En cumplimiento de la legislación vigente, solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web.
Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies
Más información
| ACEPTO

Fundación Sur
Revista
Radio
Foro de Emprendedores

África en la Escuela
AfroIslam
Taller de Radio


Búsqueda personalizada


Blog Académico
Africanos en Alemania : La estigmatización de los bastardos de Renania, por Carlos A. Font Gavira
...leer más...
El candomblé y el tiempo, por Reginaldo Prandi
...leer más...
Estrategia para un objetivo preciso: el pueblo, sujeto soberano de la democracia, por Benjamín Forcano
...leer más...
La miopía política de España en el Sáhara y el surgimiento del Frente Polisario
...leer más...
Consecuencias de la decisión de Trump de reconocer la soberanía marroquí sobre los territorios ocupados del Sahara Occidental
...leer más...

Blog Académico

Noticias
Las Noticias de la República Democrática del Congo (2021-03-16 / 2021-03-31), edición quincenal en francés de Luc de l’Arbre
...leer más...

El primer ministro interino de Libia se reúne con el monarca de Kuwait
...leer más...

Al-Sisi insta a Etiopía a cooperar en las negociaciones sobre la Gran Presa del Renacimiento
...leer más...

Japón suspende temporalmente el pago de la deuda de Mozambique
...leer más...

Yibuti celebrará unas elecciones con pocas sorpresas
...leer más...

Tanzania tiene nueva hoja de ruta en la lucha contra la covid-19
...leer más...

Zimbabue planea adquirir 1 millón de dosis por mes
...leer más...

Una Reserva Natural de Guinea amenazada por los furtivos
...leer más...

Las universidades católicas de Kenia reanudan las clases online tras el cierre gubernamental
...leer más...

Pedro Sánchez visita Angola
...leer más...

Me cortó la mano cuando me negué a desnudarme
...leer más...

Un ataque a una base de la MINUSMA deja cuatro fallecidos y decenas de heridos
...leer más...

Sudán declara el estado de emergencia en Darfur Oeste
...leer más...

Un tribunal de la ONU rechaza la liberación anticipada de un criminal de guerra ruandés
...leer más...

Guinea confirma 5 nuevos casos de Ébola
...leer más...


Noticias

Bitácora Africana
Calendario electoral africano 2021: lo que pasó y lo que viene, por Omer Freixa
...leer más...
Suez y su click online, por Rafael Muñoz Abad
...leer más...
Las mujeres de Namibia se rebelan, por Bartolomé Burgos
...leer más...
El Esperance de Túnez, mejor equipo africano de fútbol de la última década, por Pancho Jaúregui
...leer más...
África y la crisis del agua, por Carlos Luján Aldana
...leer más...

Bitácora Africana

Inicio > REVISTA > Crónicas y reportajes >

Las guerreras mino del reino de Dahomey
02/11/2020 -

El miedo de los hombres blancos hacia las mujeres viene de lejos, un miedo muchas veces arraigado al hecho de que la mujer pueda crear vida y que, ya los filósofos griegos como Esquilo, Aristóteles o Hipócrates, trataban de restar importancia proclamando que en la tierra como en el Olimpo es el principio masculino el que realmente crea (Beauvoir,2018:215). Por todo ello, no es de extrañar que en el siglo XIX las guerreras del reino de Dahomey fueran apodadas por los colonizadores europeos como amazonas, en referencia al mito griego de una sociedad de mujeres guerreras sin hombres, que mantenían relaciones sexuales con los varones de los pueblos vecinos, simplemente para impregnarse y matar (o, en algunos casos castrar) a cualquier niño varón que les naciera, y que libraron una guerra sistemática contra todos los hombres (Law,1993:245).

Lejos de esta realidad, las guerreras de Dahomey eran denominadas guerreras mino que en su cultura significaba “nuestras madres”. Estas mujeres contribuyeron a expandir el poder militar y geográfico del reino de Dahomey, que originariamente era conocido como el reino de Abomey y su fundación data de principios del siglo XVII (Lombard,1951:71). Abomey se encontraba en el territorio actual de la República de Benín, en el golfo de Guinea. Desde su nacimiento, los diferentes reyes de Dahomey se lanzaron a la conquista de todos los pueblos y reinos de su alrededor, lo que le llevó a ocupar una importante franja del territorio costero y monopolizar el comercio de esclavos, ya que su ingente número de cautivos eran entregados a traficantes de esclavos europeos. De esta asociación con los europeos surge su riqueza y la fama de constar de uno de los ejércitos más temidos de África Occidental (Lombart,1951:73)

De guardia real a auténtica fuerza de combate

Como se muestra en el documental Au Bénin, Les Fières Amazones Du Dahomey, Tassi Hangbé, fue la única regente mujer que gobernó en los doscientos años de existencia del reino de Dahomey, entre 1708 y 1711. Borrada por la historiografía machista y rescatada gracias a la tradición oral, esta mujer es clave en esta historia, porque fue ella la que fundó el cuerpo de las guerreras mino, además de enseñar a las mujeres otros oficios que eran exclusivamente de hombres. Desde el reinado de Hangbé y hasta el ascenso al trono de Gezo en 1818, cientos de guerreras mino constituían la guardia personal del monarca, hasta que el segundo las empieza a emplear como un verdadero cuerpo de combate, y aunque no se sabe la cifra exacta de cuántas mujeres llegaron a componerlo, por los registros de los colonizadores se piensa que mínimo unas 5000 guerreras (Law, 1993:251). Muchas de estas mujeres eran reclutadas de las niñas hechas esclavas en los pueblos conquistados, aunque también había muchas mujeres de Dahomey.

La guardia personal del rey vivía en el palacio, símbolo viviente del reino. Las soldados de la guardia eran denominadas ahosi (esposas del rey). Dentro de éstas, había un pequeño grupo denominado kposi (esposas leopardo), que gozaban de la máxima confianza del regente, actuaban como sus sirvientas personales y supervisaban todos los aspectos de su vida privada. Subordinadas a ellas había otro grupo de ahosi, que muchas veces eran mantenidas en el palacio hasta ser entregadas en matrimonio a consejeros u otros nobles a los que el rey deseaba favorecer. Junto a todas estas soldados, vivían otras muchas mujeres, algunas de las cuales, las más mayores, tenían las mismas funciones y los mismos títulos que los ministros de fuera. Las kpodjitos (reinas madres) habitaban una sección especial del palacio y representaban a las madres de los reyes del pasado. Tenían grandes séquitos de chicas jóvenes y sirvientes para ayudarles en sus funciones, que eran principalmente honorarias y rituales. Junto al rey y a todas estas mujeres vivían varios eunucos que ejercían funciones policiales dentro del palacio y vigilaba las puertas. (Lombart, 1951:83)

Organización en el combate

La constitución de estas mujeres en un verdadero ejército en el siglo XIX dotó al reino de Dahomey de dos fuerzas armadas, por un lado, un ejército permanente de guerreros y guerreras, y por otro, un ejército de reserva de todos los hombres y mujeres adultos capaces de llevar armas. El primero consistía en catorce regimientos de unos ochocientos hombres y tres brigadas de guerreras mino que sumaban un total de tres mil mujeres (Lambert,1951:87). En cuanto a la organización en el combate, el ejército dahomiano se dividía en cuatro secciones, un centro, dos alas, la derecha y la izquierda y una retaguardia separada. El centro era comandado por el propio rey, y las alas derechas e izquierda por el Migan y el Mehu (los dos jefes de mayor rango del reino), sin embargo, estos representaban un papel meramente simbólico, pues el mando operativo lo ejercían el Gau y el Posu adjuntos al Migan y al Mehu (Law, 1993:254).

Cada oficial masculino tenía una contraparte femenina llamada en el idioma dahomiano mino ( madre). Había una Migan femenina (Miganno, o madre de Migan), llamada Gundeme, y una Gau femenina, llamada Khetungan, en el ala derecha y una Gundeme y Akpadume (madre del Mehu y del Posu) en el ala izquierda (Law, 1993:254). Sus uniformes estaban compuestos por túnicas sin mangas, con rayas azules y marrones, que llegaban hasta las rodillas, y pantalones holgados que se sujetaban en la cintura mediante un cinturón de cartucho. Además, las componentes de la guardia del rey se diferenciaban del resto porque portaban una banda de cinta blanca en la frente, bordada con un cocodrilo azul (Lambert, 1951:87).

El ocaso de las guerreras mino

La prohibición del comercio de esclavos en la primera mitad del siglo XIX dio el pistoletazo de salida a los europeos, que se lanzaron a la carrera de la colonización de África. En este contexto, el rey Glele firmó una serie de tratados con Francia (1852, 1868 y 1878), por los que autorizaba la presencia de comerciantes franceses en Dahomey. El último tratado causó varias controversias, ya que fue interpretado de manera diferente por ambas partes. El gobierno francés, tal y como hacía el resto de sus compañeros europeos, comenzó a exceder su control en las zonas en las que se autorizaba su presencia, estableciendo puestos de aduanas, excavando el canal de Cotonú (ciudad portuaria al sur del país) y ocupándolo militarmente. El sucesor de Glele, el rey Béhanzin, consideró las acciones de Francia como una violación a la soberanía del reino de Dahomey y mandó una ofensiva el 4 de marzo de 1890 a Cotonú, que acabó con la firma de un tratado de paz entre Francia y Dahomey. Pero poco duró la paz, ya que en marzo de 1892 las guerreras mino dispararon contra una cañonera francesa, incidente utilizado por el gobierno francés para invadir el reino de Dahomey (Unesco, 2014).

Como explica Théo Atropko en el reportaje de Au Bénin, Les Fières Amazones Du Dahomey, el ataque de Francia con 3.000 expedicionarios descolocó al reino de Dahomey, ya que su ejército estaba acostumbrado a atacar, no a ser atacado. En 1894 el rey Béhanzin fue detenido y Dahomey se convirtió en una posesión francesa, lo que llevó a la disolución de este cuerpo implacable de mujeres guerreras. En la actualidad, es gracias al gran esfuerzo de las mujeres de Benín que se mantiene la memoria de las guerreras mino, legando de generación en generación las canciones, danzas y leyendas sobre este ejército de mujeres que superaron en fiereza, destreza, disciplina y coraje a sus homólogos masculinos.

Irene Ruzafa Martín

Fuente ilustración: Seh-Dong-Hong-Beh-Wikimedia

Fuente mapa: Pymouss-Wikimedia

[Fundación Sur]

Bibliografía:

Otros recursos:


Artículos relacionados:

- Umwiza Joanna, pionera en conducir vehículos de safari

- Fadji Maina, la primera científica nigeriana de la NASA

- Nicholle Kobi: la artista que está cambiando la infrarrepresentación de la mujer negra

- Aïcha Yatabary: “No habrá regiones ni desarrollo sostenible sin la emancipación y la participación de las mujeres”

- Serie Grandes Mujeres Africanas: Hela Cheikhrouhou: Banquera del clima

- Serie Grandes Mujeres Africanas: Fatou Bensouda

- Serie Grandes Mujeres Africanas: Vuvu Mpofu y la ópera

- Serie Grandes Mujeres Africanas: Theresa Kachindamoto: Contra los matrimonios infantiles

- Serie Grandes Mujeres Africanas: Colette Kitoga: “Madre de huérfanos y viudas”

- Serie Grandes Mujeres Africanas: Aminata Touré

- Serie Grandes Mujeres Africanas: La escritora Chimamanda Ngozi Adichie

- Serie Grandes Mujeres Africanas: Elisabeth Domitien, primera mujer primer ministro africano

- Serie Grandes Mujeres Africanas: Ellen Johnson-Sirleaf, Presidenta de Liberia y primera mujer Presidente en África

- Serie Grandes Mujeres Africanas : Marie-Thérèse y los huérfanos del Congo-Brazzaville

- Serie Grandes Mujeres Africanas : Hadijatou Mani Koraou

- Hadja Idrissa Bah: “Mi mensaje a las mujeres africanas es que despierten”

- Marcha Mundial de las Mujeres, un evento que expone las violaciones de derechos humanos que enfrentan las mujeres africanas

- Desnudarse para cambiar las cosas (Parte 2/2)

- Desnudarse para cambiar las cosas (Parte 1/2)


Comentarios
Las opiniones expresadas en estos comentarios no representan necesariamente el punto de vista de la Fundación Sur. La Fundación Sur no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los usuarios