En cumplimiento de la legislación vigente, solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies
Más información
| ACEPTO

Fundación Sur
Revista
Radio
Foro de Emprendedores

África en la Escuela
AfroIslam
Taller de Radio


Búsqueda personalizada


Blog Académico
Transiciones posconflicto y justicia transicional en Uganda, por Lázaro Bustince
...leer más...
Visión de UNITA del estado de Angola
...leer más...
Alemania reconoce su genocidio en Namibia, por Carlos Font Gavira
...leer más...
África en la agenda externa de la administración Macri (junio 2016 - junio 2017), por Carla Morasso
...leer más...
España y la exportación de armas: “Verba, non res”, por Juan Bautista Cartes Rodríguez
...leer más...

Blog Académico

Noticias
Reunión de la Internacional Socialista en Cabo Verde
...leer más...

La empresa Saipem se adjudica un contrato de gasoducto de 100 millones de dólares en Guinea Ecuatorial
...leer más...

Incendio en el hospital de Mombasa tras la explosión de una botella de gas
...leer más...

Nueva ginebra sudafricana aromatizada con excremento de elefante
...leer más...

La sequía amenaza al ganado en la zona oeste de Zimbabue
...leer más...

La seguridad alimentaria en Sudáfrica se ve amenazada por la falta de lluvia
...leer más...

Gabón solicitará al FIDA un préstamo de 35.000 millones de francos CFA para financiar el desarrollo agrícola y rural
...leer más...

El cantante marfileño Bebi Philip insta a sus fans a protegerse contra los ciberataques
...leer más...

Strictly Silk, el festival exclusivo para mujeres en Nairobi
...leer más...

Dos ministros namibios dimiten por presunta corrupción en la industria pesquera
...leer más...

La modificación de la ley orgánica argelina crea polémica
...leer más...

Mueren seis campesinos en una emboscada en la frontera entre Tanzania y Mozambique
...leer más...

Senegal debuta con victoria frente al Congo
...leer más...

Llamamiento del Papa Francisco ante la situación en Burkina Faso
...leer más...

El reembolso de los eurobonos con valor de 400 millones de dólares pondrá a prueba los límites de la economía ruandesa
...leer más...


Noticias

Bitácora Africana
Lucía Asué Mbomio Rubio. Hija del camino., por Roge Blasco
...leer más...
¿Habrá agua para todos y para todo?, por Bartolomé Burgos
...leer más...
Publicado el libro «Pedro Páez y las Fuentes del Nilo Azul». por Mario Lozano Alonso
...leer más...
África tras la Guerra Fría, por Omer Freixa
...leer más...
La pesadilla del pueblo de Obi, por Carlos Luján Aldana
...leer más...

Bitácora Africana

Inicio > REVISTA > Opinión >

-

Echeverría Mancho, José Ramón

A José Ramón siempre le han atraído el mestizaje, la alteridad, la periferia, la lejanía… Un poco las tiene en la sangre. Nacido en Pamplona en 1942, su madre era montañesa de Ochagavía. Su padre en cambio, aunque proveniente de Adiós, nació en Chillán, en Chile, donde el abuelo, emigrante, se había casado con una chica hija de irlandés y de india mapuche. A los cuatro años ingresó en el colegio de los Escolapios de Pamplona. Al terminar el bachiller entró en el seminario diocesano donde cursó filosofía, en una época en la que allí florecía el espíritu misionero. De sus compañeros de seminario, dos se fueron misioneros de Burgos, otros dos entraron en la HOCSA para América Latina, uno marchó como capellán de emigrantes a Alemania y cuatro, entre ellos José Ramón, entraron en los Padres Blancos. De los Padres Blancos, según dice Ramón, lo que más le atraía eran su especialización africana y el que trabajasen siempre en equipos internacionales.

Ha pasado 15 años en África Oriental, enseñando y colaborando con las iglesias locales. De esa época data el trabajo del que más orgulloso se siente, un pequeño texto de 25 páginas en swahili, “Miwani ya kusomea Biblia”, traducido más tarde al francés y al castellano, “Gafas con las que leer la Biblia”.

Entre 1986 y 1992 dirigió el Centro de Información y documentación Africana (CIDAF), actual Fundación Sur, Haciendo de obligación devoción, aprovechó para viajar por África, dando charlas, cursos de Biblia y ejercicios espirituales, pero sobre todo asimilando el hecho innegable de que África son muchas “Áfricas”… Una vez terminada su estancia en Madrid, vivió en Túnez y en el Magreb hasta julio del 2015. “Como somos pocos”, dice José Ramón, “nos toca llevar varios sombreros”. Dirigió el Institut de Belles Lettres Arabes (IBLA), fue vicario general durante 11 años, y párroco casi todo el tiempo. El mestizaje como esperanza de futuro y la intimidad de una comunidad cristiana minoritaria son las mejores impresiones de esa época.

En la actualidad colabora con Fundación Sur, con “Villa Teresita” de Pamplona, dando clases de castellano a un grupo de africanas, y participa en el programa de formación de "Capuchinos Pamplona".

Ver más artículos del autor

Túnez: revoluciones y revolucionarios
22/01/2018 -

Me entristece leer los numerosos artículos aparecidos en la prensa comentando los disturbios de la semana pasada en las principales ciudades de Túnez, país que ha sido tan importante en mi vida. Esos disturbios han coincidido con el séptimo aniversario de la “Revolución de los Jazmines”. Ésta devolvió a los tunecinos un poco de su libertad y dignidad, y ahora se manifiestan protestando contra el paro, y contra el aumento de impuestos y la disminución de los subsidios que ha decidido el gobierno de Youssef Chahed. Este necesitaría rebajar su déficit (6% del PIB) para que el IMF le haga efectivo un préstamo de €2.4bn ($2.9bn). Pero es difícil conseguirlo cuando la economía sumergida representa el 38% del PIB, el sector público da empleo al 20% de los trabajadores, el gobierno gasta en salarios el 14% del PIB, y sigue siendo proverbial la ineficiencia de la mayoría de las empresas y servicios públicos. Ejemplo notable, durante los últimos diez años, al mismo tiempo que aumentaba en un 14% el número de empleados de la ETAP (Entreprise Tunisienne d’Activités Pétrolières), caía su producción en un 29%.

Para endulzar su dura medicina, el joven primer ministro Youssef Chahed (42 años) ha prometido aumentar en DT100 millones (€34m) el presupuesto de las ayudas sociales. Algunas familias recibirán un suplemento mensual de DT31 (€10)). Pero con todo, la mayoría de los trabajadores no ganarán más de DT300 (€101) mensuales, y seguirán siendo afortunadas las enfermeras (DT500 - €170), los profesores de liceo (DT900 - €305) o los conductores de autobuses públicos (DT450 - €152). Como todas las revoluciones, también la tunecina del 2011 fue a nivel popular eminentemente económica. En ese aspecto no parece que las cosas hayan variado tras siete años de democracia y nueve cambios de gobierno. Y para exasperar más la situación, no es que falten millonarios en Túnez. Los últimos datos del “New World Wealth” confirman lo que a finales del 2013 publicaba el “African Manager”: hay en el país 6500 millonarios (en dólares), de los que 70 son billonarios. Y como siempre, aunque entre las medidas anunciadas por el gobierno está el aumento de impuestos a los bienes “de lujo” (los vinos por ejemplo), no son precisamente los millonarios quienes más sufrirán los ajustes que el gobierno quiere imponer.

Tal vez porque la experiencia tunecina sea “excepcional” en el mundo árabe, y porque sus esfuerzos por mantener la democracia fueron recompensados en 2015 con el premio Nobel de la Paz concedido al “Cuarteto” (sindicalistas, empresarios, abogados y defensores de derechos humanos) que tanto había trabajado para que no se rompiera la convivencia durante los años que siguieron a la revolución, numerosos medios de comunicación se han interesado de manera positiva por lo que ocurre en Túnez. “El País” (español) del 12 de enero hablaba del “meteórico movimiento social que agita Túnez”. Y notaba cómo los numerosos jóvenes simpatizantes de los partidos de izquierda han hecho de las manifestaciones una especie de 11M español pero sin necesidad de crear un nuevo partido como Podemos. “Le Monde” (francés) apuntaba al lado oculto de una transición que en el extranjero había parecido tan positiva. Y terminaba preguntándose: ¿Es normal que la coalición gubernamental formada por Nidaa Tounès (“modernista”) y Ennahda (islamista) se repartan los despojos del Estado al mismo tiempo que erosionan insidiosamente los contrapoderes?

No es de extrañar que, según lo refleja la prensa tunecina, las manifestaciones de la semana pasada hayan sido a menudo turbulentas e irracionales. “Las protestas contra la carestía han degenerado en disturbios, y el caos organizado por los alborotadores en pillajes y salvajadas”, escribía en su página web la periodista Inés Oueslati. Ya de por sí no es fácil respetar las reglas del juego democrático, sabiendo que toda democracia tiende a transformarse en dictadura de la mayoría. Lo es aún menos si eres un joven sin trabajo al que prometieron un día el oro y el moro esos mismos políticos que ahora no te hacen ni caso. Y es que los de Túnez, como apunta Le Monde, están ocupadísimos en mantenerse en el poder, aún a costa de que su alianza (Nidaa/Ennahda), por ser tan inverosímil, esté resultando ineficaz a la hora de gobernar. Según los jóvenes, lo único que los políticos han tomado en serio ha sido la amnistía ofrecida por la “Ley de Recuperación Económica” a numerosos corruptos de la época de Ben Ali. ¿Para aumentar así los despojos que quieren repartirse?

En realidad los jóvenes, —lo cual es normal—, y con ellos muchos comentaristas profesionales, —y eso no es admisible—, olvidan que rara vez en el pasado los revolucionarios han estado a la altura de sus propias revoluciones. Y los de Túnez no son la excepción. Me encontraba allí en enero de 2011. Visité las casas de la familia de Ben Ali saqueadas en La Marsa; escuché el retumbar de los cañones que rodeaban la Presidencia; y hasta tuve en la terraza a policías encargados de evitar posibles actos de vandalismo. Y todos, particularmente los tunecinos, nos quedamos sorprendidos por el compañerismo, la amabilidad, el respeto a los semáforos, la ayuda mutua… que, a pesar de la ausencia de las fuerzas del orden, reinaron durante la primera semana que siguió a la caída del dictador. “Semana de gracia”, la llaman los sociólogos. Pero duró eso, una semana. Luego volvieron los listillos, los chantajes, la corrupción… y no pudiendo acusar a Ben Alí, los tunecinos tuvieron que asumir y apropiarse, horrorizados, los aspectos más oscuros de su temperamento y de su sociedad. Siempre ha existido en Túnez (y no sólo en Túnez) la plaga del clientelismo. Es casi normal que reaparezca ahora, en democracia, cuando todo se sabe. La novedad está en que los jóvenes la condenan en la calle pensando inocentemente que desaparecerá cuando ellos lleguen al poder. Lo que explicaría este dato significativo: en las últimas encuestas en las que los tunecinos, en particular los jóvenes, dicen confiar muy poco en los políticos (de una cierta edad la mayoría), el joven primer ministro aparece como la persona más apreciada del país, a pesar de las medidas de austeridad que quiere imponer. Los jóvenes siguen creyendo que la democracia es lo mejor para el futuro de Túnez. Y que para que se haga real, el gobierno tendrá que “poner pan en la mesa” (la expresión es del Economist) y arreglar la economía.

Con mucho realismo, Inés Oueslati escribe que “Después de tres noches de protestas y violencia a manos de neófitos, Túnez siente la resaca. Sus gobernantes están achispados por el poder, y el pueblo intoxicado por aromas democráticos vaporosamente inalcanzables. Se siente en el ambiente como un tufillo desconocido y un aire de rebelión”. Pero también es cierto que cada día que pasa sin que las manifestaciones y protestas, por duras que sean, degeneren en enfrentamientos entre civiles rivales, es un día ganado en el camino hacia la democracia.

Ramón Echeverría

[Fundación Sur]


Artículos relacionados:

- Túnez asigna más de 40 millones de dólares en ayuda a las familias necesitadas

- Un soldado muere en Túnez por una mina yihadista

- Casarse con un no musulmán en Túnez

- Túnez abraza la Corte Africana de Derechos Humanos

- Túnez apuesta por las energías renovables

- La Unión Europea alienta a los europeos para invertir en Túnez


Comentarios
Las opiniones expresadas en estos comentarios no representan necesariamente el punto de vista de la Fundación Sur. La Fundación Sur no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los usuarios