no queremos que ello sea de justificación para nadie, ni en grupo ni por (...)

Dios es negro y Francisco Macías ha vuelto a Guinea, por Juan Tomás Ávila Laurel

La impresión de que Macías sigue vivo la tuve hace poco, cuando visité, dos años después, el barrio Los Ángeles, en Malabo, donde, pasando casi sin quererlo, y por su parte más septentrional, vi esa marea fecal tan típica en el mismo barrio durante la época del que fue el único milagro de Guinea Ecuatorial. Ahora tenemos un "desarrollo sin precedentes" y los habitantes de Los Ángeles siguen flotando en la misma mierda de siempre: aguas que fluyen de los bajos de las casas, revientan todos los tubos (...)

La canción del silencio, por Juan Tomás Ávila Laurel

"Sí, callad de una vez, todo está hecho y, item más, está todo muy bien, y dad gracias a Dios que podría ser peor". Así es la contradicción de los que viven y quieren hablar de las cosas de Guinea Ecuatorial. ¿Han encontrado la contradicción? Que todo está muy bien, pero que podría estar peor, y que todo el mundo mantuviera cerradas sus bocas. Me afiancé en esta convicción por tres hechos cercanos en el tiempo: mi regreso a la capital de Guinea, la escandalosa cumbre del Movimiento Amigos de Obiang, el (...)

Corazón exiguo, naturaleza muerta, por Juan Tomás Ávila Laurel

Y hombres que se van a morir, aun sea uno por uno. Hoy he ido a Sampaka a ver los restos de lo que era parte de la agricultura cacaotera (RIP) y me informé de los destrozos que el tiránico y dictatorial régimen que dentro de lo que decida su general-presidente tendrá su capital en la selva de Oyala lleva cometiendo. Pues resulta que unos guineanos, que a veces reciben el nombre de pobres mentales, fueron engañados por el que repartía las casas de Buena Esperanza. No recibieron casa alguna y (...)

Habimálati unkung, por Juan Tomás Ávila Laurel

Es lo que me sale cuando contemplo desde Guinea lo que sucede en ella. Y mirando con entrambos ojos, puedo decir sin lugar a dudas que en mucho tiempo no podré quitarme la impresión de que Guinea Ecuatorial es el país cuyos responsables políticos tienen el peor nivel de formación. Y si se confirma mi pobre impresión, no es ninguna casualidad. Es la recogida pasmosa de los resultados sembrados por un régimen sin cabeza. Así empieza la cosa: has estado en China, en Singapur, en España o en Ghana. (...)

Arrestos de andar por casita, por Juan Tomás Ávila Laurel

Yo, Juan Tomás Ávila Laurel, nacido en 1966, con el documento de identidad número… ¿A que están atentos por leer mi número? Pues sí, es guineano mi documento. Este hecho de que soy de Guinea Ecuatorial, este país que no es república, ni siquiera en los sueños más optimistas de los que aquí malgastan el dinero y cometen fechorías para seguir malgastando y sin que nadie les diga nada, es el que dirige mis coordenadas vitales. Llevo años hablando de lo mal que íbamos, y no solamente señalé imperfecciones y (...)

Crónica realista desde el país de los pobres mentales, por Juan Tomás Ávila Laurel

En primer lugar, este artículo bien podría titularse No sé, no sé, título hegeliano justificado por la dudas que asaltan a los que se atreven a indagar en la ocultas causas que sostienen nuestra situación. Sí, que me registren, no sé nada, no entiendo nada. Lo mío, y nuestro, es llegar aquí y ejercer lo de siempre. lo que hemos hecho de toda la vida en nuestra condición de pobres mentales. Y lo primerísimo, el agua de lavar o, si te lo aconsejan, de beber. Yo vivía en un barrio en el que todos eran (...)

Retrospectivas africanas: Equatorial Guinea, por Juan Tomás Ávila Laurel

Nos ocurre, cuando nos sentamos otra vez ante una mesa para consignar por escrito nuestras reflexiones, que nos vemos asaltado por las dudas: ¿vale la pena que sigamos hablando de esta país? ¿En realidad hay algo que no hemos dicho ya? Nos asaltan las mismas dudas que asaltaron recientemente a nuestro compañero Javier Marías, que lleva, dijo, 10 años escribiendo para un medio escrito, y opinando sobre la realidad española. Dicho esto, tenemos que atraer la atención de los guineanos sobre tres (...)

Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

Después de afianzarte en el poder, has mandado escribir a los que lo hacen por ti que el país que te ha dado tanto se desarrollará en el año 2020. ¿Veis cómo al final los guineanos, como muchos africanos, son incapaces de ver su presente? Porque habiendo gozado de la confianza de todos los guineanos, disponiendo desde hace 20 años de una cantidad impresionante de dinero contante, no ha habido manera humana de sacar a los guineanos del pozo de pobreza en el que viven. Además, se les ha rematado con (...)

África negra o la imposibilidad de aprehender el presente, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hace poco un alto familiar de una amiga hablaba de sus impresiones del norte de África, lo que tradicionalmente se ha llamado África blanca, y de cuán indolentes son allá, y hablando de su incapacidad de hacer mínimas previsiones para el futuro inmediato. Deploraba el caballero de la profunda instalación de aquellas gentes en el presente, lo que nunca es bueno para las perspectivas empresariales de los que ahí arribaran con ánimos de lucro. Remató diciendo que allá descubrió que aquella forma de ser (...)

Claves abiertas en la lucha contra Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Sobre la lucha contra la dictadura guineana hay pocas cosas que no hemos dicho, toda vez que no debe dar mucho de sí el recuento escrito de un régimen tan claramente animal. Sin paliativos lingüísticos. Pues resulta que hay un hecho que los guineanos interesados tienen que saber, pues marca o determina el devenir de la lucha. El hecho es que el dictador en jefe, enrocado en sus inhumanas posiciones, ha obligado a los guineanos a ir al bosque, literalmente, casi. Y esto se tiene que explicar: (...)

Una muerte irracional, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Al principio del año 2013 acudimos a nuestro almacén de ideas y de palabras para intentar comprender y compartir nuestras reflexiones en torno a Guinea Ecuatorial. Queremos decir que de lo que dijimos en el pasado no quitamos ninguna coma, sobre todo en lo esencial. Y en realidad lo que es irracional no es la muerte, sino la manera en que se hacen las cosas en el país que hasta ahora se conoce como Guinea Ecuatorial. (Ya dijimos que no era república). Francisco Masié fue el típico acomplejado (...)

1826, Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

Habiendo estado todo el tiempo memorizando las tonterías que tú, Liberato Elá Mangué y Bathó Obama mandaban escribir para alabar a Francisco Masié, no tuvimos la oportunidad de aprender la importancia de esta fecha. 1826. Es el año en que las crónicas dicen que se estableció en Fernando Poo el Tribunal Mixto Para la Represión de la Esclavitud. Los blancos de salacot podían capturar a nuestros antepadres, meterlos en cuevas poco ventiladas y llevarlos al barco para sufrir mareos indecibles hasta (...)

El infeliz castigador, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Es el otro apelativo del autoproclamado general y vitalicio en jefe de su formación política, una jaula de grillos cantarines de una bondad que no tiene. Obiang es un infeliz castigador, acuñador de un lema idiota que es un sinsentido: hacer el bien y evitar el mal. En la república energúmena del que presume ser dirigente, Obiang ha inventado modos propios de hacerse vitalicio: me pasaré el tiempo haciendo el mal, robando y dejando que mis esbirros violen lo que puedan. Y cuando me pidan que (...)

El PDGE, la cara excrementicia del régimen de Obiang, por Juan Tomás Ávila Laurel

Desde que las potencias coloniales, avergonzadas por los sofocos sobrevenidos por saludar a Obiang en público, le obligaron a que democratizara el país, nació el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, cuyo fundador-presidente es precisamente un hombre que ha aparecido exactamente 750 mil veces en carteles, telas, camisetas, bragas y demás ropita mandada fabricar por sus aduladores más directos. Lo de excrementicio es porque se podría decir que la Guinea que ha construido Obiang es un país de (...)

Constancia, deja a los bubis en paz, por Juan Tomás Ávila Laurel

Y no por bubis, sino porque os habéis pasado. Ya dijimos algo contra vuestra furia acaparadora cuando llegaron a nuestros oídos vuestro plan de echar a los indefensos, cantadores y bailarines de vuestra maldad residentes en Bikui, Bata. Y no fue el único sitio en que os hicisteis con las tierras, las casas y la vida de otros por creer que todo esto es vuestro. Ahora toca a los bubis de Rebola y queremos, yo quiero que los dejes en paz. Aborrecida Constancia: tú eres una simple ayudante de (...)

La crueldad guineana tiene nombres, por Juan Tomás Ávila Laurel

Cuando me contaron de lo que hacía Ondo Ela en Blay Beach me asusté mucho, muchísimo, como si aquel hombre resucitaría para hacer lo mismo que había hecho durante años. No sólo me asusté, sino que sentí dolor, como si fuera una víctima suya. Han pasado muchos años y lo que pasa estos días en las mazmorras de Obiang asusta. Y todo para dar rienda los instintos sádicos de unos desalmados que cobran en teoría para cuidar de la población. En estos días, próximos a unas elecciones cuya fecha no nos (...)

Dios quiere a Obiang, Juan Tomás Ávila Laurel

Pero que conste rápidamente, el Dios que quiere a Obiang es este Dios formal al que no le importa el bienestar de sus creaturas. Precisamente estamos hablando de este dios pequeñito representado por la Santa Sede y en la cara de su arzobispo de mayor renombre, el Papa. Y de esta querencia insustancial hemos tenido noticia por la firma de un concordato entre el régimen de Obiang y la Santa Sede. ¿Qué puede contener el documento firmado entre una dictadura infame y la Santa Sede? Mentiras, sólo (...)

Julio Iglesias hace su agosto en la catedral de Obiang, Juan Tomás Ávila Laurel.

Si el destino no lo remedia, Julio Iglesias cantará hoy para el dictador Obiang. ¿A qué va el meloso cantador español a Guinea? Sí, a qué va Julio a Guinea. Lo preguntamos porque ya el título mismo parece juego de palabras y puede traer mucha confusión. Pues el mulato cantador va a rendir honores al general –dictador de las tierras guineanas, y es el primer cantante residente en Miami que lo visita desde que construyó su catedral en su Mongomo natal. Cierto que lo llamó basílica, para no ser un (...)

De la barbarie y otras barbaridades guineanas, por Juan Tomás Ávila Laurel

No sabemos si barbarie y barbaridad tienen nexos semánticos tan fuertes para creer que son de la misma raíz. Pero lo que sabemos es que en Guinea hay barbarie y lo que ocurre es una barbaridad. Qué barbaridad, por Dios. Y esto ocurre cuando los cientos de guineanos que lograron formarse después de la ascensión del que fue el primer presidente de la Guinea independiente, el finalmente fusilado Francisco Masié, están mirando como si el tema les cogiera de lejos. Este hombre, que si descansa no lo (...)

Vamos a Guinea a llorar, por Juan Tomás Ávila Laurel.

No parece que haya otra. Si nos quedamos en el extranjero a llorar, sería una forma de decir a los que actualmente nos acogen en cualquier extranjero que nos merecemos la esclavitud instaurada por Obiang y su familia y sostenida por los letrados formados en todo el mundo. Muchos de estos letrados son extranjeros, además. Te levantas por la mañana y limpias el barro que trajiste por haber ido a la fuente a las 2 de la noche, y porque a esa hora había poca gente. Bostezas y mandas a la escuela (...)

Breve historia de nuestra desgracia pública, por Juan Tomás Ávila Laurel

Lo nuestro es una historia de negros, igual que la de Haití. A propósito de este país, el primero de América en levantar la cabeza contra los esclavistas que medraban a su antojo, ¿alguien se ha dado cuenta de que es un país del que se lee en público las donaciones mandadas o prometidas, pero que nunca sale de la miseria? Es como si estuviera ya escrito que permaneciera en el mismo estado 250 años después. O más. Lo de Guinea Ecuatorial no tiene mejor cara. La historia empezó con la colonización, (...)

Los muertos de todos nosotros, por Juan Tomás Ávila Laurel

El que esto escribe, quien antes de lanzarse al vacío firmó como poeta y así se dio a conocer, cree que sobre el asunto de Guinea ya no hay mucho que escribir. Quedan pocas cosas que decir. Lo que urge ahora, y hace decenios que ya era urgente, es pasar a la acción para parar la inhumanidad corriente en Guinea, instaurada por Obiang y sostenida y defendida por todos los que le ríen las gracias. Pero el que esto escribe también sabe que un testimonio en forma de una lección cívica nunca está de (...)

La didáctica en la dictadura guineana, por Juan Tomás Ávila Laurel

A estas alturas de la vida, y con más de 40 años de dictadura en las espaldas, se ve claramente que no es uniforme la percepción que tienen de ella los guineanos. Con “uniforme” queremos decir que la percepción que tienen de ella las diversas comunidades que forman lo que se conoce como Guinea Ecuatorial genera conflictos que se suman a las devastadoras consecuencias del hecho en sí, haciendo que sea muy difícil combatirla con eficacia. Y muchas veces estas diferencias son tan sutiles que solamente (...)

Guineanos en el bar, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridos lectores : Vista la excelente acogida que ha tenido mi último artículo Wele Nzas no existe, vuelvo para hacer algunas precisiones. En primer lugar tengo que decir que excelente también se puede escribir así, excelente, y referido a lo mismo, la acogida dispensada al mencionado artículo. En segundo lugar, es importante aclarar que mi blog tiene 3 años de antigüedad, por lo que en ninguna manera mis reflexiones o pensamientos pueden relacionarse con mi pertenencia a la plataforma CEIBA. (...)

Wele Nzas no existe, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Queridos guineanos que podéis decir de vosotros mismos que sois de Wele Nzas. Os quiero decir que Wele Nzas no existe. Pero cómo sé que pondréis mala cara, os explicaré lo que quiero decir. Y lo que quiero decir es que de ninguna manera la provincia guineana que lleva este nombre es especial en relación a las demás. Es decir, no ha hecho méritos de más para merecer ninguna atención especial. Pero ocurre que a los nativos de esta provincia alguien les ha hecho creer que sí tienen razones para (...)

Carta de Pésame al excelentísimo señor don Leandro Mbomío Nsue, Juan Tomás Ávila Laurel

Excelencia: En los medios informativos que durante años habéis intentado entorpecer para que los guineanos no nos informemos de cómo estamos siendo conducidos al caos nos hemos enterado de la muerte ominosa de un sobrino tuyo a manos de los agentes de Obiang, este personaje oscuro al que tantas veces has hecho merecedor de tus oraciones públicas. Nos pesa de todo corazón que se haya muerto, y sobre todo la manera en que se produjo, no habiendo merecido este final. Por la cuenta que nos tiene, (...)

La dictadura de Obiang, sembradora de tempestades, por Juan Tomás Ávila Laurel

De los medios oficiales de comunicación del régimen que tiene maniatados a los guineanos supimos que en estos días uno de los militares evadidos de la siniestra cárcel de Blay Beach fue mortalmente abatido por las fuerzas de seguridad. Es decir, por otros compañeros suyos. ¿Se imaginan lo que es? La profunda reflexión que requiere este caso nos permite recuperar un escrito que ha hecho media historia, y que vio la luz cuando iniciamos una huelga de hambre por la desesperada situación de Guinea (...)

Pobreza, racismo e ideas importadas, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Antes de la explotación del petróleo, Guinea era un país necesitado de ayuda internacional. Necesitaba ayuda en el sector de la salud, en el de la educación y ayuda dineraria y logística para formar a los funcionarios, entre los que incluyen maestros. Con el enchufismo rampante, Guinea era el típico lugar en que una persona podía ejercer de maestro, o de maestra de niños y mayores sin haber pasado por una escuela de formación de maestros. Incluso sin haber hecho el bachiller. Y también conocíamos a (...)

La ceiba restaurada, por Juan Tomás Ávila Laurel.

Este título no hace referencia, de ninguna manera, a que la ceiba mencionada ha sido restaurada, lo que significaría un gran alivio para los que están cobijados bajo ella, sino que es una intención de algunos guineanos de buena fe. En el centro de la bandera cuatricolor que han exhibido los guineanos cuando han necesitado de hacerse notar en el contexto de otros países hay una ceiba coronada por seis luminarias. Para aquellos que todavía no saben porqué la naturaleza ha permitido la existencia y (...)

Culpables por doble goleada: acción y omisión, por Juan Tomás Ávila Laurel

Aunque podamos pecar de reiterativos, por el mero hecho de que hay unos asuntos en los que el ser humano no debe transigir, volvemos hoy a un asunto ya abordado en estas páginas. Anteayer mismo transcendió al aire oficioso de las noticias guineoecuatorianas un hecho luctuoso. Un alto cargo de un distrito administrativo cercano a la capital pidió a un nigeriano que le consiguiera de manera furtiva varios hectolitros de gasóleo en la empresa en la que trabajaba. El empleado nigeriano no pude (...)

La infamia constante y el as guardado , por Juan Tomás Ávila Laurel

Creo firmemente que los guineanos se guardan un as. Sí, tienen un as y se lo guardan. Pero me refiero a todos los guineanos, incluso a los que dicen de sí mismos que son de PDGE, estos que son capaces de esperar cinco horas en cualquier aeropuerto, o en cualquier plaza para ver a un líder, quien sea, hombre, niño o mujer, que no quiere saber nada de su vida. O son un as o tienen un as guardado para el último día. Esto lo decimos por la infamia que han tenido que tragar. Lo decimos por lo que (...)

Bebé de pañal sucio: Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hace escasos meses que escribí sobre Guinea y de ella dije que era un Estado-bebé. En el libro delgado, y electrónico, Diccionario básico, y aleatorio, de la dictadura guineana describíamos lo que ya se sabía de un Estado de ese tipo; igual que un niño: no toques la lámpara, no desordenes los libros, cuidado con el fuego, no metas la mano en el ojo de tu hermano, no vuelques el plato. Sí, no eches a perder la comida, que es cara, muy cara, etc. Pues con Guinea pasa otro tanto, pues todos los que (...)

El precio de la muerte en Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Volvemos al teclado del ordenador para llamar la atención sobre un tema recurrente, un viejo tema que por su gravedad nunca deberá ser postergado en nuestra andadura en pos de nuestra libertad. Hace poco hablábamos de los derechos humanos y estuvimos a punto de decir que en 6 meses han muerto 3 extranjeros en Guinea a manos de los efectivos del Ejército. De esas muertes que ocurren cuando una patrulla de dos o tres militares dan el alto un coche, ellos se acercan con parsimonia, miran dentro y (...)

Vejación por dejación, por Juan Tomás Ávila Laurel

Ayer mismo recibí por vía cibernética, y durante un “diálogo”, este reproche de alguien que vive en Guinea: “Una vez me dijiste (hace mucho) que no volverías a sufrir por los guineanos, no entendías que ellos bailen, canten su desgracia y tú sufras por ellos. Pues sigue pasando lo mismo ahora, no es que no encuentre sentido a tu lucha, pero me da rabia que la gente por la que luchas crean que estas loco”. Yo le replicaría lo que quisiera, encogiéndome el corazón, y respondió con un “te pasa a ti, le (...)

Guinea Ecuatorial: Ya no quedan excusas para nadie, por Juan Tomás Ávila Laurel

Guineanos de todos los niveles culturales: Habiendo leído u oído todo lo que ha acontecido en el mundo en este año bisiesto 2012, podemos decir que ya no hay excusas para seguir pasivos y sedentes. Es decir, no hay excusas para la inacción. El general-presidente Obiang, dictador que pese a su condición de militar dicta las leyes guineanas, ya tiene cierta edad y pronto podrá sonreírse y decir que le quiten lo bailao, pues sí ha bailado mucho, y con muchas mujeres diferentes. De hecho, es el tipo (...)

Cuando la paradoja deviene certidumbre, por Juan Tomás Ávila Laurel

A ver si va a ocurrir que Teodoro Nguema Obiang Mangue, el niño mimado de Obiang, tiene razón. Toda la razón. (Pero tener toda la razón no significa que la justicia te acompañe, es decir, tener la razón no significa que la tengas realmente) Sí, Nguema Obiang podría tener razón, como ocurre con los niños mimados de ciertas familias. Están papá y mamá, y son agarrados y no quieren que se sepa que tienen dinero, incluso que comen ricamente. Y hablan de sus mentiras delante del niño, mofletudo y con cara (...)

Patente de Corso para hacer el mal, por Juan Tomás Ávila Laurel

¿Recuerda alguien quién fue el Gran Corso? Napoleón Bonaparte, quien nació en otra parte y luego fue a ser emperador de Francia, coronado en Notre Dame ante la presencia del sumo pontífice Pío VII. No queríamos hablar ni del corso venido del sur ni del papa que celebró su enlace con Josefina, aunque el recuerdo del genio militar francés nos permite relacionar su vida con el del hijo querido de Obiang, quien tuvo patente de corso para delinquir en toda Europa hasta que una ONG llamada Transparencia (...)

¿Guinea en su salsa auténtica?, por Juan Tomás Ávila Laurel

Esto que voy a escribir no es un sueño, pues puede ocurrir que un escritor presente cómo creación propia lo se le ha sido dado por un sueño, algo como vio en su integridad. Tampoco fue el resultado de mi imaginación o de una composición elaborada. Fue algo que concebí de una sola vez, como si se me hubiera encendido la bombilla. Los pormenores sí que son invenciones para terminar de poner palabras a la “iluminación”. Dos seres de gran tamaño se vieron. Uno de aquellos seres gigantescos visitaba a (...)

Aturdidos por Macías, por Juan Tomás Ávila Laurel

Francisco Masié fue el primer presidente de Guinea, un hombre oscuro que llegó al poder contra todo pronóstico. Sorprendió tanto a propios y extraños que a los pocos meses de llegar al poder ya estaba delante de los micrófonos despotricando del colonialismo porque él, inminente único milagro de Guinea Ecuatorial, había abortado con sus manos una intentona golpista que pretendía acabar con su vida. Su fulgurante elección siguió sorprendiendo a todos, hasta el extremo de que la madre patria que lo (...)

De cuando el malo de los pobres es un hombre bueno, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridos guineanos: Hace poco el general-presidente que tenéis en la silla, valeroso presumido en dictar leyes, dijo en la capital de los Estados Unidos que, presumiendo otra vez, reconocía que era de los dinosaurios, pero que lo era porque el pueblo lo quería, y lo había elegido en más de una vez, con estos porcentajes demoniacos con que sus homólogos africanos nos tienen acostumbrados. Cuando el general soltó aquellas palabras, sonriendo como pocas veces lo hace, fue aplaudido. (Tenemos (...)

Arcas vaciadas, cabezas vacías, por Juan Tomás Ávila Laurel

De un tiempo a esta parte, y analizando en profundidad todos los acontecimientos de la historia inmediata de la actual África, podemos decir que el llamado mundo occidental sólo muestra su predilección por líderes africanos que destacan por el escaso respeto por los derechos humanos de sus ciudadanos, actitud a la que añaden la del acaparamiento vicioso del tesoro público, o de aquellos afectados de estados mentales morbosos. Y por contrario, no ha mostrado ninguna afección por los que mostraron (...)

Dios, Obiang y la FIFA, por Juan Tomás Ávila Laurel

En Guinea los niños aprenden a leer por la gracia del Altísimo, y es gracias a él que muchos recién nacidos son enviados al cielo por fallecer durante el primer mes de vida. Son las muertes que ponen en evidencia la verdad de que en Guinea no hay 100 familias con dinero suficiente para gastarse mil euros en el hospital La Paz, la modernidad que Teodoro Obiang puso en manos de israelíes porque los guineanos nunca tuvieron nivel alguno para estudiar medicina. (A veces hay verdades que se pueden (...)

Nosotros, de pie, juntos, por Juan Tomás Ávila Laurel

El 9 de enero del año del señor de 2012, ayer, vimos por enésima el video que hay en tutubo con el nombre de We are the world. Es la vez enésima porque no sabemos cuántas veces lo hemos visto, aunque reconocemos que no son muchas. O sea, n puede ser solamente 4 veces, y desde que supimos que se podía volver al pasado a través del ordenador. De internet, para ser exactos. Vimos el video y tenemos que reconocer que tuvimos una profunda y extraña sensación. De profunda pena, de zozobra, de (...)

Adiós, Kim, mala persona, por Juan Tomás Ávila Laurel

Murió el misterioso y patético Kim Jong Il, el dictador coronado que fue de la república democrática de Corea. (los apelativos precedentes los escribimos en minúscula por la escasa veracidad de la entidad a los que alude) Murió otro general y las gentes de aquel reino olvidado por su excentricidad geográfica plañen en público para mostrar su dolor por el óbito que los deja sin el aliento que necesitan para sobrellevar la penosa vida que llevan. Plañen con tristeza en su profundo plañir, y los ojos (...)

Ellos, dictadores desde la primera piedra, por Juan Tomás Ávila Laurel

Pero los peores de los peores son los africanos. Y esto porque allá en la Asia más arabizada lo humano se relaciona tanto con lo divino que el mismo jefe de la cuadrilla de políticos que dictan por lo lindo puede ser un reputado muftí, o tener a su sueldo a miles de muftíes que sepan adecuar las costumbres muslimes a su ejercicio político. Hablamos de dictadores. Incluso amparado por el secular gusto que tienen estos señores por dividirse en sectas, entre ellos el dictador- jefe puede ser alabado (...)

Pueblo sumiso, jamás está sin guiso, por Juan Tomás Ávila laurel

Haciendo abuso del socorrido grito de guerra de las tribus urbanas, la rima fácil es bastante socorrida, reflexionamos sobre el asunto de Guinea Ecuatorial. Hablamos en concreto de comer, de cuando los mismos guineanos dicen de sí mismos, y de otros, que se callan las vejaciones que sufren porque defienden su pan. O que se callan porque la dictadura les ha puesto el pan en la boca. El asunto traspasa las dimensiones domésticas cuando la mismas voces aclaran que cuando dicen que la cabra come (...)

El discurso del difunto Eloy Eló, por Juan Tomás Ávila Laurel

El discurso del difunto Eloy Eló, Siendo fiscal. No tardó en ser destituido. 1995. Luego se exilió en España, se cansó del exilio, volvió a Guinea y murió en Marruecos hace unos 18 meses, en extrañas circunstancias, siendo ya del régimen. Pese a los años pasados, poco ha cambiado: En mi condición de Fiscal General de Estado y por primera vez, me honra presentar aquí hoy ante Vuestra Excelencia, Señor presidente de la república, en tanto que jefe de estado, primer Magistrado de la Nación, arbitro y (...)

África tropieza con la misma piedra, por Juan Tomás Ávila Laurel

Ayer recibí un mensaje electrónico de Amnistía Internacional en el que se pedía mi firma para la detención del ciudadano estadounidense George Bush y entregarlo a la justicia internacional por crímenes cometidos durante su mandato. Se aprovecharía su inminente visita a Canadá. No lo firmé. Unas horas después de decidir que no lo hacía, y no fue movido por ningún desaforado amor por el país norteamericano, saltaron a todas las pantallas abiertas de todo el mundo interesado las escenas de la muerte del (...)

Guinea Ecuatorial: colonización e injerencia externa, por Juan Tomás Ávila Laurel

Las objeciones presentadas por algunos pensadores africanos cuando, en uno de nuestros últimos artículos, hablábamos de la necesidad del destierro del pensamiento africano de su lastre mítico, nos obligan a hacer puntualizaciones para enriquecer el debate abierto. Centraremos nuestra incursión en dos temas en torno a los cuales giran las más enconadas discusiones de la realidad africana: la colonización y la injerencia externa. Es imposible aportar novedades en el tema de la colonización (...)

Vendedores de cinismo por Juan Tomás Ávila Laurel

Desde que Guinea alcanzara la independencia no ha levantado cabeza. Y aunque Qorvis y otras agencias de los Estados Unidos hagan un esfuerzo descomunal por vendernos otra imagen, la de una Guinea próspera. Aunque la Televisión Española hubiera querido sumarse a este lavado de imagen hasta que algunos guineanos se quejaron. Y Guinea no ha levantado cabeza aunque eminentes políticos de su antigua metrópoli escribieran tonterías últimamente. Y por qué no ha levantado cabeza, pese a los millones (...)

Añagaza de infames, por Juan Tomás Ávila Laurel

Mohamed Bouazizi, tunecino al que debemos tener siempre in mente, vivía en su ciudad y se cansó de las exacciones de los agentes del orden que menoscaban su dignidad y libertad, y sin nadie que lo escuchara en ningún sitio, se roció con pintura y se prendió fuego para ir con sus dolores y desolación a la otra vida. Eso fue en enero de 2011. Pero aquel fuego que elevara su alma prendió en la vida de los testigos de aquella vida de acosos continuos y la protesta se hizo nacional. El resultado final (...)

Los capataces de la finca, por Juan Tomás Ávila Laurel

Este título lo saqué de unas reflexiones que hizo el escritor guineano Donato Ndongo en Tenerife en noviembre de 2007. Estas palabras cobran estos días, incluso horas, una dolorosa actualidad tras las revelaciones de un abogado franco-libanés que había formado parte del equipo de varios eminentes políticos franceses. Antes de entrar en detalle, tenemos que hacer una somera presentación de algunos de los escenarios africanos. Escojamos al azar caprichoso el escenario humano de Congo Brazaville, el (...)

Guinea Ecuatorial: caminos que se cruzan, por Juan Tomás Ávila Laurel

El 15 de agosto, se celebró en la no-república de Guinea Ecuatorial una parada laboral civil por un documento conocido como Carta de Akonibe. Lo que decíamos era que el 15 es fiesta de dejar de trabajar. ¿Motivo aparente?: Celebración de las bondades de la constitución por la que se rigen los guineanos. ¿Motivo real, razones para celebrar cualquier cosa?: Ninguno. ¿Razones para no celebrar nada?: Porque dicha constitución no existe. No tiene ninguna repercusión en la vida de los cerca de 600 mil (...)

Guinea Ecuatorial: en la senda de lo inteligible, por Juan Tomás Ávila Laurel

Guinea Ecuatorial era antes un lugar desconocido de África, poblado de salvajes sin religión, sin instrucción ninguna. Era esta la doctrina imperante. Luego fue visitada por alemanes, franceses, ingleses y españoles y en 1968 sus nativos recibieron la confianza de los últimos que la visitaron y se encargaron de la gestión del aparato administrativo de aquellos territorios. Es lo que en la jerga política se llama independencia. Es importante señalar que los nativos se encargarían, a partir de (...)

En la raya de lo inaceptable: Carta a los moradores del barrio de Bikui, Bata, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hombres, mujeres, jóvenes y niñas de Bikui: Nosotros que no vivimos en vuestro barrio nos hemos enterado a través de un ciudadano de a pie que, mandada por el hijo predilecto de Obiang, vicepresidente del PDGE, presidente honorífico de la Asociación Hijos de Obiang, estuvo por ahí una señora que os ha dado un plazo de cuatro meses para que os instaléis en otra casa, porque el sitio en el que estáis ahora, donde tenéis la casa, un terreno, un comercio o una casa en alquiler, pasará a ser de la (...)

Al descubierto, por Juan Tomás Ávila Laurel

Cuando mandaba Mobutu Sese Seko, creíamos, de verdad, que el mundo entero aborrecía a los dictadores. Pero lo que ocurrió fue que su dictadura era tan irracional, de unas magnitudes tan “imperiales”, que nos olvidamos de sus ilustres predecesores. Y fue que estos accedieron al poder justo cuando lo dejaban los “padres de la independencia”. Estamos hablando de Amín, de Bokasa, y de Masié Nguema Biyogo. Y como ya quedó escrito, en Occidente se frotaron las manos, porque los asuntos intelectuales (...)

Cerrilidad política reiterante, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hace cuarenta días que el general-presidente de la república amaestrada de Guinea Ecuatorial, previendo la traslación de las revueltas norteafricanas a su particular feudo, quiso atajarlas de antemano, y llamó a su presencia a sus aduladores, a los que hizo fundar unos partidos políticos para el realce del folklore nacional, y también a los jefes de los partidos que no le ríen las gracias, UP y CPDS, por ahora, y les prometió que haría unas reformas, porque había visto que el pueblo oprimido lo (...)

Nada, absolutamente nada pasó en Sipopo, por Juan Tomás Ávila Laurel

De verdad, fue nuestra impresión al término de la cumbre que tuvo lugar allá. Y en verdad ya sabíamos que no habría nada muchos meses antes de que la cumbre tuviera lugar. Y se sabía por lo que se gastó en la construcción del recinto que albergó el evento, una barbaridad. O sea, por la nada que se vio, y la televisión guineana francamente da pena, podían haber construido tiendas de campaña para estos eventos. En un continente de gente más seria, y para un evento que iba a durar unas horas, se pensaría (...)

Carta abierta a Barack Obama, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hermano Obama: Al principio de su elección como presidente de los Estados Unidos de América recibió el Premio Nobel de la Paz, hoy por hoy, el máximo galardón que se concede a los que han destacado en la lucha para una buena convivencia entre los hombres de todo el mundo. Cuando se producía la entrega del premio, los que observamos los asuntos humanitarios del mundo reflexionamos sobre el hecho de que el mismo se le concedía antes de cometer cualquier error que lo empañe, y muchísimo antes de (...)

La tercera jornada, por Juan Tomás Ávila Laurel

La tercera jornada fue en Barcelona. Como la primera y la segunda. Todas sobre Guinea Ecuatorial. Eso de primera o segunda jornada me hacer recordar cuando era un adolescente, apenas, y leía la cartelera diaria del cine Marfil, allá en Malabo del año 1978, estando en la silla fija el “líder de acero” Masié Nguema Biyogo Ñengue Ndong. Lo que leíamos los que sabíamos leer era la oferta cinematográfica del mencionado cine, que ofrecía películas de países del bloque comunista del mundo conocido. En (...)

Los ecos de nuestros asuntos, por Juan Tomás Ávila Laurel

El que esto escribe, nacido en Santa Isabel en mil novecientos sesenta y seis, estuvo en huelga de hambre en protesta por la situación de la no-República de Guinea. (La negación de la entidad política del país tiene sobradas justificaciones). Aquella huelga jamás podrá ser considerada unana acción aislada, fruto de una rabieta o frustración puntual, pues pese a la inusitada novedad de aquella acción, su autor ya había dedicado tres publicaciones al tema específico de la desconcertante situación del (...)

Reconcimiento y silencio: Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Esta semana ha habido una importante novedad en la catalogación del régimen que gobierna en la no-República de Guinea Ecuatorial, y es que a las preguntas parlamentarias formuladas al Parlamento Europeo, llevadas a cabo por un partido catalán, estos días ha habido en el Parlamento de Cataluña una resolución que pone cara al verdadero carácter del régimen del general Obiang. El cuerpo central del histórico documento, el 90/IX de la mencionada institución, quiere para los guineanos, y para España, (...)

Lejos, la libertad, por Juan Tomás Ávila laurel

Anteayer salieron los rumores sobre una liberación de presos que el general-presidente prometió hace unos meses. También prometió una amnistía general, una medida política que permitiría la vuelta a Guinea de todos los que están en el extranjero porque temen por su vida, y porque en su país podrían decir claramente que están en contra de las formas políticas de los que están en el poder. O de personas que se escaparon de Guinea con lo puesto, una camisa y unos pantalones, y que sobreviven gracias a que (...)

Cinismo a bocajarro, por Juan Tomás Ávila Laurel

A raíz de las revelaciones hechas por el New York Times y otros periódicos de relevancia mundial sobre la complicidad existente ente la dictadura del general Obiang y los Estados Unidos de América, un activista cibernético comparó Guinea con el Congo Belga, y en relación al inhumano control al que el rey Leopoldo II sometió a aquella colonia. Textualmente, escribió en su twitter: USA’s current pocket African colony sounds like the Belgian Congo: Equatorial Guinea is astonishing even for cynics. (...)

Campos baldíos, por Juan Tomás Ávila Laurel

Los que tenemos cierta edad nos acordamos de cuando no íbamos a clase, o no podíamos ir al río a lavar nuestras ropas un sábado porque Batho Obama Nsue Mangue y su hermano Liberato nos llevaba al Cine Marfil para repetir como loros las condenas. Iba a ese sitio gente que no tenía una opinión formada de nada, ni de sus padres, pero que sabía que la persona más importante de Guinea era su papá: Papá Masié Nguema Biyogo Ñengue Ndong, Gran Maestro en Arte y Cultura Tradicional. (Entre paréntesis van los (...)

Guinea Ecuatorial: Inhumanos y vacíos, por Juan Tomás Ávila Laurel

Cuando recientemente el general-presidente Obiang anunció a los partidos que confeccionaran las listas para formar parte de la comisión reformadora, nosotros dijimos que no tenía sentido que a los partidos que siempre se habían alineado con el gubernamental PDGE se les tuviera en cuenta en el proceso, toda vez que nunca habían denunciado ninguna violación o delito cometido por los agentes del régimen. No se les podía considerar, pues, partidos políticos de la oposición. Pero como en Guinea la (...)

Guinea Ecuatorial: Coherencia política, seriedad mínima, por Juan Tomás Ávila Laurel

Sí, señores, si los líderes de los partidos guineanos UP y CPDS hubieran aceptado formar parte de la comisión les habría faltado el mínimo de seriedad. Y la incoherencia política sería clamorosa. A mediados de marzo un partido político de la oposición convocó a todos los guineanos a las plazas de las ciudades en un acto de protesta. Antes de saber lo que habrían hecho los guineanos, el régimen del general Obiang lo impidió, ocupando policialmente las calles y prohibiendo las manifestaciones tradicionales (...)

Guinea Ecuatorial: el silencio desmedido, por Juan Tomás Ávila Laurel

En estos días ocurrió en Malabo otro hecho luctuoso que se suma a la cadena de dolores del pueblo guineano: la muerte, en extrañas circunstancias, del sacerdote católico Jorge Bitá Kaekó. Las extrañas circunstancias de esta muerte no impiden que se atribuya al régimen de Obiang, cómplice y ejecutor de una opacidad informativa y judicial que sólo le beneficia. Y es que confluyen suficientes circunstancias en la labor sacerdotal del finado clérigo para creer que merecía la vindicta de la dictadura (...)

Cuerdas tensadas en Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Desde el principio del mes de marzo del presente año han ocurrido muchas cosas en Guinea. Aprovechando los ya conocidos vientos de libertad que recorren el mundo, dos partidos políticos de Guinea convocaron manifestaciones pacíficas o encuentros con su militancia. Pese a sujetarse a la legalidad vigente, ni las manifestaciones ni los encuentros fueron permitidos. Días después los líderes de estos dos partidos, la CPDS y el UP, seguidos de toda la cohorte de los líderes de los partidos satélites (...)

Nuestra indefectible solidaridad en la lucha contra la dictadura de Teodoro Obiang Nguema nos lleva a publicar este importante mensaje , por Juan Tomás Ávila Laurel

MENSAJE DE CIPRIANO NGUEMA MBA MITOHO A LOS PARTIDOS POLITICOS CPDS, UP, APGE Y LOS DE EXILIO; A LOS MILITARES Y AL PUEBLO DE GUINEA ECUATORIAL Tras largos ocho años de sufrimiento, torturas, cárceles y asesinatos contra mi persona, mi familia, amigos y simpatizantes, con un saldo de diez muertos en manos del dictador y su hermano Armengol Ondo; más de doscientas personas han desfilado en las cárceles de Black Beach, Bata y Evinayong y más setecientas personas torturadas. bienes expropiados a (...)

Guinea Ecuatorial: Todas las voces, todas las manos, por Juan Tomás Ávila Laurel

Los vientos de libertad iniciados en el norte de África podrían pasar de largo y no tocar Guinea, pues a menudo los grandes bahías son accidentes geográficos resguardados de los vientos. La longevidad de la dictadura guineana es el hecho que reclama la visita del viento libertador, puesto en camino con la dolorosa inmolación del tunecino Mohamed Bouazizi. Pese a la también dolorosa realidad de las personas que cayeron bajo las botas de los sicarios que reprimían las ansias de libertad en Túnez, (...)

España con Guinea: ¿Descaro o desconfianza?, por Juan Tomás Ávila Laurel

Los últimos acontecimientos africanos, iniciados desde la inmolación de un joven tunecino en protesta por su situación vital, pasando por la caída de Mubarak hasta la invasión militar de Libia, han propiciado la visibilidad de Guinea Ecuatorial, catalogada hasta ahora como un país de difícil cataloga...ción, habida cuenta de la continuidad de sus dolencias sociales, dolencias sostenidas por sus sucesivas e irracionales dictaduras. La oportunidad de los cambios citados arriba fue aprovechada por (...)

Cambios mínimos para una Guinea mejor, por Juan Tomás Ávila Laurel

Ante la sempiterna necesidad de un cambio en Guinea, y aprovechando los vientos democráticos que recorren el mundo, urge señalar algunos puntos ineludibles para alcanzar un mínimo aceptable en Guinea. La premisa de que el régimen actual puede llevar a cabo las reformas y subsistir se desmorona, toda vez que las prácticas que le caracterizan son inherentes a su carácter aborrecible. A nuestro juicio, los aspectos que se deberían abordar para alcanzar un mínimo de normalidad en Guinea son. La (...)

Claves abiertas de un mundo a la deriva: El último clamor, por Juan Tomás Ávila Laurel

Las innumerables circunstancias de dolor humano, de las violaciones de los derechos de hombres, mujeres y niños de todo el mundo, las circunstancias de desamparo, de indefensión, de impunidad, de castigos y de maltratos, de pobreza y marginación, de supervivencia y abandono, de masacres, de exclusiones y brutalidades han movido a muchas mujeres y hombres de todo el mundo a buscar soluciones para resolver los conflictos que los crean y a proponer soluciones para conseguir que el mundo sea un (...)

Pilares básicos de Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

En estos momentos de multiplicidad de sensaciones y sentimientos por las convulsiones físicas y anímicas que nos han tocado vivir, frutos de una convulsión planetaria en todos los niveles, conviene no olvidar las esencias vitales que sostienen la geografía humana de los países que todavía no han alcanzado la ansiada libertad. Uno de ellos es Guinea Ecuatorial. La independencia bajo una entidad política común de los territorios subsaharianos que tenía España impidió durante largo tiempo que se (...)

Mil y una razones para aceptar el mal, por Juan Tomás Ávila Laurel

En el mundo hay millones de personas que viven en países regidos por regímenes dictatoriales, o permanentemente represivos, y los ciudadanos de estos países siempre acaban encontrando las razones de su inacción. Pero nos referimos a ciudadanos cuya voz podría ser escuchada, ya sea por su formación, su posición social o su relación con el régimen. El resto de los ciudadanos, víctimas permanentes de la represión, se agarran a la supervivencia sin importarles ningún sentimiento humano plausible. De (...)

Veto de sangre para Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

En los últimos meses han tenido lugar hechos muy graves en las relaciones entre los hombres, mujeres y niños de Guinea que les han hecho reforzar la idea de que los hombres, mujeres y niños de raza blanca nunca serán de fiar. Que los blancos nunca querrán a los negros, que los españoles, en definitiva, y de esto se trata, te sonríen por delante y por detrás te clavan la puñalada. Escuchándolo de tantos guineanos, uno tiene se pregunta por la vivencia aleccionadora que han tenido en su vida común con (...)

Curso básico de hipocresía rápida, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hace poco, aportando mi granito de arena a la causa de la democratización de Guinea Ecuatorial, recordé que el mundo entero tenía muy consentido a la FIFA, pues no cree que debería dar más. Una organización que atrae la mirada de tanta gente no debería aportar tan poco al mundo. Y aquella vez decía, hablando de la no-república de Guinea, que la FIFA debería preocuparse más del día a día de los aficionados al fútbol, pues éstos no solamente saben ser espectadores y tener un campo de fútbol, sino que (...)

"seis días de huelga de hambre, seis, por Juan Tomás Ávila laurel

Valldoreix, Barcelona, 16 de febrero 2011 Claro, son seis, pues el quinto lo pasé en el aire, casi. Si os dijera que viajé en el mismo avión con un hijo y un primo de Obiang, parecería ciencia ficción, no? Pues el uno es el Secretario De Estado de Deportes, Ruslán Obiang, y el otro... es el tristemente célebre torturador Manuel Nguema, del que dijeron que apagó su teléfono cuando unos hombres armados asaltaron el palacio de su primo. Claro que cuando lo vi, seguido por los aduladores de siempre, (...)

Llegó y venció el general: Albricias, por Juan Tomás Ávila Laurel

Ya estaba claro desde el principio. La ONU nació con una voluntad totalitaria, y sólo los ingenuos de este mundo, que en general son los pobres, han asociado alguna vez a esta organización supranacional con los ideales de justicia, libertad, igualdad. Son los pobres de este mundo los que han creído alguna vez que la ONU remediará su desesperante situación. Y siguiendo la estela de la ONU, todos los organismos regionales que se han creado han asumido los mismos supuestos. Ya sean organismos de (...)

Nuestras reflexiones africanas, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridos guineanos: Recientemente en África ocurrieron muchas cosas que no podemos dejar de comentar. Y es que mientras esperábamos que desde Ivory Coast nos llegara la noticia de la solución de su dramática situación política, recibimos otras nuevas de hechos más llamativos. Antes de entrar en estos detalles nuevos, tenemos que precisar que debido a la prensa europea repartidora de culpas, méritos y favores, ya tenemos inclinada nuestra balanza y sabemos a quién apoyaríamos en caso de que (...)

Al timón de las mismas aguas, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridos guineanos, ya estamos otra vez al timón. Queridos lectores nuestros que no son guineanos, pero que podrían serlo y ánimo: hemos vuelto del paseo que nos dimos desde que tocaron las campanadas de la inminencia del fin del año. En realidad lo que ocurrió fue que ya teníamos contraído un compromiso profesional con sendas instituciones culturales de España y debíamos corresponder. La cercanía de nuestra intervención con las fiestas navideñas obligó que las mismas las pasáramos fuera de la tierra (...)

Anexo II, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridos guineanos: Acá en la no-república de Guinea Ecuatorial las cosas no se han torcido todavía y eso porque los súbditos del general no creen que ya llevan años torcidas. Entonces, no hay ninguna tos, como se suele decir, y todo el mundo guineano lleva los labios cosidos por cirujanos imberbes. Y como no hay nada que decir, pues las cosas están como las acabamos de contar, seguimos con el anexo que empezamos hace unos días. Quince: el 15 ni es número religioso ni cabalístico, o sea, no (...)

Anexo I, por Juan Tomás Ávila Laurel

El que esto escribe, guineano residente en Malabo, pasa a presentar un anexo después de todo lo que ha escrito en los meses que lleva escribiendo para este sitio. Y lo presentará antes de lo que va a escribir. Queridos guineanos: Hace poco que los más patriotas se golpeaban el pecho porque la selección femenina del fútbol no trajo de la República Sudafricana la copa. Dejamos que se feliciten por la gesta y que los ricos hagan los desembolsos necesarios para tener contentas a las jugadoras, (...)

Tierra henchida, por Juan Tomás Ávila Laurel

Mi blog en esta revista (FronteraD) * se llama Malabo, y es la capital de la república de Guinea Ecuatorial. Por ser un nombre oficial, el nombre con el que se le conoce en la UNO, o sea, la ONU, debería escribirlo con letras versales, así, República de Guinea Ecuatorial, como la gente de Congo dice República Democrática del Congo, o cuando Kim Song Il dice que su país es la República Democrática de Corea. Pero a veces me sale la letra chica, pues sé que hay cosas de esta república que hay que (...)

Feroz seguidismo nacional, por Juan Tomás Ávila Laurel

El viernes, 26 de noviembre del año de Señor de 2010, los niños de Malabo, de la mayoría de los colegios de la capital de la no- república de Guinea Ecuatorial, no fueron a clase porque se celebrada, según el calendario local, el Día del Maestro. El día anterior otros colegios se cerraron no por huelga, sino porque como se celebraba el Día del No a la Violencia Contra la Mujer Indígena, no había lección que dictar. Claro que no lo dijeron así, sino que dijeron que era Contra la Violencia de Género. (...)

Sucias aguas guineanas, por Juan Tomás Ávila Laurel

Para empezar, debo aclarar que no debería hablarse de suciedad cuando se hable de aguas guineanas. De no ser por la dejadez de los que nos mandan, y por la falta de la imposición del civismo, los ríos guineanos bajarían limpios desde donde nacen. Me refiero a los pequeños ríos de los que hemos bebido siempre. En Bioko, en Annobón, y en las tierras de Río Muni conocimos corrientes frescas de agua a las que, tumbados sobre una piedra, hemos acercado la boca para libar el natural oro blanco. Cierto, (...)

Malabo, por Juan Tomás Ávila Laurel

Malabo. Malabo. Dicen que fue un rey. Los que llevan este nombre son del valle elevado de Moka. Luego este rey sería listo, y se dio cuenta de que viviendo allá arriba tendría poco que ver con los mosquitos y que por ello no sufriría nunca las fiebres con escalofríos y las temperaturas de volcanes en erupción que asaltan a los que son infectados del parásito. Desde Malabo se ve el pico Basilé, pico al que nadie vio jamás en erupción, salvo el general Hannón, quien, como dicen algunas crónicas (...)

La UNESCO muestra su pobreza al mundo entero, por Juan Tomás Ávila Laurel

Algo grave ha pasado en el mundo. Y es que, sin razón aparente, la Organización de las Naciones Unidades para la Ciencia, la Educación y la Cultura ha dado marcha atrás en su proyecto de instituir un premio que lleve el nombre del general-presidente de Guinea Ecuatorial Obiang Nguema Mbasogo, quien antes se hacía llamar Teodoro, y de ahí que su hijo se llamara Teodorín. Desde las fechas inmediatas de la accesión de este país a la independencia no hubo nada que aprender aquí. Ni se podía aprender de (...)

Tejiendo con hilo de seda para marionetas, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridos señores lectores: Antes de que el actual general en jefe de los ejércitos de Guinea Ecuatorial accediera al poder, los que vivían en Malabo lo hacían en míseras casas sin agua corriente ni luz eléctrica. No echábamos en falta la electricidad, pues, francamente, no teníamos en qué usarla. No había televisión, y creemos que muchos de los habitantes de aquella época hubieran mantenido sus casas a oscuras si descubrieran que a ellas llegaba la corriente. Era demasiada novedad para una gente tan (...)

La historia, el antílope, los chinos y Dios, por Juan Tomás Ávila Laurel

En 1979 no sabíamos leer gran cosa, pero ya habíamos aprendido que el antílope jamás caería en la misma trampa por segunda vez. Pero esto se decía de otra forma, se nos decía que era el hombre el único animal que caía dos veces en la misma trampa. O sea, sin saber leer, ya sabíamos que el hombre era un ser pertinaz en la torpeza. En 1979, antes del mes de agosto, estaba en la silla el presidente vitalicio Masié Nguema Biyogo. Entre otros atributos, era un incansable trabajador, general de acero, (...)

Los tiempos guineanos, por Juan Tomás Ávila Laurel

Hace poco una señora, con apoyos de otra gente e incluso de instituciones poderosas, organizó lo que podemos llamar la primera muestra de moda guineana. El hecho se llamó, para meterle el necesario aire chic, Fashion Week de Malabo. Será todo el guiño que quieran, pero no sé si en Bath, no lejos de Liverpool, algún evento de la gente local lo pueden llamar El de la botella vacía, por ejemplo, o que en Port Hartcourt, por ejemplo, alguna degustación típica pueda llamarse el Cazo de Doña Martina. (...)

Cuando a Guinea se iba por mar, por Juan Tomás Ávila Laurel

El que esto escribe ya tiene patentado este título, pues el mismo ya encabeza un trabajo que verá la luz editorial cuando lo quiera el destino cósmico. Cuando a Guinea se iba por mar ocurrían muchas cosas con los que llegaban a ella, toda vez que el mar es siempre bravo y lucha siempre por inspirar respeto. Hace poco vimos unas fotos a las que podíamos titular precisamente Cuando a Guinea se iba por mar. No lo haremos por lo dicho arriba, pero las escenas vienen que ni pintado: el barco en alta (...)

No woman no cry, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridas señoras guineanas: Arriba, en el título de hoy, os presento una canción que popularizó el siempre con nosotros Bob Marley, hijo de un capitán inglés. Como es el título de una canción de una gente que iba por libre en materia lingüística, no podemos sacar en claro qué lo que quiere decir. Pero como la libertad invita, podemos traducir este título por Ni mujeres, ni lágrimas. O sea, que ninguna mujer siga llorando. (En realidad, el inglés es una lengua maravillosa, pues hay millones de personas (...)

Equatorial Guinea, res derelictus, por Juan Tomás Ávila Laurel

Queridos guineanos: ¿Sabe alguien, a estas alturas del tiempo recorrido por la Historia, de qué deberían estar quejándose los guineanos? Pues primero de haber tenido que aguantar a Macías, un acomplejado que fue puesto en el poder porque las autoridades coloniales le creían tonto y, por ello, manejable. Los guineanos deberían seguir quejándose porque al acomplejado de Macías lo siguieron armando desde el exterior. Y es que si sus esbirros no hubieran estado armados, ni de lejos hubiera durado lo (...)

Poder y oscuridad en Guinea Ecuatorial, por Juan Tomás Ávila Laurel

Si quisiéramos mirar con mejor lupa los asuntos de la Guinea Ecuatorial, y aquí es donde uno se da cuenta de ello, vería que en el único lugar del mundo donde se habla de justicia, derechos humanos, libertad, es en la ONU. Es el único lugar del mundo donde los europeos, americanos, asiáticos hablan de elecciones libres. Van allí trajeados, se les da un turno y micrófonos, y sueltan sus discursos. Y el asunto termina ahí. Cuando se quitan estos trajes y se hacen civiles, olvidan el lenguaje de la (...)

Dolor plúmbeo en Malabo, por Juan Tomás Ávila Laurel

Estos días el dolor ha visitado otra vez a los moradores de Malabo. En rigor debemos decir que a algunos, y los extremos de la exclusión se explicarán enseguida. Los hechos. Unos señores que no vivían aquí, que se escaparon de Guinea porque en ella no se sentían seguros, fueron secuestrados en el país africano en que se asentaron, las informaciones más fiables hablan de Benín, traídos a Malabo, y tras unos meses en la cárcel, fueron sometidos a un consejo de guerra, sentenciados a muerte y fusilados (...)

Letras de andar por casa, por Juan Tomás Ávila Laurel

Aquí en Malabo, la capital de país soberano llamado Guinea Ecuatorial, ocurren cosas. Sé que este país se llama República de Guinea Ecuatorial, pero ya dijimos que aquí no es república. Incluso es más probable que fuera un país soberano que república, pues, según hemos visto, el descaro es mucho, y favorece las dos circunstancias, es decir, a que no sea república y a que sea un país soberano. En todo caso, soberanía para con los países vecinos, a cuyos ciudadanos se exige que vengan con los papeles en (...)

Goma de borrar, por Juan Tomás Ávila Laurel

Cuando éramos niños, quien no tenía goma de borrar no daba ningún paso. Te daban un cuaderno de rayas simples, un lápiz, un afilador y una goma de borrar. Estos, con un compás que me compré haciendo el bachiller, son el material escolar del que tengo recuerdo en todos mis años de estudiante. Con el compás no recuerdo haber hecho nada, pues nunca tuve dotes artísticas de ningún nivel. Sin gomas de borrar no ibas a ningún sitio. Pero como Macías era como era, no siempre hubo gomas de borrar en su (...)

Los tiempo africanos: un congosá, por Juan Tomás Ávila Laurel

Aquí estamos con el recuerdo de ciertas cosas porque así como dinero llama dinero, una palabra conduce a otra, y hay una forma muy sugerente de contar esto en annobonés: una conversación, dicen los isleños, conduce a otra. El asunto que arranca nuestros recuerdos es que estos días la no- república no democrática del Congo celebró una cosa que de ninguna manera es la efeméride por los cincuenta (50) años de independencia. La triple negación es porque Congo ni es república, ni democrática ni es país (...)

Lluvia de fraudes, por Juan Tomás Ávila Laurel

Esta semana está lloviendo de lo lindo sobre la capital de la República de Guinea Ecuatorial. Lo de república, no nos cansaremos de decirlo, es un mero decir, pues acá muchos no sienten que vivimos en una res pública. Si no, no se desvivirían en componer bellos cantos para adular a los que mandan. Y en un frenesí compositor que atraviesa nuestras fronteras. Hace poco vimos por las calles a un vendedor de dvd falsificados cuyo contenido eran las loas cantadas por el ¡Grupo Antorcha de las orillas (...)

Los papeles del vecino, por Juan Tomás Ávila Laurel

Todos los que tenemos cierta edad recordamos los sinsabores sufridos por los guineanos en tiempos pasados para ir de un sitio a otro en nuestro territorio. No habiendo ninguna causa especial por la que los que mandaban podían esperar una invasión extranjera, incluso no teniendo medios para repeler ninguna agresión, la esquizofrenia de los militares era tal que vivíamos en un permanente toque de queda. En las ciudades nadie se atrevía a salir de noche porque la oscuridad era terreno de los (...)

Creciendo en la República, por Juan Tomás Ávila Laurel

Aquí en la república, un decir, de Guinea Ecuatorial, como el mundo entero, se ha celebrado el día internacional del trabajo. Lo de este país es siempre lo mismo, nunca se salen del guión, podrían grabar el acto de hace diez años y emitirlo por la tele, la gente no se daría cuenta de la innovedad. Pero antes de seguir hablando de la celebración del día de San José Obrero, haremos una acotación. Acá en la África guineana los hombres se unen a las mujeres. Pueden ser matrimonios formales o que una (...)

Equatorial Guinea, un desierto florido, por Juan Tomás Ávila laurel

La república, un decir, de Guinea Ecuatorial, está poblada por unas 600 mil personas de ambos sexos. Lo de los sexos está bien dicho, hombres y mujeres. Luego están los niños, a los que se mete en un solo paquete hasta que la naturaleza empieza a reclamarles los tributos del uso del sol ecuatorial. Este lugar era untes un vergel, botánicamente hablando, hasta que empezaron a decidir los ministros. Como no podían decidir en asuntos propios de su cargo, y parte de eso vamos a hablar, se fijaron en (...)

El asalto a la dignidad en Guinea, por Juan Tomás Ávila Laurel

Con un hecho que ocurrió hace poco comprendí un poco más la sensibilidad de los guineanos y de los extranjeros que por la razón que fuera se establecieran en Guinea. El hecho: una persona a la que podemos llamar artista concibió la idea de recoger la cotidianidad malabeña y de los barrios del entorno en forma de fotos. Pero las mismas expresarían el trajín de personas de todas las edades en busca del líquido primordial. Entonces, cuando aquel artista se diera por satisfecho con aquel proyecto, lo (...)

Guinea monumental, por Juan Tomás Ávila Laurel

Así eran las obras de los grandes hombres de la Historia. O igual eran unos calzonazos, que sabían que lo eran, pero que pensaban que se olvidarían de lo que eran si construyeran edificios deslumbrantes, como monumentales palacios, inútiles arcos de triunfo, panteones, etcétera. Por eso incomoda que los faraones egipcios estuvieran siendo removidos de sus tumbas para ser visitados por gente que escupiría sobre ellos si conociera su calaña, el tipo de persona que habían sido. Hace poco cogimos (...)