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Mikel Larburu

Mikel Larburu es un Misionero de África (Padres Blancos) nacido en Zumaya (Guipuzcoa). Ha estado trabajando por la sociedad argelina durante más de cuarenta años, especialmente con la formación profesional de la juventud del Sahara. Actualmente trabaja en un proyecto de Europa - Islam en Bruselas y es el coordinador de la sección "AfrIslam" del Portal del Conocimiento sobre África de la Fundación Sur.

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En Mali: guerra entre los islamistas (Primera parte)
1ro de febrero de 2013

28/01/2013

LE MONDE

Philippe Bernard

La sociedad maliense se encuentra dividida entre dos maneras de vivir el islam. El antropólogo Gilles Holder aborda la cuestión de su reconstrucción. Ayer, democracia ejemplar, el Mali está considerado por los Occidentales como un Estado en quiebra.

¿Cómo se explica semejante bajada a los infiernos?

El Mali tiene la particularidad de ser una excolonia francesa sin hacer parte de lo que llaman hoy la”Françafrique”: los intereses económicos franceses no están muy presentes y el país se fue acercando de la URSS en el momento de la independencia en 1960.

Pero en 1991, cuando el país vivió su “revolución democrática” – final del partido único, elecciones transparentes -, fue el país que encarnó el discurso de La Baule de Mitterrand que pretendía privilegiar los regímenes virtuosos. El Mali se convirtió en el valedor de una política francesa diferente en África.

En aquella época, se valoraba el papel activo de la sociedad civil maliense. ¿Era una ilusión?

La democracia es una palabra grande que escondía el liberalismo económico y el debilitamiento del Estado. Bajo el pretexto de de disminuir la deuda, se descargó el Estado que se vio obligado a aligerar sus políticas sociales. La salud, la escuela, el desarrollo fueron confiados a una “sociedad civil” artificial, que trabajaban para las ONG financiadas del exterior. Este tipo de funcionamiento alimentó una nueva burguesía desconectada de la realidad. La idea republicana, con su voluntarismo nacional, vaciló.

Los religiosos parecen haber prosperado por el hecho de la democratización…

Sí, la esfera religiosa ha sido la gran beneficiada de este proceso. Pudo autonomizarse en el espacio público a través de la creación de mezquitas y la emergencia de personalidades carismáticas

Los jefes del islam no han parado de ocupar el campo político. ¿Qué peso específico representa frente al Estado ?

El Estado maliense redistribuye poco. Gobierna gracias a una élite compuesta por gente que “saben” y cuya acción se la percibe como depredación. La sociedad maliense vive entre este poder de depredación del Estado, y un poder de ponderación que el Estado organiza en parte: lo religioso.

El proceso democrático ha creado un espacio de competición a través de los religiosos porque ha cerrado con candado el debate político con una ideología de tipo consensual. Un “espacio de interpelación democrática” entre la sociedad civil y el Estado había sido puesto en marcha de manera formal, pero que funcionaba en círculo cerrado. De hecho, los debates societales han cedido su campo a la esfera religiosa.

Los únicos espacios de interpelación democrática son las grandes manifestaciones religiosas, como el Maulud donde los predicadores dirigen las quejas al Estado delante de decenas de miles de fieles. Una manifestación organizada en enero del 2012 en el gran estadio de Bamako, logró reunir 120 000 personas, o sea el 1 % de la población del país! Desplazando estas multitudes, los religiosos musulmanes han logrado adquirir un poder autónomo. Se ha conseguido una polarización entre el Estado y el islam…

Cuando la Constitución maliense protege explícitamente “la laicidad”. ¿Cómo se explica esta paradoja?

La democratización, introduciendo una mentalidad competitiva en la esfera islámica, ha transportado la cosa pública hacia lo religioso. Es ahí donde se discute el estatuto de la mujer, la escisión, la poligamia, la pena de muerte, el paro, la ausencia de justicia. No hay otro lugar para el debate, en lenguas nacionales. No hay que olvidar que el 50% de los Malienses son analfabetos y el 92 % no dominan el francés.

En 2009, el presidente Amadu Tumani Turé se vio obligado de retirar su reforma del código de la familia que iba en el sentido de la igualdad hombres-mujeres.

¿Porqué esta reforma moderada se encontró con tal oposición?

Porque la norma islámica vigente en Mali, es la charia. Sí, existe una ley civil, pero en realidad, uno se casa, se entierra, se hereda según la charia. La ley no interviene más que en caso de litigio. Ciertamente, ni se habla de cortar la mano o flagelar, pero la charia regula la vida social. Los nuevos derechos para las mujeres que preveía la reforma contradecían estas reglas del islam, sobre todo que eran condiciones impuestas por los donantes extranjeros de fondos.

¿Cuáles eran las componentes del islam maliense en el momento del golpe de Estado de marzo 2012 ?

El islam histórico en Mali, al que se refieren el 80 % de la población, es malekita. Es una doctrina con una visión universal apta para adaptarse a las culturas locales. A partir de 1945, un reformismo sunita, el wahabismo, que vino de Arabia saudí atacó esta tradición, predicando una reforma de la educación islámica que pretendía una re-islamización del islam y, en este sentido, instaura lo que hoy en día se llama salafismo.


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