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Mikel Larburu

Mikel Larburu es un Misionero de África (Padres Blancos) nacido en Zumaya (Guipuzcoa). Ha estado trabajando por la sociedad argelina durante más de cuarenta años, especialmente con la formación profesional de la juventud del Sahara. Actualmente trabaja en un proyecto de Europa - Islam en Bruselas y es el coordinador de la sección "AfrIslam" del Portal del Conocimiento sobre África de la Fundación Sur.

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Análisis de Prensa 05/02/2012
4 de febrero de 2012

INMOLACIONES :Esos Mohammed Buazizi que Argel no quiere ver
03/02/2012 El Watan por Mustafa Benfodil

Desde hace dos años, ya no se cuenta el número de Argelinos que se transforman en antorchas humanas para gritar su desesperación. Un fenómeno que las autoridades del país callan.

Contrariamente a una opinión ampliamente extendida, los Argelinos no han esperado Mohammed Buazizi, icono de la revolución tunecina, para pasar al acto. Incluso si el año 2011 ha conocido una verdadera explosión del fenómeno, las inmolaciones habían comenzado bastante antes. El primer caso que alimentó la crónica es el de Yamel Taleb, 40 años, un contratista natural de Yelfa, que se inmoló por el fuego, el 18 de mayo del 2004, delante de la Casa de la prensa, en Argel, para protestar contra el embargo de sus bienes por la justicia.

El año 2010, estuvo igualmente salpicado por varias tentativas de suicidio por fuego. El 10 de abril, un agricultor de 52 años se quemó vivo después que una decisión de justicia fuera dictada contra él por el tribunal de Remchi. Queriendole salvar, un joven estudiante, Mustafa Benbejti, sería devorado por las llamas. El 20 de enero de ese mismo año, tres parados se dan fuego delante de la Dirección de la acción social de la wilaya de Um el Buaghi.

Sin embargo, no se puede negar que el año 2011 ha registrado un verdadero pico en el tema. Entre los casos que más ha marcado, se puede nombrar el de una mujer residente en Bizkra, de condición modesta, madre de 6 niños, de los cuales 4 de baja edad. En el mismo orden de cosas, señalamos el caso de un padre de familia, originario de la localidad de Ain Rahma, en la wilaya de Relizan, chófer en el parque de automóviles del ayuntamiento, que, aprovechando que su mujer y sus tres hijos estaba echando la siesta (era el mes de Ramadán, el 11 de agosto, dio fuego a la casa.

Es importante subrayar que el fenómeno se extiende a todas las condiciones y edades: jóvenes, viejos, parados, estudiantes, contratistas, funcionarios… Ni siquiera los imames están a salvo, si creemos la información que ha dado el periódico En Nahar, el 2 de julio del 2011:”El imam de la mezquita de El Makasem, del ayuntamiento de Hennaya, en la wilaya de Tremecen, ha intentado suicidarse por inmolación cuando los servicios del ayuntamiento, acompañados de la gendarmería nacional, procedieron a la demolición de su casa, construida ilícitamente”.

La casa y el paro son los móviles más invocados para explicar estos actos. En 9 de 10 casos, las inmolaciones se desarrollan en la plaza pública, a menudo en frente de un edificio oficial: una sede administrativa, comisaría de la policía, oficina de empleo, el tribunal o cualquier otra institución. Rara vez se dan estos casos entre las cuatro paredes como en los casos de ahorcamiento por ejemplo, y otros suicidios en solitario.

Hay que señalar que los suicidios se están convirtiendo en un instrumento de chantaje, de negociación o presión, y tienen tendencia a erigirse en un medio reivindicativo social. Estamos extrañados por la multiplicación de inmolaciones colectivas. A veces, es un grupo de parados, otras, es un colectivo de trabajadores de una misma empresa por el que protestan a través de este medio contra la precariedad socio-profesional.

Otro hecho que merece la pena de citar: la comunicación. Las inmolaciones están acompañadas en algunos casos por una verdadera puesta en escena, de un trabajo sobre la imagen. El caso de Lajdar Malki es ejemplar en este sentido. Preparó la escena cuidadosamente, envuelto en la bandera nacional y de envolver su hija con una bandera antes de entrar en la sede del Banco de Desarrollo Local (un banco público) para inmolarse. Imágenes de su intento fallido fueron tomadas con un teléfono móvil, y colgados en Facebook y sobre YouTube. Las nuevas tecnologías permiten así llenar un déficit de imágenes de la ENTV (la cadena de televisión pública) que guarda un black-out total sobre este tema.

Tampoco podemos pasar por alto que, hasta el momento, ninguna cifra oficial ha sido publicada a propósito de suicidios por fuego. Sin embargo es un secreto a voces de afirmar que esta cuestión ha tomado proporciones alarmantes. Sin duda ninguna ha debido pasar la barra de las 100 víctimas cuando se sabe por otra parte que solo los servicios de grandes quemados del Hospital universitario de Orán han registrado 45 tentativas de inmolación, de los cuales 43 han sucumbido a sus quemaduras (Liberté del 12 de noviembre 2011).

¿Tendría el gobierno tanto miedo de publicar estas estadísticas? El riego está en que supondría un gran fracaso para la gestión estatal.
En el momento que celebramos el 50 aniversario de la independencia, la epidemia de inmolaciones por fuego doblado por la epidemia de harraga (emigrantes clandestinos) suena como una confesión de fracaso. No llegamos a contar el número de Argelinos que dicen por todas partes: “Mazel ma eddinach listiqlal” (Todavía no hemos conseguido la independencia). Esta frase sale incluso de la boca de los antiguos milicianos del maqui para quienes el combate libertador y el juramento hecho a los “chuhada” (mártires), han sido traicionados. Ojalá Argelia pudiera renacer de las cenizas de sus hijos.


¿Qué queda de la « Primavera árabe argelina ?
13.10.2011 por Said Rabia, El-Watan

Désabusés, les Algériens constatent amèrement que ce qui a été arraché dans le sang lors des événements d’octobre 1988 – la liberté et le pluralisme politique – a été vidé de sa substance. La régression a été telle qu’en 2011, vingt-trois ans après, les Algériens se sont remis à lutter pour reconquérir les acquis perdus. Vingt-trois ans après, le souvenir d’Octobre 1988 survient dans un contexte marqué par la chute de certaines dictatures dans le monde arabe et, du coup, cette date qu’on a essayé de galvauder réapparaît comme un moment important de l’histoire des luttes démocratiques dans le pays.

Desorientados, los Argelinos constatan con amargor que lo que había sido arrancado con sangre en los acontecimientos de octubre 1988, 23 años después, los Argelinos han vuelto a la lucha para reconquistar los derechos adquiridos perdidos. 23 años después, el recuerdo de octubre 1988 vuelve en un contexto marcado por la caída de ciertas dictaduras en el mundo árabe y, de golpe, esta fecha que se ha intentado hacerla olvidar reaparece como siendo un momento importante de la historia de las luchas democráticas del país.

Ciertos espíritus, con mala intención o por halago elitista, discuten todavía sobre el origen y la naturaleza de este movimiento, a menudo para reducir su impacto. “Revolución, lucha de clanes o pataleta de niños" la realidad es esa : Octubre abrió un paréntesis ; los que tenían el poder se encargaron de cerrarla rápido. 23 años después, Argelia es el único país – junto con Corea del Norte y Siria – que no autoriza la abertura del audiovisual a la libre expresión y a la creación de cadenas de televisión y de radio privadas. Si el régimen argelino da la impresión aparente de ser permeable a las ideas de democracia y de progreso, en el fondo y en la práctica, no es más que una dictadura donde a su vera prospera lo arbitrario. Los chanchullos, el pensamiento único, la exclusión y la corrupción.

Octubre estaba preñado de esperanza, de ideal democrático antes que el sueño se transformara en pesadilla. El rio, está claro, que ha sido desviado. 23 años, casi un cuarto de siglo, tiempo que generalmente emplean las naciones para construirse o reconstruirse. Argelia ha tomado el camino inverso.

Atascado entre la tentación totalitaria, la incompetencia y la corrupción generalizada, el país da la impresión de estar cogido en el engranaje infernal de la regresión, consecuencia de errores de una clase dirigente más preocupada de mantenerse en el poder, es decir, sinónimo de privilegios, más que de para esta deriva. ¿Cuántas veces se ha revisado la Constitución desde Octubre 1988, que había dado a luz al pluralismo político y a la libertad de expresión ? ¿Cuántas elecciones ha organizado Argelia que no hayan sido contestadas y acusadas de fraude ? ¡Ni una ! Los que tenían misión de gestionar el país no le han ofrecido ninguna visibilidad. 23 años después de Octubre 1988, estamos todavía en lo vago. Hay que, por consiguiente, revisitar Octubre y sacar las lecciones para ver mejor !

Referencias
El 4 de octubre de 1988 por la noche se produjeron violentas manifestaciones que serían el punto de partida de la “Primavera argelina”. Después de 26 años de reino sin compartir el poder del FLN, Argelia empieza a aprender el multipartidismo, una prensa privada independiente y asiste a la explosión del movimiento asociativo. En enero de 1992, las elecciones legislativas, cuya primera vuelta dio la victoria al frente Islámico de Salvación (FIS), fueron suspendidas por los militares. Siguieron los años negros de conflicto armado. Buteflika, que llegó al poder en 1999, comienza su mandato con “la ley de la concordia civil”, que fue completada en setiembre 2005 con la Carta para la paz y la reconciliación nacional.


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