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Human Rights Watch

Human Rights Watch es una organización de derechos humanos no gubernamental y sin fines de lucro que cuenta con un equipo de más de 275 personas en todo el mundo. Su personal está integrado por profesionales de los derechos humanos, entre los que se encuentran expertos en distintos países, abogados, periodistas y académicos con diversas experiencias y nacionalidades.

Desde la creación de Human Rights Watch en 1978, se le han reconocido la precisión de sus investigaciones, la imparcialidad de sus informes y su eficacia en el uso de medios de comunicación y campañas específicas; lo cual con frecuencia ha logrado en colaboración con grupos locales de derechos humanos. Cada año, Human Rights Watch publica más de un centenar de informes y documentos informativos sobre las condiciones de los derechos humanos en unos 90 países, los cuales generan una intensa cobertura mediática nacional e internacional.

Gracias a la influencia de este trabajo, Human Rights Watch se reúne con representantes de gobiernos, de las Naciones Unidas, de organismos regionales como la Unión Africana y la Unión Europea, así como de corporaciones e instituciones financieras con el objetivo de promover cambios en las políticas y las prácticas que fomentan los derechos humanos y la justicia en todo el mundo.

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Oleada de desapariciones forzadas en Ruanda, un Informe de Human Rights Watch

26 de mayo de 2014.

Las autoridades deberían investigar y ofrecer públicamente información sobre las víctimas

Ocho víctimas de “desapariciones” en Ruanda. Arriba: Anne-Marie Murekatete (desaparecida el 18 de marzo de 2014), Elie Semajeri (desaparecido el 16 de abril de 2014) y Shamusi Umubyeyi (desaparecido el 16 de abril de 2014). En el centro: Hassani Bizimana et Jean-Bosco Bizimungu (desaparecidos el 16 de abril de 2014). Abajo: Alphonse Butsitsi, Virginie Uwamahoro et Selemane Harerimana (desaparecidos respectivamente los días 22, 23 y 30 de abril de 2014).

Un número creciente de personas han sido víctimas de desapariciones forzadas o declaradas oficialmente como desaparecidas en Ruanda desde marzo de 2014. Un número importante de casos se ha producido en el distrito de Ruvabu, en la provincia del Oeste.

En algunos casos, la suerte de estas personas permanece desconocida semanas más tarde. Human Rights Watch (HRW) ha recibido informaciones según las cuales algunas víctimas de desapariciones forzadas han sido capturadas por militares de las Fuerzas ruandesas de defensa (RDF) y opina que pueden haber sido detenidas por el ejército.

“Las desapariciones forzadas son un crimen, concretamente a causa de la angustia y sufrimientos que producen en las familias y amistades”, ha declarado Deniel Bekele, director de la división África. “La policía y las autoridades judiciales ruandesas tienen la obligación estricta y plena de investigar de manera profunda sobre todos los casos de desapariciones forzadas”.

Si las personas objeto de desaparición han sido arrestadas, las autoridades deberían reconocer inmediatamente su detención, revelar el lugar donde se encuentran y permitirles tener acceso a sus familias y a un abogado. Las autoridades deberían o bien liberar a las personas detenidas o bien informarlas de las acusaciones que pesan contra ellas y llevarlas ante un tribunal.

HRW ha colectado relatos detallados sobre 14 personas víctimas de desaparición forzada en Ruvabu desde el mes de marzo y ha recibido informaciones fiables sobre otros casos acaecidos en los distritos de Ruvabu y Musanze, así como en la capital, Kigali. En al menos 8 casos de Ruvabu, aparecían indicaciones sobre la participación en las desapariciones de agentes del Estado. Varios testigos han declarado haber visto al secretario ejecutivo del sector de Gisenyi, Honoré Mugisha, participando en las detenciones de personas víctimas de desapariciones forzadas. Las autoridades ruandesas han afirmado a HRW que estaban investigando sobre estas cuestiones, pero no han suministrado información alguna sobre el avance o resultados de sus investigaciones.

Las familias de numerosas personas víctimas de desaparición han escrito a las autoridades locales y nacionales solicitando que el lugar de detención de sus allegados se haga público para que puedan visitarlos. Una familia ha recibido una respuesta de la alcaldía de Ruvabu, con acuse de recibo de la carta y expresando que el caso se estudiaría. Otros miembros de las familias que han conversado con HRW no han recibido respuesta alguna. Una mujer ha declarado que había buscado en vano a su marido y que ya no tenía esperanza de encontrarlo: “No tengo ninguna idea de donde se encuentra, lo ignoro; ha desaparecido sin dejar rastro alguno”, ha declarado a HRW.

Las informaciones recogidas por HRW señalan que algunas personas desaparecidas habrían sido detenidas por ser consideradas sospechosas de ser miembros de las Fuerzas democráticas de liberación de Ruanda (FDLR) y de colaborar con estas fuerzas. El grupo ruandés de oposición armada con base en el este de la RDCongo se compone en parte por personas que participaron en el genocidio de 1994 en Ruanda. Varias personas del grupo de desaparecidos visitaban a veces a miembros de sus familias o realizaban negocios en la RD Congo; sus desplazamientos parecen haber generado las sospechas de las autoridades ruandesas. Dada la proximidad de Ruvabu con la ciudad congoleña de Goma, un gran número de ruandeses atraviesa frecuentemente la frontera para realizar actividades comerciales. Hay también ruandeses que tienen familiares que viven en la RDCongo.

Desde 2010, HRW ha documentado un cierto número de casos de personas acusadas de ser miembros o colaboradores de las FDLR, inculpadas por atentar contra la seguridad del Estado, detenidas en secreto por el ejército y forzadas, a veces bajo tortura, a confesar crímenes o a implicar en ellos a otras personas. Cuando fueron llevados ante los tribunales, algunos de estos acusados declararon ante los jueces que su confesión había sido arrancada bajo tortura. No obstante, en numerosos casos, los jueces han ignorado sus reivindicaciones y los han condenado aunque no había ninguna otra prueba.

Dado el carácter sensible de ser asociado a personas sospechosas de mantener lazos de unión con las FDLR, el gobierno ruandés y la policía deberían velar por que los miembros de las familias de los desaparecidos no sean amenazados o maltratados por el simple hecho de indagar e interesarse por la suerte de sus allegados. Los civiles no deberían permanecer detenidos en lugares militares y todas las víctimas de las desapariciones forzadas tienen derecho a apelar.

Una desaparición forzada se produce cuando una persona es privada de su libertad por agentes del Estado o por personas actuantes en su nombre, y se rehúsa reconocer la privación de libertad o se esconde la suerte reservada a la persona desaparecida. “Tememos que algunas personas desaparecidas puedan sufrir la misma suerte que las que han sido acusadas en el pasado de implicación con las FDLR o de atentar contra la seguridad del Estado”, ha concluido Daniel Bekele. “Las autoridades ruandesas deberían hacer todos los esfuerzos posibles para localizar a esas personas”.

Participación de las autoridades militares y locales

Varios testigos han declarado a HRW haber visto una autoridad gubernamental local y militares de la RDF capturar a personas que han desaparecido.

El 16 de abril, dos jefes de aldea, Elie Semajere y Shamusi Umubyeyi, así como un médico tradicional, Jean-Bosco Bizimungu, fueron detenidos en los barrios de Kabuga, Majengo e Ihuri del sector de Gisenyi. Habitantes locales han declarado que militares y el secretario ejecutivo del sector, Honoré Mugisha, prendieron a esas personas cerca de sus domicilios. Otros testigos han mencionado igualmente a Mugisha en el marco de otras desapariciones.

El 8 de mayo, Mugisha declaró a HRW que había oído rumores sobre estas acusaciones lanzadas contra él, pero afirmó que no las entendía. Sostuvo que el 16 de abril se encontraba en Ruhengeri, ciudad a una hora de Gisenyi, para visitar a su madre, y añadió que no se enteró de la desaparición de los dos jefes de aldea más que el día 18. Sin embargo, seis testigos han confirmado, separadamente, a HRW que Mugisha estaba implicado personalmente en las detenciones del 16 de abril. Unos testigos han declarado que cuando los habitantes protestaron por la detención de Shamusi Umubyeyi, Mugisha afirmó que asumía él la responsabilidad y que declaró: “Vamos a hacerle unas preguntas y luego lo soltaremos”. Por otra parte, Mugisha garantizó a una persona cercana a Semajeri: “Debe responder a unas preguntas y luego lo soltaremos”.

El código penal ruandés prohíbe el secuestro y la detención ilegal y especifica que se trata de una infracción cuando agentes del Estado están implicados en atentados a la libertad individual. Cuando agentes del Estado están al corriente de la privación ilegal de la libertad de una persona y se niegan a ayudar o a ser ayudados por una autoridad competente para poner fin a dicha privación de libertad, ello constituye igualmente una infracción. El código penal ruandés estipula que todo agente del Estado que detiene o mantiene detenida a una persona sin orden judicial es merecedor de una pena de cárcel de igual duración que el periodo de detención ilegal de la persona. Un acto de desaparición forzada no está definido todavía como un crimen, si bien el código penal reconoce las desapariciones forzadas como actos que pueden constituir un crimen contra la humanidad.

Respuesta oficial

HRW ha conversado con el comandante de la policía del distrito de Ruvabu, Karangwa Murenge, el 8 de mayo. Murenge ha reconocido que el número de casos señalados de personas desaparecidas había aumentado. Ha declarado a HRW: “He visto las cartas que han sido presentadas aquí, en las que la gente dice que miembros de sus familias han desaparecido. Estamos investigando. Hasta ahora, desconocemos lo que ha pasado. Tratamos de comprender lo que sucede”. Ha puesto en duda la lista de 14 nombres presentada por HRW afirmando: “No pienso de verdad que esa lista sea exacta. Hay demasiada gente”. Ha declarado: “Estamos aquí al lado de la RDCongo. Algunos pueden desplazarse a la RDC durante varios días o semanas e incluso meses y no comunicarlo a los demás”.

El 9 de mayo, las autoridades locales y provinciales celebraron una reunión pública en el campo de fútbol en el sector de Gisenyi. Antes de la reunión circularon rumores en el sentido de que las personas objeto de desaparición o declaradas desaparecidas serían presentadas a la muchedumbre. Ello no ocurrió, pero las autoridades, concretamente el gobernador de la provincia del oeste y el alcalde de Rubavu, exhortaron a la población a que aumentaran los esfuerzos para garantizar la seguridad local. Un alto responsable militar, el general-mayor Mubarak Muganga, habría declarado ante la gente congregada que las RDF tenían detenidas a personas que posteriormente serían presentadas al público. Añadió que dichas personas habían sido arrestadas porque colaboraban con las FDLR y que así lo habían confesado voluntariamente.

HRW ha elevado el 13 de mayo ante el general de brigada Joseph Nzabamwita, portavoz de las RDF, el caso de las personas desaparecidas o en paradero desconocido. En respuesta a las preocupaciones según las cuales soldados de las RDF hubieran estado implicados en detenciones ilegales, Nzabamwita declaró: “Las RDF no participan en esos temas”. Cuestionó la pertinencia de la declaración del general-mayor Muganga en la que éste afirmaba que las RDF mantenían detenidas a esas personas. Igualmente, HRW ha abordado estos casos ante el ministro de Justicia, Johnston Busingye el 12 de mayo. El 13 de mayo HRW mantuvo una conversación con Busingye, que declaró que iba a ocuparse de examinar la cuestión.

Ley sobre las desapariciones y recomendaciones

La prohibición total de desapariciones forzadas forma parte del derecho internacional consuetudinario y figura como crimen en el Estatuto de la Corte penal internacional (CPI). Ruanda no ha ratificado todavía la convención internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas. Aunque no se trate de un crimen distinto, el acto de desaparición forzada ha sido reconocido durante mucho tiempo como violación simultánea de varios derechos humanos, concretamente el de prohibición de la tortura, arresto y detención arbitrarios. Una desaparición forzada es también “un crimen continuado”: sigue teniendo lugar en tanto la persona desaparecida permanece ausente de su lugar y en tanto las informaciones sobre su paradero o suerte o su localización no hayan sido ofrecidas.

Una desaparición forzosa produce múltiples víctimas. Las personas cercanas a los desaparecidos sufren angustia al no conocer la suerte de los ausentes, lo que equivale a un tratamiento inhumano y degradante. Además, pueden ser tratadas de manera inhumana y degradante por las autoridades que no hacen nada para investigar y suministrar información sobre el paradero y suerte de la persona desaparecida. Estos aspectos convierten a las desapariciones en una forma de violación especialmente perniciosa y ponen en evidencia la seriedad con la que las autoridades deberían asumir sus obligaciones a la hora de prevenir este crimen y ponerle remedio.

El gobierno ruandés debería velar a que:

Todas las autoridades que han recibido solicitudes por parte de las familias de las personas desaparecidas respondan rápidamente y ofrezcan información sobre lo que ha debido de suceder a dichas personas y sobre las medidas adoptadas para obtener dichas informaciones, caso de que éstas no estén disponibles;

Las autoridades de distrito y nacionales investiguen todos los casos detectados;

Todas las personas desaparecidas sean liberadas inmediatamente o llevadas ante el juez y que cualquier detención sea efectuada en estricta conformidad con la ley ruandesa e internacional. Este tipo de detención no debería ser posible más que en el supuesto que la persona detenida es acusada de una infracción penal y en este caso juzgada rápidamente en un proceso equitativo con garantías de total respeto de sus derechos en un procedimiento judicial regular;

Ninguna información recogida durante el tiempo en que la persona desaparecida que pudiera haber sido obtenida bajo tortura u otro tratamiento prohibido pueda ser autorizada como prueba en procedimientos penales, salvo contra los que practican la tortura y malos tratos o a desapariciones forzada; y

Todas las personas implicadas en actos de desaparición forzada san objeto de investigación y de persecución judicial conforme a la ley ruandesa.

Selección de casos de desapariciones en el distrito de Rubavu
Marzo-mayo de 2014:

- Anne-Marie Murekatete – desaparecida el 18 de marzo

Anne-Marie Murekatete, 27 años, trabaja en la clínica de Gatyazo, en el sector Nyamyumba. Ha realizado estudios de enfermería en RDCongo. El 18 de marzo fue secuestrada por hombres que se desplazaban en un coche delante de la clínica.

Declaración a HRW de un testigo: Entre las 8,30 y 9,00 horas, (ella) llevaba el uniforme de trabajo. Recibió la llamada telefónica de una chica que había estudiado con ella en RDC. Pude escuchar la conversación. La persona que llamaba dijo que Anne debía salir fuera. Un vehículo estaba estacionado por allí y dos personas estaban en la carretera. Los hombres estaban vestidos de civil. El vehículo era una camioneta blanca, con doble cabina y cristales oscurecidos. Cuando ella se dirigía a la camioneta, hablaba por teléfono….Uno de los hombres le dijo: “¿Eres tú la que busca (la persona que llama)? Está en el vehículo, la encontrarás ahí”. Cuando se acercaba al coche, los dos hombres la empujaron hacia el interior. Iban tras ella mientras se dirigía al vehículo y la forzaron a que subiera a él. Luego el coche arrancó. El 14 de abril, un miembro de la familia de Murekatete escribió cartas a las autoridades locales explicando lo que había sucedido y solicitando ayuda para encontrarla. Un miembro de la familia hizo varias preguntas sobre el caso con ocasión de una reunión ordinaria sobre seguridad en el distrito, en cuyo transcurso un miembro de las RDF se dirigió a la población local. Este miembro de las RDF respondió: “Si es el enemigo el que la ha capturado, iremos a buscarla. Si está con nosotros es porque tenemos cosas que preguntarle. Tenemos necesidad de hacer unas preguntas y luego la soltaremos”.

Aunque los hombres que se llevaron a Murekatete estaban vestidos con ropas civiles, el vehículo blanco al que la obligaron a subir corresponde a la descripción de otros vehículos que habrían sido utilizados por las fuerzas gubernamentales para detener a otras personas desaparecidas.

- Elie Semajeri – desaparecido el 16 de abril de 2014

Elie Semajeri, de 50 años de edad, es jefe de la aldea del barrio Majengo en el sector Gisenyi. El 16 de abril, militares armados uniformados llegaron a su domicilio hacia las 23h30, acompañados de civiles. Dijeron a uno de sus hijos: “Dile que necesitamos estar con él ahora”.

Una persona que se encontraba en las proximidades del domicilio de Semajeri ha declarado a HRW: Elie pensaba que se trataba de algo relacionado con el barrio y entonces se levantó y se puso una chaqueta… Otra persona salió y vio a los militares que sacaban a Elie fuera del enclave familiar. Vio que Elie trataba de resistirse y que los militares le empujaban. Elie gritó: ¡“Me están arrestando!”. Otras personas salieron fuera y lanzaron piedras sobre los tejados de las casas vecinas para hacer saber a todos lo que estaba ocurriendo y pedir que la gente saliera de sus casas…

He visto a Honoré, el secretario ejecutivo, con los militares. Los militares blandían sus armas y apuntaban de arriba debajo de la calle. Obligaron a Elie a subir a un coche y gritó “¡Mirad! ¡Me están deteniendo! Me secuestran, voy a morir”. Lloraba también. Vociferó: “¡Todos los vecinos deben ver esto!”. En ese momento le obligaron a subir al coche. Era una camioneta blanca con doble cabina.

Otro testigo ha declarado a HRW:

Eran alrededor de las 23 horas… Yo estaba en la cama y repentinamente oí a un chaval que gritaba: “¡Levantaos! ¡Se lo llevan! Me levanté y abrí la puerta. Vi a militares… y civiles. Al salir vi a Elie que era llevado por tres civiles. Le dijeron que se sentara y un militar le vigilaba. Había muchos militares alrededor. Empezamos todos a gritar: “¡No! ¡No podéis llevároslo durante la noche!, ¡debe quedarse aquí!”. Había mucha gente. Elie gritaba: “¡No!, ¡no me detengáis!... ¡Dejadme en paz! ¡No quiero ir con vosotros!”. Comenzamos a ofrecer resistencia y los militares nos amenazaron… Un soldado me arrojó al suelo. Los militares obligaron a la gente a retirarse y se llevaron a Elie en un vehículo blanco.

Una persona cercana a Semajeri telefoneó a Mugisha, secretario ejecutivo del sector de Gisenyi, el cual le dijo: “Él (Semajeri) debe responder a unas preguntas y luego lo soltaremos”. Al día siguiente, un familiar de Semajeri fue al puesto de policía de Gisenyi para buscarlo. La policía le dijo que no estaba allá y le informó de que si había sido detenido por militares, debería verificarlo en el campamento militar.

El 2 de mayo, personas cercanas a Semajeri depositaron cartas en las oficinas de las autoridades locales dando explicaciones sobre el modo como había sido detenido por militares en presencia de Mugisha. No han recibido respuesta.

- Shamusi Umubyeyi – desaparecida el 16 de abril de 2014.

Shamusi Umubyeyi, de unos 45 años, es jefa de aldea del barrio Ihuriro en el sector de Gisenyi. El 16 de abril, cuando llegaron unos soldados a la casa de Semajerui, uno de los miembros de la familia de Semajeri corrió a casa de Umubyeyi para informarle. Cuando Umubyeyi salía, unos militares, acompañados por Mugisha, la detuvieron. Fue vista por última vez en un parking del estadio de futbol, hasta donde Mugisha y los militares la habían llevado.

Un lugareño ha relatado a HRW: Oímos los gritos y nos levantamos para ver qué pasaba fuera. La gente corría gritando: “Venid, venid, han detenido a Elie Semajeri”. Shamusi se levantó con sus prendas de noche y salió de su casa. Cerca de la mía se paró para hablar con militares desmovilizados locales…. En ese momento, el vehículo que llevaba a Elie regresó. Era una camioneta blanca, con doble cabina. El secretario ejecutivo salió y se acercó a mí y me preguntó dónde se encontraba Shamusi. Su nombre es Honoré Mugisha. Llamó a Shamusi por teléfono y oí que le decía: “Ven, tenemos que verte”. Ella vino y se saludaron. Honoré le dijo: “A ti también te buscamos. Si tu conciencia está limpia, ven a explicarte”. Shamusi respondió: “No tengo problemas. Estoy aquí para ver lo que ha pasado. Veo que es usted un dirigente, así que vengo”. Honoré estaba con tres hombres civiles y tres militares con armas. Mientras se alejaba Shamusi algunas personas preguntaron a Honoré: “¿Quién está arrestando a nuestra vecina?”. Él dijo: “Soy yo el responsable. ¡Volved a la cama!”.

Otro residente local declaró a HRW: “Cuando los militares llevaron a Shamusi, la población protestaba dando gritos. Honoré salió de la camioneta y dijo a la población: ‘Permaneced tranquilos, vamos a hacerle unas preguntas y luego la soltaremos”.

El 25 de abril, miembros de la familia de Umibyeyi entregaron cartas en las oficinas de las autoridades locales explicando la manera como ella fue detenida y pidiendo ayuda para encontrarla. No recibieron respuesta. Cuando una persona cercana preguntó por ella en el cuartel de la división militar III en Gisenyi, llamado CEPGL, un militar le respondió: “Si sigue insistiendo en este asunto, usted puede también convertirse en víctima”.

- Hassani Bizimana – desaparecido el 16 de abril de 2014

El 16 de abril de 2014, un militar detuvo a Hassani Bizimana, de 44 años, en el barrio Ubutabazi en el sector de Gisnyi, cuando cerraba su comercio. Un testigo ha declarado a HRW:

Eran alrededor de las 18h y cerraba la tienda. Repentinamente apareció un soldado. Me volví y vi a Bizimana. Dijo: “Este militar dice que me van a llevar a algún sitio”. Gritó: “Mirad todos, los militares me llevan a algún lugar. Si no me encontráis, sabed que han sido ellos los que me han secuestrado. Me acerqué del militar y traté de ver su nombre, pero la insignia de su uniforme no estaba. La gente comenzó a acercarse. Entonces, el militar dijo a Hassani: ¡OK, vamos! Alguien gritó: ¿Pero qué es lo que está haciendo?”. El militar respondió: “Los del servicio de información me han dicho que lo capture”. Otro testigo ha confirmado a HRW todo esto, declarando que vio a un militar con un fusil que se alejaba con Bizimana y que oyó que Bizimana gritaba que le estaban deteniendo. Una persona cercana a Bizimana se dirigió al puesto de policía la misma tarde para dar con él, pero la policía le dijo que las personas detenidas por los militares eran llevadas a una base militar conocida bajo el nombre de “gendarmería”, cerca de la frontera con la RDCongo. Al día siguiente fue a la “gendarmería”. Una vez allí, los militares le preguntaron: “¿Quién te ha dicho que ha sido detenido por militares? ¿O es que todos los que llevan uniforme son militares?”

El 2 de mayo un miembro de la familia de Bizimana depositó cartas en las oficinas de las autoridades y de la policía local, indicando la detención de Bizimana por parte de un militar y solicitando que se le comunique el lugar donde se encontraba. No obtuvo respuesta.

- Jean-Bosco Bizimungu – desaparecido el 16 de abril de 2014

Jean-Bosco Bizimungu, 51 años, es un médico tradicional que vive en el barrio Kabuga en el sector Gisenyi. Iba con frecuencia a la RDCongo, ya que tenía familia allá. Varios testigos han declarado que el secretario ejecutivo del sector, acompañado por militares, lo capturaron el 16 de abril. Uno de ellos ha explicado a HRW:

Era alrededor de la 1h30 cuando el secretario ejecutivo acompañado por militares fue a su casa. El secretario se llama Honoré Mugisha. Llamaron a la puerta y gritaron: “¡Levántate y abre la puerta!” Biizimungu abrió y dijeron: “Tenemos a un hombre al que le duele el vientre. Queremos que lo atiendas”. Bizimungu preguntó: “¿Dónde está?”. Le respondieron: “Debes venir” y querían llevárselo. Bizimungu dijo: “Yo no salgo de casa, traédmelo aquí”. Entonces los militares entraron en la casa y lo llevaron… Había seis militares uniformados. Hicieron que Bizimungu caminara hasta el estadio donde les esperaban varios vehículos. Otros testigos han declarado también a HRW haber visto que Bizimungu caminaba a pie hasta el estadio.

Al día siguiente, un miembro de la familia de Bizimungu fue a ver al jefe de la aldea para explicarle lo que había pasado. El jefe le dijo: “No sois los únicos en haber tenido ayer este problema; debéis ir a la policía”. El miembro de la familia de Bizimungu no lo encontró en el puesto de policía.

- Alphonse Butsitsi – desaparecido el 22 de abril de 2014

Alphonse Butsitsi, de 78 años, muy conocido a causa de su edad y de su personalidad extrovertida. Vive en el barrio Majengo en el sector de Gisenyi. Capturado en la ciudad el 22 de abril.

Un testigo ha declarado a HRW: Regresaba a mi casa con otras personas. Un vehículo con matrícula congoleña, una camioneta blanca doble cabina con los cristales oscuros me adelantó y aparcó delante de la iglesia baptista. Salieron unos hombres. Había tres hombres civiles y uno uniformado. El militar no estaba armado. Butsitisi iba en bicicleta. Uno de ellos lo llamó. Él se acercó a ellos y esto le dijeron que subiera al coche. Butsitsi aceptó y colocaron la bicicleta en la parte trasera de la camioneta. El vehículo partió y desde entonces Butsitsi no ha sido visto.

El día de su desaparición, miembros de la familia de Butsitsi verificaron si estaba en los calabozos de la policía, pero no estaba. Los días23 y 25 de abril, depositaron cartas en las oficinas de las autoridade3s locales explicando cómo Butsitsi había sido detenido y solicitando ayuda para dar con él. Recibieron más tarde una respuesta de la alcaldía de Rubavu, acusando recepción de las cartas y afirmando que se ocupaban del asunto.

Personas cercanas a Butsitsi solicitaron igualmente información en la División militar III. No pudieron hablar directamente con los oficiales, pero militares de baja graduación les preguntaron: “¿Butsitsi va a menudo a la RDC?”

- Virginie Uwamahoro – desaparecida el 23 de abril de 2014

Virginie Uwamahoro, de 38 años, es la directora de una escuela primaria en el sector de Gisenyi. Ha estudiado en Goma y obtuvo su titulación en 2013.

El 23 de abril regresaba de Kigali tras asistir a una reunión. Antes de llegar a Gisenyi, una persona cercana le comunicó que Mugisha la buscaba y que en consecuencia debía ir en primer lugar a verle. No regresó a su casa. Alguien de su entorno preguntó a Mugisha dónde se encontraba Virginie. Esta persona ha declarado: "Pregunté a Mugisha ‘¿dónde está y dónde la puedo ver?’. Él me respondió: ‘Permanezca en calma’. Pero insistí. Quería saber dónde estaba y me contestó: ‘No puedo decirlo porque si le revelo secretos corro el riesgo de sufrir consecuencias’ Me dijo sin embargo que había sido detenida en la estación de autobuses de Gisenyi”.

El 25 y 29 de abril y el 2 de mayo, un miembro de la familia de Uwamahoro escribió cartas a las autoridades comunicando la desaparición y pidiendo que se le dijera dónde se encontraba. No obtuvo respuesta alguna.

- Selemane Harerimana – desaparecido el 30 de abril de 2014

Selemane Harerimana, de 38 años, trabaja como albañil en Ruvabu y en Goma. Vive en el barrio Amahoror en el sector de Gisenyi. El 30 de abril, Haremimana salió de su domicilio como de costumbre a la mañana. Algo más tarde llamó a un amigo para decirle que le estaban arrestando. Dijo que lo iban a llevar a la “gendarmería” en el vehículo del secretario ejecutivo. Su amigo fue directamente a la “gendarmería” para buscarlo. Este amigo ha declarado a HRW:

No me dejaron entrar, pero vi que el vehículo del secretario ejecutivo estaba allí. Me quedé fuera y vi que se obligaba a Selemana a que subiera a una camioneta blanca de cabina doble. Seguí la camioneta hasta el “CEPGL”, decidí preguntar a la gente que estaba allá. Me respondieron: “Iba a menudo a la RDCongo, así que lo hemos detenido para saber lo que hace y para saber si colabora con las FDLR”.

Documento/Informe de Human Rights Watch.

[Traducción del francés de Ramón Arozarena]



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