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POBREZA-PODER Y ÉTICA
5 de marzo de 2018

Estas tres palabras: “POBREZA-PODER Y ÉTICA” indican: el mayor reto de la humanidad, su causa más profunda y el camino más apropiado hacia la solución.

Tanto en África, como en Europa y en otros continentes, observamos una cierta cultura democrática que se corrobora con diversas elecciones libres que están teniendo lugar durante 2015. Por otro lado notamos cómo la mayor crisis en África y en el globo es la crisis de liderazgo ético y gobernanza responsable.

Constatamos también un crecimiento económico, que en África llega al 5.5%. Al mismo tiempo el número de africanos empobrecidos aumenta, y las desigualdades entre la minoría en súper lujo y la mayoría marginada son cada día más patentes.
Además vivimos en una época cuando los conflictos armados, particularmente en África, parecen hacerse cada día más frecuentes y crueles.
En semejante encrucijada, se requiere un nuevo paradigma, y una profunda regeneración ética.

1. CONTEXTO AFRICANO DE LA POBREZA: REGIÓN DE LOS GRANDES LAGOS

Burundi, RDC, Sudan, Zimbabue, Nigeria, Libia, etc. son como el espejo de esta crisis de liderazgo o gobernanza, y por tanto de violencia y de pobreza, que sufre buena parte de los países africanos y de gran parte del globo.

La abundancia de recursos humanos, naturales y minerales, solo sirven para enriquecer a una minoría, cuando existe crisis de gobernanza y de gestión. Esta realidad la encontramos en muchos países de los cinco continentes.
África es hoy el continente con mayores recursos, tanto humanos, como naturales y minerales. A esto se debe la frenética carrera de inversores extranjeros que están invadiendo África, desde EEUU y Europa hasta Asia y también India.

Todos los poderes: gobiernos, multinacionales, inversores buscan lo mismo, es decir: mercados lucrativos donde invertir su capital para asegurar más beneficios económicos.

El desarrollo de los países, donde se encuentran estos lucrativos mercados, sean extractivos o de otra índole, no les importa, afirma el Embajador de Estados Unidos ante la Unión Africana, Reuben Brigeti: “Su interés de hacer negocios en África no es por el bien del desarrollo del continente. Su interés es el negocio”.

Una de las regiones del continente africano, donde más resalta la falta de liderazgo y la avaricia por el negocio, es la región de los Grandes Lagos, y más concretamente la zona del Kivu: norte y sur, en el este de la RDC.

Lo que está sucediendo en Burundi, Kivu de la RDC, Sudan, Ruando, Uganda, etc. no se debe solamente a los actuales dictadores de turno, sino que es una cuestión más amplia: se trata de una crisis de liderazgo o gobernanza en África y en el mundo.

Esta crisis actual de liderazgo en África y en el mundo, es la causa más radical de los incesantes conflictos y del empobrecimiento de la mayoría de los ciudadanos.
Cuando estallan los conflictos y las crisis humanitarias, entonces saltan las alarmas para una asistencia urgente, para firmar algún acuerdo de paz, elecciones rápidas, desarme de grupos armados, etc.

Apenas damos importancia a la crisis de gobernanza y a la necesidad de capacitar líderes que sean capaces de respetar la dignidad y derechos de los demás, y cuyo objetivo sea: el bien común, y no los intereses personales, del clan o del partido.

También nos olvidamos, especialmente en países que han sufrido violencia y abusos crueles durante décadas, de promover caminos de sanación para la mente y para el corazón humano. Muchas personas adultas y menores han vivido experiencias de extrema crueldad y viven todavía dramatizados.

Países como Burundi, Ruanda, RDC, Uganda, Sudan, etc. ha vivido décadas de guerras civiles, con millones de muertes violentas y millones de desterrados. Los diversos Informes de UN: 2004 y 2007, dan testimonio y detalles de estos dos genocidios: en Ruanda y en Kivu (RDC).

Desde 1885, durante el reinado de Leopoldo II, quien controlaba el Congo como propiedad privada con terror y violencia, murieron unos diez millones de congoleños-as. Recientemente, desde 1997, más de seis millones han fallecido en el este de la RDC, además de los más de tres millones de refugiados o desterrados.
Tanta tragedia no es debida a los abundantes recursos minerales de la región de Kivu, sino que es causada sobre todo por la egoísta y cruel gestión de los gobiernos regionales con sus grupos armados, y de los gobiernos y multinacionales de la UE y EEUU, que solo buscan negocio y lucro, a costa de vidas humanas.

Uganda ha vivido desde 1972, con Idi Amín, y los sucesivos dictadores, décadas de violencia, niños soldados con Kony, injusticias y empobrecimiento.
Kenia era un país en paz hasta 2007, cuando la lucha por el poder causó la guerra civil con más de mil muertos y casi un millón de desplazados. Tanzania es el único país de esta región oriental que no ha conocido la guerra civil.
La región de los Grandes Lagos especialmente, en África oriental, sufre violencia y guerras a causa de la lucha por el poder y control de las abundantes riquezas.

Las personas más vulnerables, como las mujeres y los niños-as, son los que más sufren la violencia y crueldad de los diversos tipos de esclavitudes impuestas sobre ellos-as.

El sufrimiento de las mujeres, sometidas a toda clase de abusos y torturas por parte de grupos armados, particularmente en la región de los Grandes Lagos, es sencillamente intolerable y escandaloso, como lo muestran tantos testimonios escalofriantes que nos llegan de la población que sufre lo indecible.

Chouchou Namegabe, periodista congoleña se ha dedicado a denunciar y luchar contra la violencia sobre la mujer, especialmente la violencia sexual que se utiliza como arma de guerra.

Desde Enero, según ACNUR, 705 mujeres han sufrido violencia sexual en Kivu. Desde 1996 hasta 2003, la guerra de la RDC-Kivu, se ha cobrado unos 3.8 millones de vidas. La violencia sexual contra mujeres y niñas ha supuesto uno de los aspectos más crueles y espeluznantes del conflicto.

Al mismo tiempo hemos conocido héroes como el médico Denis Mukwege que se ha dedicado a rehabilitar, en el hospital de Bukavu, las mujeres que habían sufrido violencia sexual.

-  Violencia contra los niños-as de África:

La violencia sexual infantil alcanza el 34% de las mujeres violadas en la región de Kivu, con todas las consecuencias que estos abusos conllevan para toda la vida de estas niñas congoleñas.

La violencia contra los niños-as en África es muy variada: castigo corporal, violencia sexual, niños soldados, matrimonios y trabajos forzados, abuso verbal, abandono, etc. y ponen en riesgo la salud mental y el bienestar del niño.
Un 55% de los niños interrogados dicen haber sufrido violencia física en las escuelas de parte de os maestros o de los compañeros de clase.

Un informe de UNICEF de 2001, estimaba que unos 200.000 niños de África occidental y central son vendidos como esclavos anualmente. Unos 300.000 niños están envueltos actualmente en conflictos armados en el mundo. Son los “niños soldados”. De ellos, el 40% de los menores utilizados par al guerra, son niñas.

En numerosas ciudades africanas aumenta el número de los “Niños de la calle”. Dos tercios de entre ellos (un 75% en Uganda) han sufrido abuso sexual. En Kampala existen unos 11.000 niños-as de la calle, según la investigación del instituto JPIIJPC.
Según la Organización Internacional del trabajo (OIT), 200 millones de niños trabajan forzados en el mundo y 48 millones de esos niños lo hacen en África Subsahariana.

En Senegal, por ejemplo, 50.000 niños se ven obligados a mendigar parra sus maestros islámicos. A mayor pobreza, mayor esclavitud infantil. La pobreza es la mayor fuente de sufrimiento para los niños africanos. La pobreza es la principal causa por la que más de 30 millones de niños en edad escolar no asisten a la escuela, según nos informa la Unión Africana.

- EL EMPOBRECIMIENTO DE ESTOS PUEBLOS AFRICANOS ES AL MISMO TIEMPO CAUSA Y CONSECUENCIA DE OTRAS ESCLAVITUDES Y SUFRIMIENTOS.

Observamos sobre el terreno como la pobreza del pueblo es una de las causas más importantes de la falta de buena alimentación, alojamiento, educación, sanidad y de otros servicios sociales, a los que no pueden tener acceso.
Incluso otras necesidades básicas, como: tierras, trabajo, agua, luz, etc. no son accesibles para gran parte de la población. El Papa Francisco nos recuerda el Evangelio: “Dadles vosotros de comer”.

Cuando las necesidades básicas de la población no están cubiertas, las personas son muy vulnerables a otros grupos más organizados, sobre todo si están armados. Esta es sin duda unas de razones por las que tantos jóvenes se alistan con grupos armados radicalizados como los yihadistas, el 23 M, etc.

Al mismo tiempo constatamos como este empobrecimiento de los pueblos está causado, no tanto por falta de recursos, sino por la injusta y egoísta gestión de los recursos disponibles, por parte de los gobiernos o inversores, tanto regionales como los extranjeros.

Como nos dice el Papa Francisco: “La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar….Lo planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, solo deberían pensarse como respuesta pasajeras. Mientras no se resuelvan radicalmente los problema de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales. “

“ La dignidad de cada persona humana y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política económica, pero a veces parecen solo apéndices agregados desde fuera para completar un discurso político sin perspectivas ni programas de verdadero desarrollo integral”.

Es evidente que los grandes poderes financieros del globo, como: Bancos, Gobiernos y Multinacionales, son los principales responsables de mantener este sistema capitalista neoliberal que es “injusto e inhumano en su misma raíz”, como afirma el Papa Francisco.

Dicho sistema y sus poderes financieros acumulan cada día más capital y recursos en manos de una minoría que vive en súper lujo, empobreciendo así a la gran mayoría de la humanidad, privándoles de cubrir sus necesidades básicas. Este escandaloso contraste y desigualdad, lo vemos todos los días particularmente en los pueblos de África.

2. LA CAUSA FUNDAMENTAL DE LA POBREZA Y DE LA VIOLENCIA ES EL ABUSO DEL PODER EN MANOS DE LIDERS IRRESPONSABLES Y EGOISTAS, DENTRO Y FUERA DEL PAIS.

En 1918, Max Weber decía que la política debe ser una vocación. Gobernanza y poder son temas de gran relevancia y es vital sanar las raíces del abuso de poder y falta de integridad.

Mientras los presidentes se pasean con aviones particulares entre palacios y banquetes, los ciudadanos no pueden cubrir sus necesidades básicas.

Luego veremos cómo es de vital importancia sanear las raíces de la mala gobernanza y de la avaricia, a través de una educación ética de los jóvenes, de los educadores y de los mismos líderes, para superar los conflictos y promover un desarrollo sostenible para toda la sociedad.

Sin esa regeneración moral y ética de los jóvenes y líderes, no cambiará la forma egoísta de hacer política ni podremos superar la corrupción financiera, y buscar el bienestar de todos.

La crisis de liderazgo y el abuso egoísta del poder están a la raíz de los principales males de nuestra sociedad en África y en el mundo: el empobrecimiento de la mayoría y la violencia.

Esta crisis de líderes íntegros se extiende no solamente a la política y a la economía, sino que afecta a todos los niveles de la vida humana: la familia, la educación, la sanidad, la religión y todas las relaciones sociales.

Por tanto no podemos mirar solo a los líderes y acusar su falta de integridad. Todos somos parte de esta sociedad, de donde salen nuestros líderes.
Como nos recuerda el Papa Francisco, el mismo sistema político-económico es injusto y opresor en su misma raíz y por tanto solo puede crear “esclavitudes”.
“Nos escandaliza el hecho de saber que existe alimento suficiente para todos y que el hambre se debe a la mala distribución de los bienes y de la renta. El problema se agrava con la práctica generalizada del desperdicio”

“No a una economía de la exclusión y de inequidad. Esa economía mata…La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: la negación de la primacía del ser humano…Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera…Se instala una nueva tiranía…El afán de poder y tener no conoce límites…Los mecanismo de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social.”

Esta situación fácilmente conduce a la violencia. Por un lado la violencia de los poderosos que buscan asegurar por todos los medios, con frecuencia violentos, el acaparamiento de recursos, sus mercados y beneficios.
Y por otro lado, la mayoría privada de sus tierras, recursos, trabajo y medios de subsistencia, se siente frustrada y oprimida. A veces el levantamiento y la confrontación resultan inevitables.

Pero, ¿Quién crea tales sistemas financieros opresivos y semejantes mecanismos de expropiación?
Sin duda la responsabilidad es compartida por la sociedad y sus líderes. Sin embargo son los líderes políticos y financieros los que cargan con la mayor responsabilidad de controlar y fortalecer este sistema capitalista que es opresivo e injusto para la inmensa mayoría.

Este control del 90% de todos los recursos disponibles por un 10% de la población es totalmente injusto e inaceptable.

La responsabilidad final de este abuso de la dignidad humana ciertamente recae sobre el comportamiento del ser humano. Si nosotros creamos un sistema inhumano, nosotros podemos cambiarlo por otro más humano.

En África, hemos escuchado a muchos líderes e incluso académicos que sitúan toda la responsabilidad del empobrecimiento de los pueblos africanos, sobre los poderes financieros extranjeros.

Podríamos matizar un poco y decir que no toda, pero si creemos ciertamente que la mayor responsabilidad de este empobrecimiento y sufrimiento de los pueblos africanos recae sobre los poderes financieros, militares y políticos, que controlan los recursos, el capital e imponen sus condiciones sobre los países más débiles.
Varios países africanos, como: Botsuana, Mozambique, Suráfrica, Tanzania, Uganda, Burkina Faso, etc. se niegan ahora a firmar acuerdos económicos que solo beneficien a los poderosos inversores extranjeros.

Al mismo tiempo es conveniente constatar que los gobiernos regionales de África y de otras naciones en vías de desarrollo, deben cargar con su complicidad y parte de la responsabilidad por este empobrecimiento de sus propios pueblos.

El hecho de que todavía existan tantos dictadores que no respetan ni su propia Constitución y de que el 40% de las riquezas de los gobernantes africanos está asegurado en paraísos fiscales europeos, prueba esta misma corresponsabilidad.
Países africanos con abundantes recursos naturales y minerales, como: Mozambique, Uganda, Tanzania, RDC, Sudan, Angola, Nigeria, etc. son países con la mayoría de la población viviendo bajo el umbral de la pobreza, por causa de una injusta e irresponsable gestión de los recursos.

Como es evidente, el problema no está en el poder mismo, puesto que necesitamos líderes o gobernantes. El problema reside en cómo se gestiona ese poder, en la calidad de la gobernanza, en la participación responsable de la sociedad, en la integridad y profesionalidad de los líderes. Nos dice el Papa Francisco:

“ Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo. ..Ruego a Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida d elos pobres…Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos”.

La doctrina social de la Iglesia ofrece profunda sabiduría para trabajar juntos por el bien común. Afirma que la única razón de ser para toda autoridad o liderazgo social: político, cultural, económico, religioso, es el compromiso total por el bien común.

“La responsabilidad de edificar el bien común compite, además de las personas particulares, también al Estado porque el bien común es la razón de ser de la autoridad política”.

Toda sociedad requiere líderes en los diversos ámbitos y aspectos de la vida, relaciones, derechos y deberes, para funcionar en armonía y colaborar en la obtención de sus diversos objetivos.

Lo que cuestionamos no es la autoridad o liderazgo, sino la calidad de dicha gobernanza. La indigna situación de gran parte de la humanidad además de toda la violencia que sufren las personas más vulnerables, nos muestra claramente la injusta y egoísta gestión de gran parte de los gobernantes y líderes, tanto en África como en el resto del mundo.

Esta es la raíz más profunda de tanta pobreza y sufrimiento en África y en todo el globo: la crisis de líderes íntegros junto a la crisis de humanidad.

3. REGENERACIÓN ÉTICA PARA SANEAR LA GESTIÓN EGOISTA DEL PODER COMO CAUSA DE LA POBREZA.

Para sanear cualquier enfermedad, es de vital importancia un buen diagnóstico para así identificar la raíz del mal y poder encontrar la medicina más eficaz.

La mayoría de los agentes políticos y económicos no llegan a identificar la raíz de la desigualdad escandalosa y de tantos ciudadanos-as “descartados-as”. Se limitan a culpar a otros partidos políticos, a otros agentes, a otros gobiernos.

La capacidad de análisis, incluso entre algunos medios de Comunicación, es muy escasa y limitada. Es raro encontrar análisis profundos sobre los acontecimientos que tienen lugar en África sobre todo.

La cuestión que nos planteamos ahora es: ¿Cómo sanear la gestión egoísta e injusta del poder, o la mala gobernanza?
De poco sirven los cambios de partidos o gobiernos, si el sistema financiero operativo sigue siendo el mismo y si la calidad de los líderes no ha mejorado, para sanear a su vez dicho sistema financiero.

La abundancia de recursos tampoco garantiza por si misma el desarrollo integral y el bienestar de una sociedad o país. Los medios, para ser eficaces y beneficiosos, requieren el uso profesional, responsable y solidario de los mismos.

Argumentaré que la fuerza más transformadora de una sociedad es un proceso sistemático, global y sostenido de educación holística, donde la dimensión ético-cívica tenga especial relevancia.

También es necesaria una participación más activa de la sociedad civil, especialmente de las mujeres africanas, en el proceso de regeneración ético-social de la sociedad.

Para una regeneración ética en profundidad, tanto de la sociedad como de sus líderes, no existe una cura mágica, rápida o superficial.

- Lo primero que se requiere es: un análisis serio de los males sociales y un deseo profundo de esa regeneración ética y de valores.
- En segundo lugar es necesario una transformación y un compromiso personal y social para tomar los medios más adecuados para conseguir la deseada regeneración ética, social y global.
- En tercer lugar es vital elegir los medios concretos para la regeneración ético-social y la promoción del bien común, como:
- una educación holística para todos los niveles,
- la participación activa de toda la sociedad, especialmente de las mujeres, en la vida política-económica, y en la reconciliación social,
- la promoción de una economía solidaria y de un desarrollo sostenible con especial atención al medio ambiente,
- y la elección de líderes íntegros, profesionales y libres de ideologías políticas o exclusivistas.
- Y finalmente, la implementación de dicho programa-proceso de regeneración ético-social.

Sigo creyendo que la mayoría de la sociedad y de los líderes es buena gente, aunque muchos se comportan de forma irresponsable y egoísta, en parte debido al sistema en el que operan y a la falta de educación integral.

Nos lo recuerda el papa Francisco: “La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común…Necesitamos políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres. Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de las salud para todo los ciudadanos”

Otro gran sabio de la humanidad en cuestiones de liderazgo y de buena gobernanza es el héroe de Sudáfrica, de África y de la humanidad: Nelson Mandela, quien siempre creyó en la bondad del ser humano.

Jamás perdí la esperanza de que se produjera esta gran transformación…Siempre he sabido que en el fondo del corazón de todos los seres humanos hay misericordia y generosidad. Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o su religión. El odio se aprende, y si es posible aprender a odiar, es posible aprende a amar, ya que el amor surge con mayor naturalidad en el corazón del hombre que el odio…La bondad del hombre es una llama que pude quedar oculta, pero que nunca se extingue.”

Hemos conocido en diferentes niveles sociales a muchos líderes íntegros, como: J. Nyerere, K. Nkrumah, A. Lincon, M.L.King, N. Mandela, etc. y un sinfín de líderes familiares, comunitarios, culturales y religiosos que han sacrificado su vida por el bien de los demás. Escuchemos el testimonio de N. Mandela:

“He dedicado toda mi vida a la lucha del pueblo africano. He combatido la dominación blanca y he combatido la dominación negra. He acariciado el ideal de una sociedad democrática y libre, en la que todas las personas convivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que aspiro a alcanzar. Pero, si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir.”

Líderes íntegros de esta calidad son capaces de inspirar y capacitar a los pueblos para transformar una sociedad y construir ese mundo nuevo más justo, humano y solidario donde todas las personas puedan aprender a vivir dignamente.

CONCLUSIÓN

No hay mayor amor o integridad que la persona que da su vida por los demás.
Lo que dicen los líderes políticos o religiosos, apenas tiene ningún impacto, a no ser que vaya acompañado de un testimonio coherente, como lo observamos en Martin L. King, Oscar Romero, Desmond Tutu, Nelson Mandela, y tantos miles de auténticos líderes íntegros.

Así es el testimonio de N. Mandela que sigue impactando a toda la humanidad:

“Estoy más convencido que nunca de que la igualdad social es la única base de la felicidad humana… Mi mente gira en torno a esos pensamientos. Se centran en los humanos, en las ideas por las que luchar en el nuevo mundo que está surgiendo, en la nueva generación que declara una guerra total contra todas las formas de crueldad, contra cualquier orden social que defienda los privilegios económicos para una minora y que condenen a la población a la pobreza y a las enfermedades, al analfabetismo y al sinfín de males que van de la mano de una sociedad estratificada".

N. Mandela, como los grandes líderes íntegros de la sociedad africana y mundial, nos habló de forma sublime sobre cómo construir una nueva sociedad, donde todas las personas vivan de forma digna y soldaría.

Pero por encima de todo nos legó su incomparable testimonio de un líder auténticamente íntegro que vive, trabaja y da su vida, por un solo ideal: construir una sociedad integrada por todas las personas que aprenden a vivir y a trabajar como un Familia Humana. Para él no existían “enemigos políticos o personales sino compañeros de camino.”

Este espíritu integrador de todos los grupos étnicos y de toda la diversidad social, para trabajar juntos por el bien común, y no del partido, denota una calidad humana y de gobernanza, que difícilmente encontramos en la mayoría de los líderes políticos actuales.

Para los creyentes, tenemos otra Fuente de inspiración, y de transformación, que es nuestra Fe: en el Padre de todos, en el Reino que implantó Jesús, y en el Espíritu de Fraternidad universal que nos anima cada día a trabajar por un mundo nuevo.

“Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura”. (Mt. 6,33)

“Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, solidaria y sin exclusiones.”

En esta nueva cultura de encuentro y respeto por la diversidad mutua, es vital integrar una preocupación especial por los inmigrantes, especialmente los africanos, que llegan a nuestras fronteras buscando desesperadamente una vida más digna.

El cuidado de la Naturaleza, como la Casa de toda la familia humana, supone un reto de especial relevancia y urgencia, si queremos dejar un medio ambiente, sano, agradable y sostenible a las generaciones futuras.

Deseo concluir este artículo con algunas citas de la Encíclica: “El cuidado de la Casa Común”, del Papa Francisco, publicada hoy 18 de Junio 2015:

Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos…La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satisfacer sus necesidades vitales les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso…Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas…Las cumbres mundiales sobre el ambiente de los últimos años no respondieron a las expectativas por falta de voluntad política…El clima es un bien común, de todos y para todos… y se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas para reducir drásticamente la utilización de combustibles fósiles y el desarrollo de fuentes de energía renovable… Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales.
La verdadera sabiduría , producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos que puede resultar en un especie de contaminación mental…El interés económico de los poderosos llega a prevalecer sobre el bien común y la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes ya no parece la “regla de oro” del comportamiento social y del ordenamiento ético-social…El avance de la ciencia y de la térmica no equivale al avance de la humanidad y de la historia. ..No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.

Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza…Cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida…también implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal…La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida.

La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿Cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia?”

Todos compartimos esta misión y responsabilidad de ser y actuar como personas y líderes íntegros, comprometidos por el bien común.

Está también en nuestras manos la responsabilidad de elegir lideres íntegros: mujeres y hombres, profesionales y libres de toda ideología, para los diferentes servicios que requiere la sociedad.

Lázaro Bustince Sola
Director de África Fundación Sur
18 de Junio 2015
Revisado: 5.3.2018


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