En cumplimiento de la legislación vigente, solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies
Más información
| ACEPTO

Fundación Sur
REVISTA
Radio
Foro de Emprendedores

África en la Escuela
AfroIslam
Taller de Radio


Búsqueda personalizada


Blog Académico
Muchas Maneras de Perder Un Billón, por Publique lo que Pagan - Canada
...leer más...
La influencia de la globalización en la cultura sudafricana: La música sudafricana híbrida negra , por Lucía Acosta Hurtado
...leer más...
Aproximación ideológica sobre lo afrovenezolano en la historiografía venezolana : una mirada antropológica por Meyby Ugueto-Ponce
...leer más...
Ocupación del espacio y Usos de los recursos naturales en el Alto Atlás marroquí : el caso de los agro-pastores bereberes Aït Ikkis y el agdal del Yagour. por Pablo Domínguez
...leer más...
Ruanda: Las causas profundas que dificultan el relanzamiento de la agricultura, por Charles Ndereyehe
...leer más...

Blog Académico

Noticias
El nigeriano Akinwumi Adesina Premio Mundial de la Alimentación
...leer más...

La secretaria general de la Francofonía deplora la escalada de violencia en Togo
...leer más...

Guinea Ecuatorial anuncia acuerdos para relanzar la producción de petróleo
...leer más...

El abogado norteamericano Reed Brody en Gambia para ayudar a las víctimas de Yahya Jammeh
...leer más...

La familia Gupta fue investigada por las autoridades de los Estados Unidos y el Reino Unido.
...leer más...

Un buque científico angoleño explorará los ecosistemas marinos del país
...leer más...

Dos muertos en Uganda en las nuevas protestas cotra el gobierno
...leer más...

Los separatistas anglófonos cameruneses podrían acercarse a los secesionistas de Biafra
...leer más...

El sector turístico es el más afectado por la incertidumbre política en Kenia
...leer más...

Una camerunesa aceptada en la Academia Francesa de Farmacia
...leer más...

La ciudad colombiana de Cali, sera sede del Tercer Coloquio Internacional Afrodescendiente
...leer más...

La ONU retira a su personal de Malaui por miedo a… ¿los vampiros?
...leer más...

15.000 árboles plantados en Goma, RD Congo, en 4 meses
...leer más...

El estadio Leopold Senghor de Dakar será renovado
...leer más...

Una ONG nigeriana protesta contra una estatua de Jacob Zuma en la ciudad de Owerri
...leer más...


Noticias

Inicio > Bitácora africana >
-

Naranjo, José

José Naranjo Noble nació en Telde (Gran Canaria) el 23 de noviembre de 1971. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid en 1994, ha seguido profesionalmente el fenómeno de la inmigración africana hacia Canarias, tanto desde la óptica de las Islas como desde los países de origen y tránsito de los irregulares. Así, para elaborar sus reportajes, publicados en diversos medios de comunicación, ha viajado por el sur de Marruecos, el Sahara, Argelia, Malí, Senegal, Gambia, Cabo Verde y Mauritania, donde ha recogido los testimonios de centenares de personas. Por este trabajo le fueron concedidos los premios Antonio Mompeón Motos de Periodismo 2006 y el Premio Derechos Humanos del Consejo General de la Abogacía Española 2007, en este caso junto al también periodista Nicolás Castellano.

Buena parte de su trabajo está recogido en los libros Cayucos (Editorial Debate, 2006), con el que fue finalista del Premio Debate, y en Los invisibles de Kolda (Editorial Península, 2009). Además, es coautor de los libros Inmigración en Canarias. Procesos y estrategias (Fundación Pedro García Cabrera, 2008) y Las migraciones en el mundo. Desafíos y esperanzas (Icaria, 2009).

Es redacror de la revista digital de información sobre África Guinguinbali donde tiene su blog Los Invisibles , que reproduciremos en Bitácora Africana

Ver más artículos del autor


Ni paz ni guerra en Casamance, por José Naranjo

25 de julio de 2017.

El enfrentamiento senegalés cumple 35 años con una guerrilla debilitada y negociaciones estancadas

Hace cinco años que no suena el ruido de las armas, pero decenas de rebeldes siguen escondidos en el bosque. Se construyen puentes y carreteras para facilitar las comunicaciones, pero miles de personas no se animan aún a volver. Tiene un paisaje de ensueño, un clima benigno y unas tradiciones diferentes, pero el turismo no acaba de recuperarse. Uno de los conflictos más antiguos de África occidental, el de la región senegalesa de Casamance, cumple 35 años en medio de un tibio alto el fuego, pero lo cierto es que la solución definitiva no parece estar a la vuelta de la esquina. “Ni guerra ni paz, así estamos. Y la más mínima chispa puede hacer que todo vuelva a comenzar”, asegura Paul Diedhou, profesor de la Universidad de Ziguinchor y experto en el conflicto.

El 26 de diciembre de 1982, cientos de jóvenes casamanceses fueron hasta el Palacio del Gobernador en Ziguinchor, arriaron la bandera senegalesa e izaron una tela blanca. Esta fue su manera de protestar contra la discriminación que sufría esta región sureña y lo que consideraban la exclusión de la etnia diola, predominante en la Baja Casamance, de las instancias de poder. Los gendarmes respondieron con violencia, provocando muertos y heridos. Aquel día marcó el inicio de un conflicto que enfrenta al Ejército senegalés, por un lado, y a la guerrilla independentista Movimiento de Fuerzas Democráticas de Casamance (MFDC) hoy dividida en diversas facciones, por otro.

La inestabilidad en la vecina Guinea Bissau y la dictadura de Yahya Jammeh en Gambia dieron combustible a un conflicto que se ha cobrado unos 5.000 muertos y que ha provocado el desplazamiento de decenas de miles de personas de sus hogares. Durante tres décadas se sucedieron las escaramuzas, los bombardeos, los ataques a pueblos, la colocación de minas y los actos de pillaje. Hoy, sin embargo, flota un ambiente de calma espesa. Los dos últimos presidentes senegaleses, Abdou Diouf y Abdoulaye Wade, trataron de resolverlo sin éxito y ahora es Macky Sall quien tiene sobre la mesa la posibilidad de cerrar una de las pocas páginas violentas de la historia de este país, modelo de estabilidad y democracia en la región.

En Cap Skirring, enorme playa antaño destino vacacional por excelencia de la región, empieza a despuntar un tímido optimismo. Aquí y allá, los propietarios de casas, apartamentos y hoteles se aprestan a hacer reformas en sus deteriorados establecimientos después de haber vivido la mejor estación turística que se recuerda en mucho tiempo. No es que hubiera lleno absoluto, pero después de 35 años de conflicto, la guerra de Malí y el aumento del yihadismo en la región a partir de 2013 y la epidemia de ébola de 2014 en los países vecinos, el turismo parece animarse otra vez. La retirada de la exigencia de visado por parte del Gobierno senegalés y la decisión de Francia de quitar a Casamance de la lista negra el año pasado han sido como aire fresco para la ajada Cap Skirring.

Detrás de todo ello está el proceso negociador lanzado por el Gobierno senegalés con una de las facciones del MDFC, liderada por Salif Sadio, que declaró un alto el fuego unilateral hace tres años. Este proceso cuenta con el respaldo de la comunidad de San Egidio, en Roma. Sin embargo, hay un problema. El Ejecutivo de Macky Sall sólo está sentado en la mesa con uno de los grupos rebeldes y se niega a hacerlo con el maquis más importante y numeroso, el liderado por César Atoute Badiata, que se esconde cerca de los bosques fronterizos con Guinea Bissau, el llamado frente sur.

“Es una vieja táctica del Gobierno senegalés”, recuerda Diedhou, “que escoge a uno de los líderes para negociar pero desprecia a otros con el objetivo de sembrar la división. Ya lo hicieron Diouf y Wade. Pero si se quiere alcanzar una paz duradera hay que hablar con todos”. Desde Dakar se asegura que el principal problema radica en qué hacer con los guerrilleros que aún quedan escondidos en la selva, cuyo número puede variar entre varios cientos y pocos miles, cómo fomentar su reintegración a la vida civil. Sin embargo, en el interior de la Casamance más irredenta aún persiste la reclamación identitaria y política. “El Gobierno no quiere ni oir hablar de independencia y los rebeldes siguen reivindicando la creación de un Estado propio. Hay que sentarse a desbloquear este nudo gordiano”, insiste Diedhou, quien avanza que una descentralización real podría ser un buen punto de partida.

Uno de los escollos para esta negociación integral es que la rebelión está cada vez más debilitada. Internamente, ha perdido gran parte de los apoyos y complicidades con los que contaba en los años ochenta y noventa. En el exterior, Yahya Jammeh, su último y único aliado, ya no está. La caída del dictador gambiano en enero pasado ha dejado huérfano a Salif Sadio y su facción en el frente norte pues este dirigente había usado a la guerrilla como una herramienta más en su pulso con Senegal. Gambia se había convertido en zona de repliegue del maquis y por este país entraban armas para los guerrilleros y salía madera, un negocio ilegal que permitía financiarse a los independentistas. Sin embargo, el actual presidente Adama Barrow, en el poder gracias entre otras cosas al apoyo explícito de Macky Sall, no cuenta con respaldar a esta guerrilla y ya ha dado instrucciones para frenar el tráfico ilegal de madera.

Con las negociaciones en punto muerto, el Gobierno senegalés ha puesto el acento en la inversión bajo el prisma de que el desarrollo traerá la paz por sí solo y de que la luz de la guerrilla se apagará lentamente. Mediante la aprobación de planes e instrumentos legales, como el Proyecto Polo Desarrollo de la Casamance, el Programa de Urgencia para la Modernización de Carreteras o la designación de la región como zona turística de interés nacional, Senegal está empeñado en atraer la financiación pública y privada a Ziguinchor, Sedhiou y Kolda, las tres regiones administrativas en las que se divide la zona. Romper el aislamiento del resto del país es clave y para ello cuenta con el incremento de frecuencias y barcos en la línea marítima, el plan de mejora de los aeropuertos de Kolda y Ziguinchor y, sobre todo, la construcción del puente transgambiano, cuyos trabajos comenzaron con Jammeh en el poder pero que se han convertido en el símbolo de las nuevas relaciones entre Gambia y Senegal.

Original en ; Blogs de El País - África no es un país



Comentarios
Las opiniones expresadas en estos comentarios no representan necesariamente el punto de vista de la Fundación Sur. La Fundación Sur no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los usuarios