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Usmane Sembène, pionero del cine africano
20/07/2007 -

En fechas recientes fallecía a los 84 años, en su casa de Yoff (Senegal), uno de los padres del cine africano. Su asistente, Clarence Delgado, informaba que en estos últimos tiempos el cineasta estaba enfermo, su sonrisa se esfumaba con las últimas miradas picaronas de sus ojos. Estaba apagándose, a su lámpara le quedaba poco aceite, el llamear de la vida se transformaba en pabilo humeante. Un soplo de viento lo apagó...

Nacido en Ziguinchor, en 1923, su padre lo confía desde niño a un tío paterno, maestro de escuela primaria. A los 13 años, en plena era colonial, el alumno Sembène tiene el atrevimiento de dar una bofetada al director del Liceo, natural de la isla de Córcega, porque pretendía obligarlo a aprender el corso, además del francés. Expulsado del establecimiento escolar por tamaña falta de respeto, se encuentra en la calle. El muchacho se agarra al primer trabajo que surge: Se hace pescador, luego trabaja como aprendiz en un taller mecánico, más tarde aprende el oficio de albañil y acaba enrolándose en las tropas coloniales francesas, forma parte de un batallón de los famosos “Tiradores Senegaleses”, cuerpo de infantería, excelente carne de cañón, que Francia utilizó en todas sus guerras. Corría el año 1942, en plena II Guerra Mundial, cuando el general De Gaulle crea las fuerzas armadas de la Francia Libre en el África colonial. Sembène va destinado al Níger, de allí al Chad y luego al África del Norte, terminando la guerra en Alemania con las tropas francesas de ocupación. La desmovilización le llega en 1947.

De regreso a su Senegal natal, se emplea en los FF.CC. y participa ese mismo año en la primera huelga organizada por los ferroviarios en Africa Occidental Francesa. Esta experiencia le sirvió en 1960, para el tema de una de sus primeras novelas: “Les bouts de bois de Dieu” (los trozos de leña de Dios).

En 1948, Sembène, que tiene ya 25 años y muy poca instrucción, decide partir para Francia. Se embarca como polizón en un navío, desembarcando en Marsella. Allí estudia, se inscribe en el Partido Comunista Francés y es militante en la Confederación General de Trabajadores – CGT -.La guerra de Indochina preocupa a Francia. Junto con sus colegas, Sembène participa en el bloqueo del puerto de Marsella, para impedir el embarque de armas destinadas al Vietnam. Fue elegido responsable sindical. En París conoce a varios artistas y escritores africanos venidos al I Congreso de Escritores y Artistas Negros. Se entusiasma por algunos, otros lo decepcionan por vividores.

el escritor

A Usmane Sembène, autodidacta, le entran ganas de ponerse a escribir y escoge la novela, para contar sus experiencias y comunicar sus mensajes.

Solamente daré los títulos de sus obras, ordenadas cronológicamente:

En 1956 publica “Le docker noir” el estibador negro; en 1957 escribe: Ô pays, mon beau peuple!” ¡Oh país, mi hermoso pueblo!; en 1962 edita “Voltaique” Voltaico nombre colonial de Burkina Faso; en 1964 ve la luz “L’Harmattan” el Harmatán viento del desierto; en 1965 escribe “Le Mandat” el giro postal que mandan los emigrantes; en 1973 publica “Xala”, donde Sembène denuncia a la nueva burguesía senegalesa, que imita todos los defectos de los blancos; en 1987 escribe tres novelas: “Le dernier de l’Empire” el último del Imperio, “Niwam” y “Taaw”.

el cineasta

Poco después de la publicación de sus primeros libros, Usmane comienza a interesarse por el cine, sobretodo por un cine orientado hacia el gran público. Quiere producir “filmes comprometidos políticamente, pero populares, que susciten debates y polémicas en el pueblo.” Consciente del grave problema del analfabetismo casi generalizado entre los adultos, se percata de que los libros tienen poca influencia para transformar las mentalidades. Por eso piensa en el cine, que alía la fuerza de la imagen a la palabra y “debía convertirse en la escuela nocturna del público africano.”

De modo que, a sus 36 años emprende una nueva aventura parisina. Pretendía matricularse en una Escuela de Cine, pero París le cierra sus puertas. No encuentra ningún apoyo por parte de los intelectuales comprometidos de las izquierdas francesas. Desilusionado, se dirige a Moscú, donde aprende a manejar una cámara en el Estudio GORKI, con los maestros Marcos Donskoi y Serguei Guerassimov.

En sus filmes, Sembène se sumerge en los ambientes de los barrios populares. Conoce a todo el mundo, habla de cultura africana tradicional a los niños, organiza proyecciones en las prisiones, en resumen, es un hombre comprometido con el pueblo.

A los 40 años realiza su primer cortometraje: “Borom Sarrett”, en el que pinta con humor la jornada de un mozo de fletes, que transporta de un lado para otro, gente y mercancías. Ese mismo año dirige el documental: “El Imperio Songhay”, que floreció en el siglo XVI en parte del territorio ocupado hoy por Malí, Níger y Burkina Faso.

En 1964, realiza su segundo cortometraje; “Niaye” donde cuenta la historia del jefe de una aldea, que tiene un hijo con la hija del “griot” bardo o trovador local. Este corto fue premiado al año siguiente en el Festival de Locarno (Italia).

Enseguida, en 1966, se atreve con su primer medio metraje: “La Noire de...” la Negra de... . Es la vida de una muchacha senegalesa, que sus patrones blancos se llevan a Francia como sirvienta. La joven no consigue soportar las humillaciones, el paternalismo, el exilio en Europa. Acaba suicidándose, prefiriendo la muerte, a la esclavitud. Esta película recibió el Tanit de Oro en las Jornadas Cinematográficas de Cartago (Túnez) y el premio al mejor realizador africano en el Festival Mundial de las Artes Negras, celebrado en Dakar ese mismo año.

Dos años más tarde, en 1968, lanza: “Le Mandat” el Giro Postal, en el que el papel principal es desempeñado maravillosamente por Majuredia Gueyé. Sembène ofrece una impresionante visión de la sociedad senegalesa de la pos independencia, en la que todos roban y son robados, en una sociedad donde el pueblo es explotado por los africanos, que se dicen “modernos”, porque imitan a los “tubabús” (franceses).

Animado por la preocupación de ser testigo de su época, en 1971 nos ofrece una interpretación muy personal de la II Guerra Mundial, que él mismo vivió. Realiza “Emitai”, filme que narra como en un pueblo “diola” de Casamance, una parte de los hombres son movilizados a la fuerza por el ejército colonial francés. Ausentes los hombres, son las mujeres quienes trabajan los campos y cosechan los arrozales. Un coronel de esas mismas tropas coloniales quiere incautar la mayor parte de la cosecha para alimentar a sus soldados, sin pagar el arroz. Entonces choca con la resistencia de las mujeres, que no se dejan expoliar, aunque les digan que es para sus maridos.

Pasan tres años. Sólo en 1974 completa la panorámica de la nueva sociedad senegalesa, que había comenzado con “Le Mandat” y realiza “Xala”, que es una denuncia contra una burguesía arrogante y corrupta, que ha heredado los defectos de los “coloniales”: falta de escrúpulos en los negocios, diversos tráficos, prostitución, etc. He aquí la síntesis del argumento de la película: Un rico hombre de negocios, Abdel Kader Bèyé, decide tomar una tercera esposa. La noche de bodas no consigue consumar el matrimonio con su nueva esposa. Biyé es impotente. Entonces ese hombre, que se dice moderno, va a consultar a los curanderos, él que se pretendía liberado de la Tradición. “Xala” es un proceso para todos los nuevos dirigentes africanos, que se arrogan todos los poderes, pero que la Naturaleza se venga, humillándolos con la impotencia.

En 1977, Sembène dirige “Ceddo”, filme que muestra la resistencia de una comunidad africana ante los avances del Islam en el siglo XVII, siendo considerado como una religión extranjera invasora y avasalladora. Al presentar su película, en la rueda de prensa, Sembène dijo: “Los africanos podemos hacer algo diferente, que mirar hacia la Arabia Saudí o contemplar a Occidente. Podemos mirar hacia el interior de África, descubrir su cultura y su espiritualidad.”

Caso curioso, el presidente Seghor prohibió este filme en Senegal, porque decía que en el título había una falta de ortografía, se debía escribir “Cedo” y no “Ceddo.” Esta obra ataca la doble invasión religiosa, que sufrió el África Occidental, primero el Islam y luego el Cristianismo y cómo estas religiones han tenido una influencia importante en la destrucción de los vínculos sociales de la religión tradicional.

“Infatigable, rejuvenecido en sus ideas y siempre en la brecha, el primogénito de los ancianos, como a él le gustaba llamarse, vuelve a reflexionar sobre la II Guerra Mundial, realizando con Thierno Faty Sow, “Campamento de Thiaroye”. Este filme denuncia la injusticia cometida con los “tiradores”, que después de liberar a Francia de la ocupación nazi, se encontraron desmovilizados, en la calle, sin condecoraciones, ni agradecimientos y sus pagas y pensiones congeladas por el general De Gaulla. Como la película criticaba la forma como Francia trató a sus tropas coloniales, no se pudo proyectar en Cannes; a pesar de ello, “Camp de Thiaroye” recibió el premio especial del jurado en la Bienal de Venecia (Italia).

En “Guelwaar”, producido en 1992, Sembène confía el papel de protagonista a Thierno Ndiaye Doss y desenmascara las ayudas internacionales, que ocultan a sus ojos la explotación de las riquezas de los países del Sur por los desarrollados del Norte. Sembène quería colaborar en el resurgimiento de una nueva África, que rehúse extender las manos hacia los ricos, para mendigar unas migajas de sus excedentes.

su última trilogía inacabada

Siempre animado por el deseo de provocar la reflexión y pretendiendo hacer evolucionar las mentalidades cristalizadas en situaciones sociales arcaicas, al final de la década de los 90, acariciaba un proyecto: Una trilogía de filmes que pondría en relieve, lo que Sembène llamaba “el heroísmo cotidiano.”

El primer filme de esta serie fue “Faat Kiné”, realizado en 2000. El segundo y más importante es “Moolaadé”, que aborda el tema tan sensible de las mutilaciones genitales femeninas (MGF) –ablación del clítoris, excisión de los labios, infibulación y otras variantes. Sembène considera este filme como una obra que defiende la libertad de expresión de aquellas mujeres, que deciden oponerse a una tradición, considerada arcaica, además de cruel. La tercera película, que hubiera completado la trilogía, era “La cofradía de las ratas”, ha quedado solamente en proyecto. Criticaba las famosas cofradías marabúticas del Islam senegalés, que tanto influyen en la vida del país.

Diremos para terminar esta reseña de la filmografía del maestro fallecido, que Sembène recibió varias recompensas por su película “Moolaade”: La crítica norteamericana le concedió el premio al Mejor Filme Extranjero, además en 2001 la Universidad de Harvard le había concedido el premio “Harvard Film Archive”, en Cannes se llevó el premio “Un Certain Regard” y en el Festival Internacional de Marrakech le fue concedido el premio especial del Jurado.

La cámara del maestro Sembène tenía otro proyecto en sus entrañas. El director ya había escrito el esquema del guión, su título era “Samoru”, el gran jefe guerrero africano, que luchó oponiéndose a la penetración colonial francesa en África Occidental. Resignado y filósofo, ante las dificultades encontradas para llevar a cabo el rodaje del filme, Sembène concluía: “Si yo no hago Samory, otro lo realizará.” Y añadía: “Yo me esfuerzo por producirlo, pero existen otras prioridades. Cuando pienso en los sufrimientos que padezco para engendrar un filme y los comparo con el dolor acumulado en nuestros hospitales y dispensarios, en la pobreza de medios de nuestras escuelas, yo me digo: “Esto no es un problema”.

Así era Usmane Sembène: Hombre libre, pero sensible a las preocupaciones de su pueblo, formado por tantos héroes anónimos del día a día.

Sembène, descansa en paz y que la tierra te sea ligera, Inch’ Allah!


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