En cumplimiento de la legislación vigente, solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies
Más información
| ACEPTO

Fundación Sur
Revista
Radio
Foro de Emprendedores

África en la Escuela
AfroIslam
Taller de Radio


Búsqueda personalizada


Blog Académico
El alarmante acaparamiento de tierras en África, por Lázaro Bustince Sola
...leer más...
La mutilación genital femenina, los matrimonios de menores y las niñas-os soldados entre los Bantú, en el contexto del derecho africano, por Lázaro Bustince Sola
...leer más...
"El activismo nacionalista marroquí (1927-1936). efectos del protectorado español en la historia del Marruecos colonial. por Yolanda Aixelá Cabré
...leer más...
La estrategia del bikini: el género y las relaciones de clase en Argelia
...leer más...
Muchas Maneras de Perder Un Billón, por Publique lo que Pagan - Canada
...leer más...

Blog Académico

Noticias
AAGE ( Autoridad Areonaútica de Guinea Ecuatorial) suspende Todos Los Vuelos de CEIBA al extranjero excepto a España
...leer más...

El Ayuntamiento de Leganés refuerza su labor de cooperación con el Sáhara con el envío de una nueva comisión médica y un camión de recogida de residuos
...leer más...

Barkhane presiona a los signatarios del acuerdo de paz de 2015
...leer más...

Reacciones a favor y en contra de la propuesta de reforma constitucional de Gabón por parte de la oposición
...leer más...

Sol, viento y agua: las energías renovables se dispararán en África en 2022
...leer más...

El prestigioso Grado en Derecho de la Universidad de Ciudad del Cabo en peligro
...leer más...

Libertad de expresión en el Parlamento de Zimbabue después de 37 años de opresión
...leer más...

Descontento de los agricultores de Ghana con su gobierno
...leer más...

Convocado el encargado de negocios de la embajada de Libia en Senegal
...leer más...

Reacciones a la dimisión de Robert Mugabe
...leer más...

Muse Bihi candidato del partido gobernante de Somalilandia gana las elecciones presidenciales
...leer más...

Solicitan que se elimine el tiempo de prescripción de los delitos sexuales en Sudáfrica
...leer más...

El líder rebelde del ONLF Extraditado ilegalmente a Etiopía.
...leer más...

Campaña para reducir la mortalidad materna en África lanzada en la capital de Cabo Verde , Praia
...leer más...

El Presidente de Madagascar lanza un mensaje tranquilizador de cara a las elecciones presidenciales de 2018
...leer más...


Noticias

Bitácora Africana
Agroindustria y violencia. por Chema Caballero
...leer más...
33 años cumple “Las tinieblas de tu memoria negra”…¿la has leído ya?, por LitERaFRicAs
...leer más...
La epidemia de cólera en Yemen, la de peste en Madagascar y las perspectivas del hambre para el siglo XXI, por José Antonio Barra
...leer más...
El porqué de una filosofía africana, por Omer Freixa - Afribuku-
...leer más...
Guinea Ecuatorial, partidos políticos y elecciones fantasmas, por Juan Tomás Ávila Laurel
...leer más...

Bitácora Africana

Inicio > REVISTA > Editorial >

UNA ECONOMÍA DE COMUNIÓN, ¿SERÁ UTOPÍA?
18/01/2016 -

Cuando constatamos que el 1% de la humanidad dispone del 50% de los recursos, cuando vemos que el número de personas que sufre pobreza extrema sigue aumentando en África y en el mundo, (en África Oriental alcanza ya el 32%) y cuando observamos que la desigualdad social es cada dia más escandalosa en todos los países, incluida España, podemos dudar sobre si hablar y promover una Economía de Comunión no será mera utopía.

Cuando nos acercamos con empatía al drama de los inmigrantes, nos damos cuenta de que nuestra actual política internacional y economía son inhumanas y de que necesitan profunda regeneración.

En 2015, un millón de inmigrantes y refugiados llegaron por mar a Europa. Una cuarta parte de ellos eran menores.

Según la ONU, hay en el mundo 244 millones de inmigrantes. Esto supone un incremento del 41% desde 2000.

Los inmigrantes son hoy parte integral de nuestras sociedades y de nuestra economía. Cuando esta integración está bien gestionada, supone un claro beneficio para los países de origen y de destino, así como para sus familias.

Lo que es cierto y seguro, es que: con el actual sistema capitalista neoliberal injusto (sus bancos, multinacionales y control de mercados) y con el presente sistema político, (manipulado por el capital, el poder y la corrupción), continuarán las injusticias sociales, las crisis, el empobrecimiento de la mayoría, la violencia, las migraciones forzadas y el control de los recursos por unas minorías, en cada país.

La esperanza radica en que existen alternativas, como: la economía del Bien Común y la economía de Comunión, que ya van ganando terreno.

La economía del Bien Común es la economía que propone el Papa Francisco en: “La alegría del Evangelio” y “El cuidado de la Casa Común”, centrado en la dignidad del ser humano, sus derechos y responsabilidades personales y sociales para cuidar de los demás y del planeta.

Existen muchas iniciativas que promueven esta economía del bien común, como: bancos éticos, comercio justo, productos ecológicos, etc. que siguen creciendo.

La economía de Comunión es una iniciativa que quiere erradicar la miseria, la exclusión y la injusticia social y a edificar un sistema económico en el que la persona esté en el centro como paso necesario para la construcción de un mundo unido. Aquí los bienes son también para todos.

Los recursos disponibles son inmensos, así como la tecnología y las comunicaciones que facilitan el intercambio. A pesar de la crisis, nunca en la historia ha habido tanta riqueza como ahora. Existen recursos suficientes para satisfacer todas las necesidades básicas de toda la humanidad, pero la avaricia de unos pocos no lo permite.

Al mismo tiempo, la sobreexplotación de los recursos del planeta y la injusticia no tiene precedentes. Esta economía de la exclusión y de la inequidad no es sostenible. Es una economía que mata, como dice el papa Francisco.

Pero, ¿por qué no ponemos tanto talento y tantos recursos para generar bienes para el bien común, en lugar de maximizar el beneficio de unos pocos?

Esto es lo que se preguntaron lideres íntegros, como Martin L. King, Ghandi, J. Nyerere, N. Mandela, Chiara Lubich y el mismo papa Francisco.

Ante el escándalo de grandes rascacielos y enormes favelas en Sao Paulo y en otras ciudades, Chiara Lubich sintió la urgencia de dar una respuesta concreta. Propuso crear empresas gestionadas por personas competentes y aplicando criterios de fraternidad, capaces de crear riqueza a partir del trabajo y de compartir los beneficios que obtuvieran haciendo tres partes: una parte para atender directamente situaciones de pobreza, otra para formar sobre todo a los jóvenes e investigar los fundamentos de una nueva teoría económica y la tercera para consolidar la empresa y seguir creando puestos de trabajo.

¿Utopía? No para las casi mil empresas y organizaciones que hoy forman parte del proyecto Economía de Comunión en todo el mundo (23 de ellas en España), ni para las decenas de profesores universitarios que investigan sus bases teóricas y han dado lugar a varios centenares de tesis y trabajos académicos. Tampoco par los miles de simples consumidores que quieren ser ciudadanos activos en la construcción de una economía fraterna ni para los verdaderos protagonistas del proyecto: aquellos a los que de forma muy simplista llamamos “pobres”.

La Economía del Comunión nace de una mirada distinta sobre la pobreza, que viene de un carisma: el carisma de la comunión. Lo primero que se ve no es la pobreza, sino la riqueza, que el otro puede compartir en una relación de complementariedad, y no de dependencia.

En un reciente encuentro en Kenia, con más de 400 personas de los cinco continentes, lo que era patente es la riqueza y la vitalidad de los pueblos y culturas africanas. Los bienes solo son verdades bienes cuando se comparten. Esta paradoja de la comunión tiene una clave que es la gratuidad y la reciprocidad.

Esta es la paradoja de la Economía de Comunión donde todos: los trabajadores, los proveedores, los clientes, la comunidad local e incluso los competidores comparten sus riquezas.

El sistema actual basado en la explotación y el despilfarro no es sostenible. Harían falta varios planetas para mantener el actual nivel de consumo de los países occidentales.

¿Por qué no pensamos en “lo nuestro” antes que en lo mío y lo tuyo? ¿Qué pasaría si hiciéramos de la Comunión una palabra de la economía del futuro?


Comentarios
Las opiniones expresadas en estos comentarios no representan necesariamente el punto de vista de la Fundación Sur. La Fundación Sur no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los usuarios