En cumplimiento de la legislación vigente, solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies
Más información
| ACEPTO

Fundación Sur
REVISTA
Radio
Foro de Emprendedores

África en la Escuela
AfroIslam
Taller de Radio


Búsqueda personalizada


Blog Académico
Más allá de Darfur: las guerras olvidadas de Sudán, por Juan Bautista Cartes
...leer más...
Pobreza y exclusión de los pueblos y mujeres afrodescendientes, por Epsy Campbell Barr
...leer más...
África en el ADN o la reconstrucción de la memoria negra a partir de las huellas colombianas, por Johari Gautier Carmona / ( Afribuku)
...leer más...
El habla afroboliviana en el contexto de la “reafricanización” , por John M Lipski
...leer más...
El contexto colonial africano y el desarrollo de la antropología, por Nuria Fernádez Moreno
...leer más...

Blog Académico

Noticias
Kassory Fofana nombrado Primer Ministro de Guinea por Alpha Condé
...leer más...

17 personas muertas y otra gravemente herida en un ataque en Níger cerca de la frontera con Malí
...leer más...

Día de la Afrocolombianidad, 167 años de abolición de la esclavitud en Colombia
...leer más...

El cantante PilAto liberado bajo fianza en Zambia
...leer más...

El “sí” gana el referéndum constitucional de Burundi con más del 70%
...leer más...

Continúa la carestía de combustible en Sudán
...leer más...

El Gobierno de la República Democrática del Congo administra una vacuna experimental contra el ébola
...leer más...

Burundi aprueba el referéndum que extiende el poder de Nkurunziza hasta 2034
...leer más...

La plataforma "Ensemble" denuncia la prohibición de sus manifestaciones en la República Democrática del Congo
...leer más...

Un nuevo aliento para las viejas medinas de Marruecos
...leer más...

El presidente de Zimbabue anunciará la fecha de las elecciones a finales de mayo
...leer más...

Dos pacientes con ébola recuperados y fuera de peligro
...leer más...

El Fiscal general de Etiopía demandará a la compañía holandesa HPFI por la patente del grano de teff
...leer más...

Cumbre del Congreso Nacional Africano sobre la propiedad de la tierra en Sudáfrica
...leer más...

El presidente de Ghana recibirá a la oposición de Togo
...leer más...


Noticias

Inicio > Bitácora africana >
-

Rodríguez Soto, José Carlos

(Madrid, 1960). Ex-Sacerdote Misionero Comboniano. Es licenciado en Teología (Kampala, Uganda) y en Periodismo (Universidad Complutense).

Ha trabajado en Uganda de 1984 a 1987 y desde 1991, todos estos 17 años, los ha pasado en Acholiland (norte de Uganda), siempre en tiempo de guerra. Ha participado activamente en conversaciones de mediación con las guerrillas del norte de Uganda y en comisiones de Justicia y Paz. Actualmente trabaja para caritas

Entre sus cargos periodísticos columnista de la publicación semanal Ugandan Observer , director de la revista Leadership, actualmente escribe en el blog "En clave de África" en el Periódico de Catalunya" y en Periodista Digital y trabaja en la ONGD Red Deporte y Cooperación

Ver más artículos del autor


Tristezas y alguna alegría del trabajo por la paz, por José Carlos Rodríguez Soto

18 de febrero de 2014.

A las siete salgo de casa, en un barrio de Bangui. Después de caminar una media hora por callejuelas de tierra llego a la oficina del Consejo Danés para los Refugiados, donde trabajo. Tras una media hora de poner al día los correos y revisar algunas páginas web de noticias sobre África, entro en el coche con el resto de los compañeros y partimos para el barrio de Boy Rabe, hace meses centro de las agresiones de los milicianos de la Seleka y desde hace un par de meses feudo de las milicias anti-balaka que descargan su odio contra los musulmanes. El sábado pasado, 15 de febrero, una operación militar de soldados franceses y de la Unión Africana detuvo a varios de sus líderes y recuperó numerosas armas. Esta mañana ya no se veían los jóvenes paramilitares que, machete en ristre, circulaban hasta hace poco con toda libertad por sus calles. Ojalá dure la calma.

Desde hace dos meses doy cursillos de formación para líderes de los comités de cohesión social en el cuarto distrito de Bangui, donde hasta hace pocas semanas cristianos y musulmanes cohabitaban hasta que los anti-balaka expulsaron a los seguidores del Islam con saña y, en muchos casos, saquearon y destruyeron sus viviendas y mezquitas. Mientras explicaba a los participantes cómo los estereotipos han terminado por considerar a todos los musulmanes como extranjeros y presuntos autores de todos los males de la República Centroafricana, a apenas 20 metros de la sala donde damos los cursillos todas las mañanas se reunía un grupito de milicianos anti-balaka para tener su reunión en una casa situada enfrente de la escuela donde me encuentro. La alcaldesa del distrito nos propuso hace poco organizar un cursillo para los fanáticos milicianos –“ellos son los que de verdad necesitan que se les hable de la paz”, nos dijo- pero tras la operación de desarme del pasado sábado los radicales parecen haberse esfumado detrás de la colina que domina el barrio.

“Los conflictos son normales y naturales, y no tienen por qué desembocar necesariamente en la violencia”, explico frente a mis 20 participantes.

Una detonación no muy lejana interrumpe mi presentación. Tras un momento de silencio, oímos una ráfaga de ametralladora y varios tiros que cesan tras dos minutos. Dudo si seguir adelante, mientras intento tranquilizar a los inquietos asistentes al cursillo sobre conflictos con la inesperada música de fondo.

“Perdonad. Aún no nos hemos presentado. Os invito a que digáis vuestros nombres, lugar de procedencia, ocupación… y decir también una cosa que os gusta y algo que no os gusta”.
Los dos últimos participantes en presentarse me han dejado sin palabras.

“Me llamo Giselle. Tenía cinco hijos. El pasado 5 de diciembre estábamos refugiados en el Hospital de l’Amitié, cuando llegaron los Seleka y mataron a dos de ellos en el patio”.

“Yo me llamo Antoine. Soy funcionario y vivo en el barrio desde que era niño. Estoy casado y tengo cinco hijos. Me gusta la paz. Odio los musulmanes”.

Sonrío sin hacer comentarios y continúo con mis explicaciones. Después de dos horas paramos para tomar café juntos. Más presentaciones, y también discusión en grupo, dinámicas y diálogo sobre la paz y cómo entender y resolver los conflictos en los que vivimos.

Al día siguiente volvemos al trabajo. A la media hora suena algún otro disparo, pero esta vez más lejano. Mientras termino el trabajo no puedo evitar pensar si todo esto merecerá la pena. La repuesta me llega, de forma inesperada, cuando hacemos la evaluación final.

Valoración de Giselle: “Este cursillo me ha hecho ver que puedo tener esperanza, aunque haya perdido a dos de mis hijos”.

Más me sorprendió la respuesta de Antoine, el duro que dijo odiar a los musulmanes:
“Después de estos dos días, creo que deberíamos invitar a los musulmanes que han dejado el barrio a volver. Y algunos de ellos deberían estar en nuestro comité por la paz”.

Vuelvo a casa cansado, apurando el paso para que no me pille el inicio del toque de queda al atardecer. Mañana empezaremos con otro grupo. Me consuela pensar que tal vez asistirán otras personas que -como Giselle y Antoine- saldrán con más esperanza y menos odio.

original en : En Clave de África



Comentarios
Las opiniones expresadas en estos comentarios no representan necesariamente el punto de vista de la Fundación Sur. La Fundación Sur no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los usuarios