Experimentos farmacéuticos en África

27/04/2020 | Editorial

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Todos comprendemos que la investigación médica y experimentos médicos son algo necesario para el progreso en la prevención y tratamiento de enfermedades y pandemias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) exige que se respeten siempre los principios éticos para dicha investigación y experimentos. Ver: Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial (AMM): Principios éticos para la investigación médica en seres humanos.

La historia nos muestra sin embargo, que ciertas prácticas de algunas empresas, también entre las farmacéuticas, no respetan dichos principios éticos, poniendo en riesgo la vida de muchas personas vulnerables y necesitadas.

En demasiados países, incluso en España, se encuentran productos falsificados y hasta muchos ancianos que han fallecido en residencias, sin poder ser atendidos en un hospital.

Según la información del Dr.Theogene Rudasingwa (líder de IRFM) en Washington, la empresa privada “L.E.A.F. Pharmaceuticals”, con sede en USA, cuyo director ejecutivo es Dr. Clet Niyikiza, está lista para comenzar experimentos de medicamentos o vacunas aun por conocer, en pacientes ruandeses que tienen Covid 19, a través de su filial en Ruanda. La OMS debería estar muy vigilante.

La propuesta de dos expertos:(Jean-Paul Mira, jefe de UCI del Hospital Cochin de París, y Camille Locht, director del Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica en la televisión francesa), de usar África como laboratorio de pruebas para un tratamiento contra el coronavirus generó una enorme polémica que ha hecho alzar la voz de varias personalidades del continente africano.

El Dr. Tedros Adhanom, presidente de la OMS, se vio obligado a confirmar que todas las investigaciones médicas, en cualquier país del mundo, se realizarán respetando siempre los principios éticos establecidos.

Ciertas prácticas de algunas empresas farmacéuticas, más que la salud de los demás, parecen buscar el lucro propio. Este capitalismo feroz y egoísta es pues una enfermedad más grave que el coronavirus, dice el historiador Mike Davis.

El acceso a ciertos medicamentos necesarios, incluidos los antibióticos, vacunas y antivirales, debería ser un derecho humano universal y gratuito. La vida de las personas empobrecidas debe ser siempre una prioridad, por encima del beneficio de las grandes farmacéuticas.

Podríamos hablar de otras pandemias, como: el masivo saqueo de recursos africanos, la corrupción, el hambre, el desempleo, el tráfico de personas, armas, etc.

Solo una sociedad comprometida y solidaria, a través de sus movimientos sociales, puede generar una nueva infraestructura de salud, de educación y de gestión de los recursos sociales, que esté al servicio del bien común, y no de las multinacionales o de los partidos políticos.

La opresión y explotación de las personas empobrecidas y de sus recursos, particularmente en los pueblos de África y del hemisferio Sur, sigue aumentando cada día, por la codicia e inhumanidad de muchas multinacionales europeas y occidentales.

Las ayudas y los alimentos, que se envían a África, nunca pueden blanquear semejantes injusticias.

Los pueblos africanos, en vez de limosnas, piden más respeto, cooperación justa y solidaridad real.

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