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Inicio > Bitácora africana >
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Caballero, Chema

Chema Caballero nacido en septiembre de 1961, se licenció en derecho en 1984 y en Estudios eclesiásticos en 1995 Ordenado Sacerdote, dentro de la Congregación de los Misioneros Javerianos,
en 1995. Llega a Sierra Leona en 1992, donde ha realizado trabajos de promoción de Justicia y Paz y Derechos Humanos. Desde 1999 fue director del programa de rehabilitación de niños y niñas soldados de los Misioneros Javerianos en Sierra Leona. En la , desde abril de 2004 compaginó esta labor con la dirección de un nuevo proyecto en la zona más subdesarrollada de Sierra Leona, Tonko Limba. El proyecto titulado “Educación como motor del desarrollo” consiste en la construcción de escuelas, formación de profesorado y concienciación de los padres para que manden a sus hijos e hijas al colegio.

Regresó a España donde sigue trabajndo para y por África

Tiene diversos premios entre ellos el premio Internacional Alfonso Comín y la medalla de extremadura.

Es fundador de la ONG Desarrollo y educación en Sierra Leona .

En Bitácora Africana se publicarán los escritos que Chema Caballero tiene en su blog de la página web de la ONG DYES, e iremos recogiendo tanto los que escribió durante su estancia en Sierra Leona, donde nos introduce en el trabajo diario que realizaba y vemos como es la sociedad en Madina , como los que ahora escribe ya en España , siempre con el corazón puesto en África

www.ongdyes.es

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El estado de las economías africanas , por Chema Caballero

14 de octubre de 2016.

Muchos observadores se preguntan si el tan alabado crecimiento económico de África está perdiendo fuerza. En 2010, se auguraba que el crecimiento se aceleraría en casi todas las 30 economías más grandes del continente. Pero ahora la imagen ha variado enormemente: mientras que la economía de algunos pocos países todavía crece, la de la gran mayoría se ha desacelerado, en gran parte debido a la bajada de los precios de las materias primas y la inestabilidad social y política que muchos de ellos sufren.

Al menos así lo afirma elMckinsey Global Institute(MGI) en un informe publicado a principios de septiembre que lleva por título: Lions on the move II: Realizing the Potential of Afica’s Economies.

A pesar de la mala noticia, el documento afirma que las bases económicos continúan fuertes en el continente pero que los gobiernos y las empresas africanas tendrán que trabajar muy duro para aprovechar al máximo su potencial.

A largo plazo las expectativas para las economías africanas son muy buenas: se espera que en la región se produzca una urbanización mayor y más rápida que en el resto del mundo y que la fuerza laboral llegue a ser más grande que la de India o China para el año 2034. También el desarrollo de internet y de la tecnología móvil ofrecerán grandes oportunidades de desarrollo al continente, además, no hay que olvidar que este sigue atesorando gran cantidad de recursos naturales.

Otro dato esperanzador es que a pesar de la crisis y los problemas políticos y sociales, el consumo de los hogares y el gasto de los negocios en África está creciendo fuertemente, lo que augura que la producción del continente crecerá grandemente para satisfacer la demanda interna de los consumidores y de las empresas.

Para ello resulta fundamental que las empresas del continente intensifiquen su rendimiento. En África hay 700 empresas con unos beneficios superiores a los 500 millones de dólares al año, de las cuales 400 consiguen más de un millón. Sin embargo, la región tiene un número relativamente pequeño de grandes empresas. Se necesitan muchas más.

Los gobiernos del continente necesitan incentivar la productividad, favorecer la creación de nuevas empresas e impulsar el crecimiento, centrándose, según el informe, en seis prioridades:

movilizar más recursos internos

diversificar las economías de forma bastante agresiva

acelerar el desarrollo de las infraestructuras

profundizar la integración regional

formar a los jóvenes

garantizar que los procesos de urbanización se hacen de forma ordenada y saludable.

Para poner en práctica este programa, se requeriría un cambio en la calidad de la dirección de gobierno en África y la activa colaboración entre los sectores públicos y privados, concluye el estudio.

Entre las economías africanas que se han desacelerado en los últimos cinco años se encuentran las seis más grandes del continente: Nigeria, Egipto, Sudáfrica, Algeria, Marruecos y Angola. Nigeria y Angola sufren por la caída del precio del petróleo, Egipto y Algeria por los disturbios políticos que siguieron a las primaveras árabes, mientras que Marruecos y Sudáfrica son víctimas directas de la recesión económica que experimenta Occidente.

Los países cuyas economías siguen creciendo son Botsuana, Camerún, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Etiopía, Gabón, Ghana, Kenia, Madagascar, Namibia, Senegal, Tanzania y Zimbabue.

Esto nos recuerda la diversidad de las economías de África, al mismo tiempo que vemos que las economías del continente siguen siendo muy vulnerables a las crisis económicas, sociales y políticas. Por eso, el MGI ha elaborado un índice que combina crecimiento y riesgo económico, político y social para que sirva de guía a posibles inversores y ayude a los propios gobiernos a entender sus fortalezas y debilidades. Divide a las 30 principales economías del continente n tres grupos:

Países con crecimiento estable: que sumaron el 19 % del PIB de África en 2015 y que han tenido una media de crecimiento económico entorno al 5.8 % entre 2010 y 2015 y muestran un alto grado de estabilidad: Botsuana, Costa de Marfil, Etiopía (a pesar de las protestas del pueblo Oromoy la abusiva respuesta del Ejecutivo), Mauricio, Marruecos, Ruanda, Senegal, Kenia, Tanzania, Uganda, Malí (a pesar del conflicto en el norte del país) y Namibia. La principal característica de estas economías es que no dependen de los recursos naturales para crecer y que son pequeñas pero que gracias a reformas económicas y el aumento de su competitividad, están mejorando considerablemente.

Países con crecimiento vulnerable: que representaron el 35 % del PIB del continente en 2015 y tuvieron un crecimiento medio del 5.1 al año en durante los últimos cinco pero que son bastante inestables. Al mismo, las economías de muchos de ellos dependen grandemente de las materias primas como Nigeria, Angola y Zambia, en cambio otras tienen grandes potenciales pero tienen que mejorar aspectos de seguridad, gobernanza y estabilidad macroeconómica, como es el caso de la República Democrática del Congo. Otros países en este grupo son Ghana, Mozambique, Burkina Faso, Togo, Camerún y Gabón.

Países de crecimiento lento: estos sumaron el 46 % del PIB de África en 2015 y crecieron a una media de 1.3 % entre 2010 y 2015. En este grupo hay una gran escala en grados de estabilidad. Aquí están los países afectados por las Primaveras árabes como Libia, Egipto y Túnez. Pero también incluye a Sudáfrica que experimenta un bajo crecimiento y un aumento del desempleo a pesar de las grandes oportunidades que presenta. Otros países son Madagascar, Argelia, Guinea Ecuatorial y Sudán.

Las estadísticas indican que la mayoría de las economías africanas han entrado en recesión en los últimos cinco años, pasando de crecer el continente una media del 5.4 % entre 2000 y 20010 a una del 3.3 % entre 2010 y 2015. Esto se debe, principalmente, a la caida de los precios de las materias primas y la inestabilidad social y política. Sin embargo, hay señales que auguran una recuperación en un futuro próximo. Tanto es así que el Fondo Monetario Internacional predice que para 2020 África será la segunda región del mundo que más crecerá económicamente.

Esto es lo que se desprende de la lectura del informe del Mckinsey Global Institute (MGI) que lleva por título: Lions on the move II: Realizing the Potential of Afica’s Economies y que fue publicado a principios de septiembre.

El documento señala cuatro factores que pueden jugar un papel fundamental en la transformación de las economías africanas y marcar su camino hacia el crecimiento:

África presenta el proceso de urbanización más rápido del mundo: cada vez más gente se asienta en las ciudades del continente. En la próxima década se espera que 187 millones de nuevos africanos vayan a vivir a las ciudades. Entre 2015 y 2045 se calcula que un promedio de 24 millones de personas cada año se sumaran a la población actual de las ciudades (en comparación con once millones en la India y nueve en China). La urbanización tiene una fuerte correlación con la tasa de crecimiento del PIB real porque la productividad de las ciudades es más del doble que la del campo: el PIB urbano en África fue de 8.200 dólares por persona en 2015, frente a los 3.300 de las áreas rurales. La mayor productividad se traduce en mayores ingresos. Las ciudades la fomentan ya que ofrecen un mejor acceso a las infraestructuras, la educación y los nuevos mercados, lo que se traduce en un crecimiento más rápido del consumo de los hogares y de las empresas, lo que genera más empleo y más riqueza e impulsa a las economías locales. El verdadero reto que se le presenta a los líderes africanos es hacer frente a las tensiones que genera la rápida expansión urbana, incluyendo la provisión de vivienda y servicios.

Una fuerza laboral que en 2034 será mayor que la de China o India: África tiene una población muy joven y una fuerza laboral que se encuentra en plena expansión, algo muy valorado en estos tiempos en los que Occidente envejece. Al mismo tiempo, el continente se enfrenta a dos grandes retos. El primero es el de asegurar que sus economías creen suficientes puestos de trabajo para los millones de jóvenes que cada año entran en el mercado laboral. Según el informe, hasta ahora las señales son positivas ya que la velocidad con la que se crean empleos estables supera al crecimiento de la fuerza laboral. El segundo reto es el de ser capaces de formar a estos jóvenes. Para 2034, la población en edad de trabajar en todo el continente será de 1.1 millones de personas, mayor que la de China o India. Casi el 60 % de la población mundial vive en países que tienen tasas de fertilidad por debajo de las necesarias para el reemplazamiento generacional por primera vez en la historia de la humanidad. En muchos países, un tercio de su mano de obra podría estar jubilada antes de 2025 lo que supondría un impacto económico muy negativo. Sin embargo, en África todavía se vive un crecimiento de la población, factor que juega en su favor: una mayor población en edad de trabajar se asocia con mayores tasas de crecimiento del PIB.

El enorme potencial que genera la aceleración del cambio tecnológico: el impacto económico de la tecnología es una fuerza transformadora muy importante alrededor de mundo. El rápido desarrollo de internet y de la telefonía móvil ofrece a África una gran oportunidad para mejorar el crecimiento y la productividad. Se espera que en el año 2020 el 50 % de los teléfonos móviles del continente sean smartphones. Esto sería un gran avance ya que en 2015 estas terminales telefónicas solo representaban el 18 %. Al mismo tiempo, MGI estima que en 2025,circularía por internet el 10 % de todo el PIB de África. Esta tendencia ya está transformando una serie de sectores como la banca, el comercio minorista, la energía, el cuidado de la salud o la educación. Los pagos por teléfono se están instalando en toda la región y están cambiando la forma de hacer negocios. África del Este ya es líder mundial de esta modalidad de pago. En Nigeria, las cifras se han duplicado cada año desde 2010. Sudáfrica va por el mismo camino. Son muchos los ejemplos de este tipo que se pueden encontrar en todo el continente.

La abundancia de recursos naturales: África tiene el 60 % de toda la tierra cultivable no utilizada todavía, al igual que las mayores reservas mundiales de vanadio, diamantes, manganeso, fosfato, metales del grupo del platino, cobalto, aluminio, cromo y oro. Es responsable del 10 % de las exportaciones mundiales de petróleo y gas y del 9 % de cobre y del 5 % de hierro. Incluso con la reciente bajada de los precios de estos productos, una parte muy importante de la producción africana sigue siendo rentable y competitiva. Esto coloca al sector de los recursos naturales en una sólida posición para cuando se recuperen la demanda. Eso sí, este sector necesita mayores inversiones por parte de los gobiernos para atraer a nuevos inversores. Igualmente, las empresas necesitan revisar su enfoque de participación de la comunidad para que tengan el apoyo de las comunidades locales.

Los tres primeros puntos plantean un problema muy importante a los gobiernos y empresas de los distintos países africanos: satisfacer las necesidades cambiantes de los cada vez más numerosos y exigentes consumidores de África.

MGI estima que el consumo de los hogares africanos crecerá a un ritmo del 3.8 % antes de 2025 hasta alcanzar los 2.1 mil millones de dólares. La mitad de este crecimiento provendrá de África del Este, Egipto y Nigeria, pero la extensión geográfica del consumo está cambiando. Mientras que se espera que decaiga en Sudáfrica o Nigeria, se prevé que aumente grandemente en África del Este y en el África francófona.

El crecimiento económico y el aumento del gasto per cápita están muy entrelazados y tienen implicaciones directas para los patrones de consumo. Se calcula que los artículos de primera necesidad como los alimentos y las bebidas encabezarán las prioridades de consumo, pero otras categorías más opcionales también experimentarán gran demanda como es el caso de los servicios financieros, el sector del ocio, el de la vivienda y el del cuidado de la salud, por citar solo unos ejemplos.

Original Blogs de El País. África no es un país



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