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Inicio > REVISTA > Opinión >

Gabón: La inquietante guerra de sucesión…
18/06/2009 -

Sigilosa pero feroz, la guerra de sucesión, que se inició mucho antes del último suspiro del patriarca Bongo, hace furor actualmente en Gabón. Los generales y los viejos caciques del poder se desgarran, pero es sobre todo en el seno de la familia donde esta guerra corre el peligro de causar los mayores estragos entre Ali Bongo, Pascaline Bongo, Paul Toungui y Jean Ping.

El 7 de mayo de 2009, por la tarde, el pánico se apodera de las “redes Françafrique”. Fuentes oficiosas acaban de anunciar el fallecimiento de Omar Bongo, Presidente de Gabón. Desde De Gaulle a Sarkozy, pasando por Mitterrand o Chirac, el “viejo” ha conocido todos los Presidentes de la Vª República francesa y compartido con ellos pequeños y grandes secretos que los herederos amenazan con hacer emerger. “Una sola declaración no asumida podría hacer saltar la barraca”, afirma un diplomático francés.

El mismo viento de pánico sopla sobre Gabón, donde durante 42 años, el decano de los Jefes de Estado africanos ha, más que eliminado a sus adversarios como tantos otros dictadores, instaurado un “consenso gabonés”, comprándolos a golpe de petrodólares y puestos ministeriales.

…tú has matado a mi hija

A pesar de los numerosos desmentidos del gobierno, el rumor del fallecimiento de Bongo persiste durante todo el mes de mayo, tato más cuanto que “el viejo”, agotado por los conflictos familiares y veladas fúnebres, ya no se alimenta y no aparece en público desde que murió su esposa Edith Lucie Bongo.

Robert Bourgi, en “Le Monde”, afirma que con ocasión de una de sus últimas conversaciones, el Presidente gabonés le había explicado: “Me siento desgraciado desde la muerte de “mamá Edith, pero lo que produce mayor daño es que ni siquiera tengo ganas de ir a Francia, que sin embargo es mi segundo país, a causa de todos vuestros medios de comunicación, que me acosan con esas historias que me achacan”.

El Presidente Bongo está abatido también a causa de los conflictos de familia. Su hijo Ali Bongo, que sueña con sucederle, y su madre Patience Joséphine Kama –ex-mujer de Bongo– son acusados por los congoleños de estar en el origen del “mal misterioso” que sufrió Edith Lucie Bongo, Primera Dama de Gabón e hija del Presidente congoleño Denis Sassou-Nguesso. Una sospecha, en todo caso, compartida por el Jefe de Estado congoleño, quien, en las exequias de su hija lanzó a Ali Bongo: “¡Tú has matado a mi hija!”.

Ali Ben Bongo: ¿el mal elegido…?

Es en este contexto tenso donde interviene la muerte de Omar Bongo (oficialmente el 7 de junio). Ante el anuncia del fallecimiento de su padre, Ali Ben Bongo, ministro de defensa, permanece sólo al mando.

Nacido Alain Bernard Bongo, antes de adoptar el nombre de Ali Ben cuando la familia se convirtió al Islam en 1973, es fruto del matrimonio celebrado en octubre de 1959 entre Albert Bernard Bongo y Patiente Marie Joséphine Kama. Realiza sus estudios secundarios en el colegio Sainte-Croix de Neuilly-sur-Seine, barrio acomodado de la capital francesa y luego elige estudiar derecho en la universidad Paris I Panteón-Sorbona. A su regreso al país, en los años 1980, su padre lo integra en su gabinete.

Tras el anuncio del fallecimiento de su padre, mientras toda la familia corre a Barcelona, el ministro de defensa prefiere permanecer en Libreville para cerrar a cal y canto el futuro y decide el cierre de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas, despliega sus tropas en torno a los lugares sensibles: administraciones, bancos, radios, televisión pública…

Unos meses antes, el apodado en Libreville “Baby Zeus”, hace limpieza en el estado-mayor, donde coloca a sus hombres. Cuenta con el apoyo del ministro del interior, André Mba Ogame, un amigo de la infancia y por añadidura fang, la comunidad étnica más importante de Gabón. Juntos animan la corriente de los “reformadores” en el seno del Partido democrático gabonés (PDG) en el poder. Puede también contar con los consejos de Guy Nzouba Ndama, presidente de la Asamblea nacional. En Francia tiene el apoyo de Robert Bourgi, brillante abogado “delfín” de Jacques Foccart, del que ha recogido en parte las redes africanas.

Pero la mayoría de los colaboradores del Presidente, su hija Pascaline a la cabeza, están en contra de “Baby Zeus”, al que reprochan su falta de carisma y de seriedad, su pasión por los Ferrari y las partidas de Nintendo. Por no saber la lengua de los batékés, su propia etnia, su candidatura en las legislativas de 2001 en la cuna familiar, rebautizada Bongoville, es un desastre.

Rumores malévolos le acusan también de no ser hijo de Bongo, sino un “bastardo”, peor, un extranjero encontrado en un campo de refugiados en la guerra de Biafra. Así, cuando Ali Ben Bongo será hospitalizado en Neuilly-sur-Seine, el 23 de mayo, inmediatamente corre el rumor de que ha sido envenenado, embrujado o víctima de un ataque cardíaco como consecuencia de un consejo de familia tumultuoso. Pero según otras fuentes, Ali Ben intenta perder kilos y su anillo gástrico se ha desplazado.

Entre sus enemigos están todos los que él ha destituido del ejército, comenzando por el ex-jefe de estado-mayor y actual ministro de Salud, el general Idriss Ngari, otro potencial pretendiente, miembro de la etnia fang, que dirige una asociación muy influyente de antiguos oficiales. Mantenidos apartados del poder, los fang podrían sentir que ha llegado la hora de la revancha, con riesgo de enfrentamientos interétnicos.

Pascaline, el tótem de Bongo

Pascaline Bongo, 52 años, es presentada como la hija preferida del Presidente, su “tótem”, como se afirma en Libreville. Vive con el actual ministro de Asuntos Exteriores – Paul Toungui, otro pretendiente a la sucesión de Bongo – y está ferozmente opuesta a las ambiciones presidenciales de su hermano. En Barcelona es ella la que vela a Omar Bongo y filtra las visitas. Según los últimos rumores, habría prohibido el acceso a la clínica a su hermano Ali Ben Bongo.

Diplomada en la ENA, dirige el gabinete de su padre y es, sobre todo, la gestora de su fortuna, con el peligro de confundir la caja del Estado y su cuenta bancaria personal. En la investigación parisina sobre “los bienes mal adquiridos”, ha aparecido que uno de sus Mercedes clase E55 había sido pagado en parte por medio de un cheque de 37.320€ de la pagaduría general de Gabón. El actual pagador general es una de sus personas cercanas. Su concubino actual, Paul Toungui, ha desempañado mucho tiempo la cartera de Finanzas.

Si bien Pascaline no se ha presentado directamente para la sucesión de su padre, tiene la intención de influir en la elección del próximo Presidente y agita sus redes parisinas en ese sentido, concretamente en los medios de negocios, en los que tiene el apoyo de Vincent Bolloré, su socio en diferentes proyectos.

Decididamente opuesta a la toma del poder por parte de su hermano Ali Ben Bongo, deja caer que “las empresas francesas tendrían mucho que perder” si su hermano se pusiera a la cabeza del país. “¡Ali?, sus adversarios tratan de vendernos que se trata de un agente vendido a los americanos”, se dice en el entorno de Sarkozy. En el contexto actual, “una cosa es segura: Pascaline no trabajará ni para ella ni para su hermano”, nos afirma un diplomático francés. Queda por lo tanto una incógnita: ¿zanjará la cuestión a favor de su compañero actual Paul Toungui? ¿o de su ex-marido Jean Ping con quien tiene varios hijos?

Paul Toungui: un serio pretendiente.

Conocido por ser un hombre discreto, Paul Toungui, actual marido de Pascaline Bongo, él también del sureste de Gabón, ya no oculta sus ambiciones presidenciales. A sus 59 años, es ministro de Asuntos Exteriores, sueña con hacerse con las llaves del Palacio al borde del mar. Tiene para ello una carta importante: su pertenencia al clan Bongo a causa de su matrimonio en 1995 con Pascaline, la hija mayor del presidente.

La pareja puede disponer de importantes recursos. Pascaline Bongo, insustituible jefa de gabinete de su padre y encargada de la gestión de los bienes de la familia, no ignora ninguno de los meandros financieros del régimen. Paul Toungui, considerado como hombre del presidente, fue durante mucho tiempo ministro de Minas y luego de Finanzas.

Jean Ping: el aspirante distante

En los pasillos diplomáticos parisinos se habla mucho de Jean Ping, -ex marido de Pascaline Bongo– para el sillón presidencial. Nacido en noviembre de 1942 en Omboué, al sur de Port-Gentil, este diplomático gabonés es considerado como uno de los colaboradores más escuchados de Bongo (que le había apodado “Mao”, a causa de sus orígenes asiáticos). Desde febrero de 2008 está a la cabeza de la Comisión de la Unión Africana.

Casado hoy con una itelo-marfileña, Jeanne-Thérèse, el ex-marido de Pascaline entra realmente en la política gabonesa en 1984, cuando se convierte en el director del gabinete del Presidente Bongo. Ministro sin discontinuidad durante 16 años y vice-primer ministro en 2007, Jean Ping, es jefe de la diplomacia gabonesa en 1999.

Distinguido, brillante y muy abierto, el Presidente de la Comisión de la UA dispone sobre todo de un carné de direcciones en los círculos diplomáticos internacionales, donde inspira confianza. Hay que recordar que ha dirigido con brío, según varios diplomáticos, la sesión 59 de la Asamblea General de la ONU en 2004-2005, que preparó la cumbre sobre la reforma de la institución.

Debido al largo tiempo pasado al lado de Bongo, que le consideraba como de la familia, conoce su país como la palma de su mano. Único fallo, se le reprocha que no tiene base electoral importante en Gabón, ya que ha evolucionado mucho tiempo a la sombra del presidente.

Según un comunicado de la Comisión de la UA, no ha regresado a su país más que el sábado último para asistir a las exequias del difunto Presidente. “No se preocupe, sigue de cerca la situación”, nos confirma una fuente de la Comisión de la UA, “llegado el momento, si se impone la necesidad, se pondrá en marcha”.

Los “outsiders”

En la familia hay que contar también con Christian Bongo, hijo del Presidente, en la treintena, que dirige uno de los principales bancos del país, El Banco gabonés de desarrollo. Está también su hermano Anicet Bongo, que estaba a la cabeza de un grupo de comunicación, TVSat, cuya presidencia del consejo de administración está ocupada por Pascaline Bongo. Y luego, está Jeff Bongo, alto funcionario del ministerio de economía y de finanzas.

La “familia Bongo” cuenta también con otras cartas, dirigentes de segundo nivel instalados en puesto de importancia, como Hervé Ossamy, yerno de Bongo, patrón de empresas del Estado, o Marie-Madeleine Mborantsuo, antigua compañera del jefe de Estado, y muchos, muchos otros…

Pero la rivalidad entre los dos hijos de Bongo (Ali Ben y Pascaline) y sus hijos políticos (Toungui y Ping) podría complicarse con el juego del general Idriss Ngari, que dispondría de varios apoyos en el ejército. Los caciques del PDG, el antiguo partido único, podrían hacer oír su voz, del mismo modo que los opositores moderados como Pierre Mamboundou, jefe de la Unión del pueblo gabonés (UPG) y Zacharie Myboto, un antiguo hombre cercano a Omar Bongo que conoce muy bien “la casa”.

Djamil Ahmat

Publicado en la agencia Dabio.net, el 17 de junio de 2009.

Traducido por Ramón Arozarena, para Fundación Sur.


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