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La homosexualidad en África, un persistente tabú
13/06/2013 -

El ejemplo de la República Democrática del Congo

África conoce desde hace algunos años una fuerte oleada de homofobia. Y prevalece incluso en países en los que esta orientación sexual no está penalizada. Las razones sociales y religiosas se mezclan al misticismo para justificar la represión.

La homosexualidad aún está muy mal aceptada en la mayoría de los países de este continente. Y la República Democrática del Congo no escapa a la regla. En este inmenso país de África Central dominado por la cultura bantú, las reacciones son todas muy negativas aunque sean diversas. La ausencia de la virilidad de los hombres, la magia y los malos espíritus que son necesarias para enriquecerse o tener el poder y todos los otros estereotipos son aceptados. Para otros, la homosexualidad es un fenómeno importado de Occidente e introducido en la colonización. Y además, la modernidad y el desarrollo de los medios de comunicación con sus imágenes preconizando la homosexualidad habrían continuado “corrompiendo” las mentalidades en el continente negro.

Muy pocos saben que relaciones íntimas entre dos hombres o dos mujeres han podido existir en las sociedades tradicionales del continente. Y sin embargo Stephen O. Murray y Will Roscoe han hecho un trabajo de investigación minucioso en su obra. “Chicos-esposas y mujeres-maridos (estudios en las homosexualidades africanas)”, que es una verdadera recogida en conjunto de las informaciones disponibles sobre las prácticas homosexuales en África Negra. Ellos se apoyan en documentos etnológicos que testimonian de la existencia histórica y cultural pero también actual de estas prácticas en el seno de las sociedades africanas. La obra permite acceder notablemente a la pluralidad de formas, de funciones, y de sentidos que pueden recubrir estas relaciones sexuales, dando la posibilidad de abrirse a la idea de que no existe en el continente una sino homosexualidades.

Daniel Vangroenweghe consagra un capítulo de su obra “Sida y Sexualidad en África” a la homosexualidad y la bisexualidad recogiendo la idea de su enraizamiento desarrollada por Murray y Roscoe y poniendo al día estas informaciones en el contexto del Sida.

Homosexualidad y Brujería

La homosexualidad está clasificada entre los actos unidos al misticismo. Este hecho está en parte justificado por ciertas prácticas de la iniciación que son ancestrales. Por ejemplo, en el pueblo Sanga de la provincia de Katanga, se encuentra el caso en donde brujos han hecho tragarse los órganos sexuales masculinos a hombres para hacerlos más fuertes. Esta asociación entre homosexualidad y prácticas místicas ha llevado algunas personas a mal interpretar los amores entre dos individuos del mismo sexo y asociar esta forma de relación a la hechicería y al ocultismo.

Desde un decenio, la RDC al igual que el conjunto de África, ha conocido un fenómeno sin precedentes. Se trata de la proliferación de las iglesias llamadas de “despertar”, derivadas del protestantismo en la capital congolesa y sus alrededores. Estas iglesias más estrictas que las iglesias clásicas, católicas y protestantes condenan todos los pecados del mundo excepto la avaricia y la avidez de sus propios responsables. El hecho de que las relaciones sexuales entre dos hombres sean también consideradas en la Biblia como un acto inmoral incita a estos evangelistas a considerar la homosexualidad como un comportamiento satánico y mantiene que los homosexuales son “ocultistas”. Van incluso más lejos declarando que todos los que se sientan atraídos por esta forma de sexualidad están poseídos por personas hechizadas por los malos espíritus.

Se puede ver una conexión lejana con la filosofía vudú haitiana que mantiene que el hombre atraído por otro hombre está habitado por el espíritu de una sirena. En Haití, los homosexuales veneran una diosa vudú y están convencidos que ellas son las responsables de su orientación sexual.

Para la iglesia cristiana, mayoritaria en RDC, la Biblia condena la homosexualidad y los responsables religiosos africanos no se hartan de aprovechar cualquier ocasión para condenar la homosexualidad.

En enero 2004, el responsable de la iglesia anglicana en RDC había hecho una petición a los dirigentes de otras confesiones. El fenómeno es el mismo en otros países. En Camerún en 2005 durante una misa en Santa Silvestre, Monseñor Tony Bakot aprovechó su homilía en la catedral de Yaundé para denunciar la homosexualidad que él considera como una práctica contra natura, un complot contra la familia y el matrimonio. En Kampala una organización evangélica americana Family Life Network organizó un seminario en 2009 con el fin de “definir las causas y los tratamientos de la homosexualidad al igual que prevenir su aparición”.

La homosexualidad y la Ley

Según la organización Internacional de Lesbianas y Gay (Ilga) la homosexualidad es ilegal en 23 países africanos. Un informe belga de 2002 citaba la cifra de 29 Estados. Para la Asociación Africagay, 38 de los 84 países que tienen una legislación prohibiendo los actos sexuales entre personas del mismo sexo son africanos. Esta prohibición se expresa de una manera explícita o bien implícita sesgada bajo la prohibición de la sodomía.

En Zimbabue un gay incurre en una pena de prisión que puede ir hasta diez años de trabajos forzados. El Presidente Robert Mugabe no duda en proclamar su homofobia en público (él ha declarado que ellos son inferiores a los “cerdos” y a los “perros” durante su campaña electoral de 1995). Y sin embargo existen en estos estados organizaciones homosexuales muy militantes que incluso han ganado algún proceso judicial. La homofobia oficialmente reconocida no ha dado lugar a ninguna medida importante notablemente porque el gobierno no tenía una política relativa a esta cuestión, aparte de aprobar maquinalmente las intervenciones del presidente...

Los Galz (Gay y Lesbianas de Zimbabue) están debidamente registrados y perfectamente declarados y sus locales no han sido asaltados desde 1996. Se estimaba que sus efectivos a finales de los años 90 eran unos 4000 miembros esencialmente de raza negra. En el año 2000 su principal dirigente Keith Goddard fue declarado inocente de la condenación por violaciones a una mujer. Sin embargo, la batalla aún no ha sido ganada porque Mugabe navega en una opinión pública favorable a sus propósitos. En efecto ,como lo recuerda Romeo Tshuma, un agente de salud de Galz que cita en un artículo de 2000 “la homosexualidad es en la cultura de este país un tabú total. Las lenguas principales de Zimbabue no conocen prácticamente ningún término neutro para la homosexualidad y los homosexuales. Pero como revancha los términos peyorativos no faltan”.

Hace unos años, un asunto de asesinatos cometidos por el ayuda de campo del primer presidente negro de Zimbabue (un puesto que en esa época era honorifico), Canaán Sodindo Banana había revelado su homosexualidad. Finalmente fue juzgado por sodomía sin que el proceso se pudiera llevar hasta el final debido a su muerte.

En Uganda, el presidente Yoweri Museveni tiene un comportamiento idéntico al de Mugabe. En 1999 llegó hasta a pedir a la policía públicamente que metieran en prisión a los gay. El mismo año los militantes de la asociación homosexual Right Companio fueron arrestados y deportados a un lugar llamado “casa segura”. El artículo 140, sección C del código penal ugandés estipula que las personas condenadas por homosexualidad se arriesgan hasta a 7 años de prisión. Los jóvenes no se salvan de esto. Los que son acusados de homosexualidad son pura y simplemente expulsados de la escuela y privados del derecho a la educación.

En Camerún la sección 347 del Código penal condena los actos homosexuales con una pena que puede ir de 6 meses a 5 años de prisión cerrada y 200.000 Francos CFA de multa. Esta pena puede doblarse si una de las personas implicadas es menor de 21 años. En una entrevista que data de 2007, el camerunés Charles Guebogou indicaba: “En 2005, 35 personas acusadas de ser homosexuales fueron atacadas por la policía en un bar. Nueve de ellas han pasado un año en prisión. En 2007, una de ellas, seropositiva, murió por falta de cuidados”.

En Nigeria, al igual que en algunas otras antiguas colonias británicas, la ley victoriana heredada de Gran Bretaña asocia la sodomía a la homosexualidad. Es por ello, que en estos países los homosexuales son merecedores de hasta 14 años de prisión. En los 12 estados del Norte de Nigeria, la situación es todavía más difícil de hecho, la aplicación de la ley coránica contemple la pena de muerte. Lo mismo en el Sudán.

En el Senegal la represión a los homosexuales se apoya en el artículo 319, párrafo 3 del Código penal. “ Sin prejuicio de penas más graves previstas por los artículos que preceden o por los artículos 320 y 321 del presente Código, será penado con 5 años de cárcel y una multa 100.000 a 150.000 francos cualquiera que haya cometido un acto impúdico o contra natura con un individuo de su mismo sexo. Si el acto cometido es con un menor de 21 años, la máximo de la pena será aplicada…”. El 6 de enero de 2009, nueve jóvenes homosexuales fueron condenados a 8 años de prisión cerrada. Fueron liberados en abril después de que la Corte de Apelación de Dakar ordenase la anulación del procedimiento.

Otras situaciones

Al lado de estos Estados que condenan legalmente los actos entre personas del mismo sexo. Hay también aquellos que los ignoran no haciendo mención de ellos en la legislación por lo que se crea una situación ambigua. Este no-reconocimiento deja lugar a una homofobia muy visible y a veces violenta. En 2001, unas cincuenta personas acusadas de tener relaciones sexuales entre hombres en El Cairo (Egipto) fueron condenadas a penas muy duras. Al año siguiente, dos jóvenes creadores de una página web para homosexuales fueron obligados a cerrarla por el Gobierno.

En Namibia, el presidente Sam Nujoma no pierde ocasión para expresar su odio contra los homosexuales. Aunque no existe ninguna ley que reprima los amores entre dos hombres o dos mujeres en este país, las personas que lo hacen no tienen ninguna libertad... Por ejemplo, hace unos años un diputado de Namibia llamado Jerimiah Nambingo preveía el criminalizar estas relaciones que él llamaba “demoníacas”. En septiembre de 2000, el ministro del interior de Namibia que había en aquella época, Jerry Ekandjo, fue más lejos pidiendo a la policía hacer desaparecer los gay y lesbianas de Namibia. A pesar de esta hostilidad tan presente, las asociaciones de homosexuales son muy numerosas y muy activas, como en Zimbabue. En junio de 1999 una lesbiana europea acusada de tener una relación con una ciudadana de namibia ganó un proceso que les concedía los mismos derechos a los acordados a las parejas heterosexuales.

En febrero de 2009, el gobierno burundés presentó un proyecto que miraba criminalizar la homosexualidad, pero que ha sido rehusado por el Senado, lo que provocó una manifestación en Buyumbura.

En Somalia, otro estado en el que no existe ninguna legislación, los gay están expuestos a todos los riesgos una vez que son denunciados o señalados. Dos lesbianas fueron víctimas en 2001. Una vez que son arrestados, las autoridades se basan en la sharia para penalizarlas.

Esta falta de status legal no protege a las personas y resalta sin embargo el tabú. Se hace como que se ignora. Antes de la crisis del 19 de septiembre de 2002, Abidjan se había convertido en la ciudad desde hacía unos años en donde los homosexuales podían registrase. Aún continúa atrayendo a los gays de los países vecinos puesto que el Código penal penaliza la homofobia. (Aunque nadie haga referencia a ella). Este Estado figura por tanto entre los que oficialmente ni legalizan ni prohíben la homosexualidad. Las mentalidades son tolerantes y dejan a los homosexuales vivir libremente aunque existe una represión salvaje por los agentes de policía con uniforme.

En la RDC, las relaciones entre dos hombres o dos mujeres no son mencionadas en ninguna parte en el Código Penal. Sin embargo el artículo 172, que condena los atentados contra la moral, puede ser utilizado contra las relaciones homosexuales.

En la otra orilla, la República del Congo forma parte de los raros países africanos que han despenalizado los amores entre las personas del mismo sexo. En esta lista figuran también Gabón, Chad, Burkina Faso, Eritrea, la República Surafricana, las islas Comoras y el departamento francés de la isla Reunión. En estos países, la situación es menos grave. Sobre la pena legal ninguna persona puede abiertamente atacar a los homosexuales. Estos poseen una cierta forma de reconocimiento aunque este limitado. Dos personas del mismo sexo no pueden en efecto casarse, adoptar un niño o celebrar libremente el orgullo Gay, El camino que falta por recorrer es aún largo.

En la Republica Surafricana, la situación es diferente. Ciudad del Cabo es reconocida por su tolerancia, está considerada como la San Francisco de África. La RSA es uno de los raros países del Sur (con Mauricio) que celebra el orgullo Gay que es el día de su fiesta. Para algunos, la razón de esta apertura de espíritu es debida a la presencia de la cultura occidental, representada por la minoría blanca surafricana, que constituye una fuerza de influencia que no se puede negar. Este país presenta una situación particular puesto que ha sido el primer Estado del mundo en haber integrado la igualdad de las sexualidades en el seno de la Constitución. Pero esta apertura no se hace de un día al otro y se ha aprovechado de los aportes positivos engendrados por el fin del Apartheid.

Con la caída del régimen extremista a comienzos de los años 90, África del Sur optó por una política más abierta en donde la exclusión de una comunidad, sea cual sea su color, no es ya nunca aceptada. Este ensanchamiento que se entiende también para las minorías sexuales ha permitido el desarrollo de los movimientos homosexuales a través de todo el país y reforzado el dinamismo de las asociaciones en la lucha contra el Sida. En 2006, el parlamento surafricano fue más lejos acordando dar a los homosexuales el derecho a casarse.

En la sociedad congoleña la unión entre hombre y mujer reviste a menudo un sentido sagrado. Las personas que no están casadas no poseen ninguna consideración. La crisis que pasa el país ha favorecido una forma de concubinato llamado en lingala “yaka tofanda” que puede traducirse por “vente a vivir conmigo”. Este fenómeno desconocido anteriormente en la sociedad se explica por la imposibilidad del hombre de pagar la dote de la mujer. Vivir en pareja es fundamental en Congo-Kinshasa en donde el celibato está muy mal visto y despreciado. Además, las iglesias evangelistas no dudan en aconsejar a los jóvenes el casarse y fundar una familia, llegando hasta a decir que aquellos que no se casan están poseídos por un espíritu llamado “marido de noche” o “mujer de noche”. Estos discursos provocan en los jóvenes aún solteros que han llegado a la treintena un gran malestar. Delante de todo esto es fácil comprender que un homosexual no tenga ninguna posibilidad en esta sociedad. Para no levantar habladurías a su alrededor una vez llegados a una cierta edad están obligados a casarse.

Los matrimonios precoces son frecuentes en la RDC donde la ley, que data de la constitución de antes de la Tercera Republica, fijaba la edad de la mayoría de edad de la joven en los 14 años. En el año 2000, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) puso al Congo-Kinshasa a la cabeza de los Estados que favorecían los matrimonios entre hombres adultos y chicas menores. En efecto, el 74% de las jóvenes se casaban antes de llegar a los 18 años que es la edad mínima universal reconocida para la mayoría.

Los homosexuales y el Sida

En la lucha contra el Sida, los homosexuales son ignorados. La ONG congolesa Asociación de la Salud Familiar (ASF) no se interesa nunca por la comunidad gay en sus campañas sobre el preservativo. Sus carteles y sus slogans no muestran más que los actos heterosexuales. Esto es un hecho en toda África. Según un estudio hecho en 2007 por la Comisión Internacional para los derechos de los gay y lesbianas (Iglhrc) llamado “Fuera del mapa: como los programa de VIH/Sida fallan en tener en cuenta las practicas entre personas del mismo sexo en África”, los homosexuales son excluidos de programas de lucha contra la epidemia a través de todo el continente africano. En junio de 2008, tres Ugandeses fueron incluso metidos en prisión durante 48 horas después de una conferencia sobre el sida porque pidieron “que los políticos pusieran los medios necesarios para la prevención del VIH, dirigiéndose también a los gay y lesbianas”. La justicia ugandesa les dio finalmente la razón en diciembre de 2008 al juzgar discriminatorio su encarcelación.

En una visita a las oficinas de Kinshasa para conocer la razón, uno de sus responsables nos ha respondido simplemente que las campañas dirigidas a minorías no están previstas en sus proyectos. Y sin embargo las comunidades de homosexuales en África están cruelmente tocadas por la enfermedad: algunos estudios muestran que los porcentajes de prevalencia de la infección de VIH son muy superiores entre los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres que los de la población en general. Estos porcentajes son del 21,7% en contra del 0,7% en la población en general del Senegal, según las cifras de la División de Sida del Ministerio de Salud. Un estudio similar hecho en Kenia sugiere una prevalencia del 40% entre los homosexuales sobre un 6,1 % de media.

El Kipoo: un lenguaje secreto para comunicarse

En la RDC y más particularmente en Kinshasa, los homosexuales han creado un dialecto para comunicarse sin que sean descubiertos. Este lenguaje secreto llamado “kipopo” utiliza palabras codificadas para expresar un mensaje. Es muy corriente entre los homosexuales e ininteligible para quienes no los son. Se ha desarrollado sobre todo en los últimos dos decenios debido a la opresión moral que sufría esta comunidad en el país.

Es necesario resaltar que la palabra kipopo viene de popo, un nombre dado en los años 30-40 a los africanos del Oeste, precisamente a los benineses, togoleses y ghaneses que venían a trabajar a las minas de colonos belgas en Leopoldville. Los gay de Kinsasa simplemente han adoptado esa palabra y lo han rebautizado como kipopo, es decir el popo, la lengua de los popos o que es propia de ellos. Ellos han cambiado palabras o términos del lingala o del francés de su origen para darles otros significados. De esta manera pueden comunicarse sin despertar sospechas.

Esta dificultad de vivir su sexualidad es muy corriente en África en donde la homosexualidad es incluso un tabú en el cine y en la literatura o simplemente muy poco nombrada. En literatura podemos citar "Lalana" de la malgache Michele Rakotoson y “Las fiestas de máscaras” del togolés Sami Tchack. También existe un testimonio escrito el de Charles Gueboguo en el año 2006. En el cine, el único largometraje de ficción es “Dakan” del guineano Mohamed Camara. En documentales se pueden citar dos sobre los travestis: el magnífico “Woubi chéri” de Philip Brooks que se desarrolla en Costa de Marfil y de Haití “Dos hombres y dioses” de Anne Lescot y Laurence Magloire. Pero el número es muy restringido a escala del continente…

Sin embargo el tema es de importancia, sin hablar de tolerancia y de respeto a cada ciudadano de poder vivir su propia vida como él o ella la comprende, no es menos cierto que el silencio y el estigma matan. En efecto el sida hace estragos en la RDC y el combate por hacer una prevención de los riesgos es crucial.

Durante esta espera, la veintena de personas que hemos encontrado a lo largo de esta encuesta realizada a lo largo de cuatro años, nos han hecho parte de su calvario y de su sufrimiento. Todas nos han pedido el anonimato total, o que no mencionemos la mínima pista que pueda llevar a ser reconocidos lo que nos ha permitido sacar el mayor partido de las informaciones que hemos recogido. Esta no reclama más que una cosa resumida a menudo por una formula despreciada pero que aquí tiene sentido “el derecho a la indiferencia”. Simplemente esto.

Por Cristophe Cassiau-Haurie y Silvestre Luwa

Publicado en francés en Pambazuka News, el 23 de mayo de 2013.

Traducido y editado por Amparo Cuesta, de Fundación Sur.


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