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Esos raperos que hacen temblar al régimen de Wade en Senegal
14/02/2012 -

Hace un año se creó el movimiento “Y’en a marre” [estamos hartos] que fascina a los senegaleses. Cercano a la gente y a sus aspiraciones, sus miembros sueñan con construir un nuevo Senegal.

Cuando “Y’en a marre” tiene una cita en Dakar no debemos esperar encontrarlos en los hoteles de lujo en el barrio de “Almadies”. Esos donde una noche cuesta fácilmente un mes de salario de un maestro senegalés. El frente marítimo donde la gran mayoría de los habitantes de Dakar no ponen los píes nunca. Donde con frecuencia los alimentos y bebidas alcanzan precios superiores a los de París.

“Y’en a marre” da la espalda al Senegal “reluciente”, que se ha desarrollado estos últimos años en la cornisa marítima siguiendo la estela del presidente Wade y de su familia. La “Corniche” [Cornisa] de Dakar, centro de todas las especulaciones inmobiliarias, fachada atlántica orgullo del régimen de Wade desde que hizo construir la “Statue de la Renaissance”. Un inmenso monumento de estilo norcoreano que ha costado unos diez millones de euros. Parte de los beneficios de los visitantes del monumento revierten en las arcas del presidente, con el argumento de que él tuvo la idea de construir esta estatua, con el dinero del contribuyente.

A la búsqueda de su Cuartel general

Los “Y’en a marre” se citan en su feudo de “Parcelles assainies”. Una barriada popular del extrarradio de Dakar, la capital senegalesa. Lejos de las calles perfectamente pavimentadas de la “Corniche”, “Parcelles assainies” es representativa de las condiciones de vida de la mayoría de senegaleses. Una maraña de calles estrechas y arenosas donde los vehículos renqueantes están ya más que obsoletos. Un laberinto sin señalización, ni nombres de calles.

A dos pasos de su cuartel general, un santero (morabito) hace publicidad sobre las paredes de su establecimiento de “salud”, anuncia cómo combatir todas las formas de brujería, especialmente para los esposos de noche. “Los malos espíritus se supone que atormentan a la gente en la oscuridad de la noche” comenta con una familia del lugar.

Con la intención de encontrar a los raperos de “Y’en a marre” hay que preguntar por el depósito del gas. Al llegar a su cuartel general nada indica que hemos llegado al destino. Como si “Y’en a marre” estuvieran escondidos. No se ve nada. Ni siquiera se ven las camisetas de publicidad del movimiento.

“No tenemos que demostrar más que lo que somos” dice Fadel Barro, uno de los líderes del grupo.

Fadel añade que los «Y’en a marristes» [los “que están hartos”] no son afiliados de ningún partido político. “Nosotros no llevamos ninguna pancarta, el 26 de febrero no apoyamos a ningún candidato a la presidencia”. Su primera acción es impedir que Wade vuelva a presentarse.

Cercanos al pueblo

Su sobriedad contrasta con la demostración de fuerza de los partidos políticos. El régimen de Wade y como todos los partidos de la oposición dispone de una atractiva logística, poderosos 4x4 decorados con carteles con la imagen de sus líderes.

Desde que un grupo de dirigentes políticos aparece, trajes oscuros y gafas de sol de rigor, implacables servicios de orden los rodean. A menudo luchadores de profesión que usan los empujones para hacer expedito el camino a sus jefes.

Difícil para un senegalés medio identificarse con esas ostentaciones de riqueza. Mientras que los “Y’en a marre” son más representativos de la sociedad del país. Los “goorgoorlu” (espabilados en lengua wolof) que sobreviven con menos de un euro al día. Este cincuenta por ciento de senegaleses de menos de 20 años que rara vez tienen un empleo remunerado.

Los líderes del movimiento “Y’en a marre” viven en los barrios populares de Dakar, pero son originarios del interior del país, de la región de Kaolack, una de las zonas desfavorecidas. Su actividad militante comienza en el instituto. El grupo de colegas se instaló en Dakar sin temor a nada. Los “Y’en a marristes” tratan de construir un nuevo tipo de senegalés (NTS).

El NTS se libraría de los males de la corrupción, libre de las cadenas del despotismo y respetuosos con el Estado de derecho y la democracia. Vasta tarea. Todos están de acuerdo en Dakar. A los ojos de los “Y’en a marristes”, el presidente Wade no es ciertamente el modelo de NTS. Pero todo el mundo se debe poner a trabajar para acceder al estatus envidiable de NTS.

Thiate mantiene el espíritu de lucha

Los lemas de los “Y’en a marristes” pueden parecer ingenuos pero seducen a muchos jóvenes sin ideal. Esta “generación perdida” que se reúne cada día para beber ataya (té senegalés) y arreglar el mundo.

Thiate (benjamín en legua wolof), un famoso rapero del grupo dakarí “Keurgui” es uno de los líderes de “Y’en a marre” que frecuenta desde hace tiempo a los jóvenes de los suburbios de Dakar. “Con nosotros y con un ataya ha arreglado el mundo” dice Mamadou, uno de sus colegas de lucha que vive en Diacksao, suburbio abandonado a 14 kilómetros de Dakar. Da lo mismo que Thiate hoy en día sea famoso, para él permanece lo de colega en lucha, alguien que conoce el arrabal y sus sufrimientos.

Hoy Thiate se ha convertido en una estrella. Internet, televisiones, radios y periódicos de toda Europa y Senegal le solicitan entrevistas en todos los idiomas imaginables. Para responder a los periodistas, él pasa sin demora del francés al wolof y al inglés. Responde con facilidad y buen humor.

Y siempre la misma pregunta que viene y va ¿Es su modelo la primavera árabe? A sabiendas de que los “Y’en a marre” no tienen ninguna consideración para Túnez como destino atractivo.

“Somos seguidores de la democracia. Los tunecinos han sido liberados de una dictadura, ¿pero no van a caer en una dictadura peor? Nosotros seguimos nuestro propio camino” dice Thiate, que no se arredra y argumenta con serenidad.

Está convencido de que “Y’en a marre” podrá impedir que Wade participe en las presidenciales de febrero. “Le llevaremos a que lo juzgue el Tribunal Penal Internacional” clama. El radicalismo de “Y’en a marre” puede confundir a los más conservadores senegaleses pero eso seduce a la juventud. Los discursos de Thiate se cantan como su rap.

“Tenemos un arma mortífera. Nuestra música, que nos permite penetrar profundamente en la sociedad” afirma el rapero que acaba de terminar su nuevo álbum.

A la pregunta de “Si Wade es tan impopular, ¿por qué fue reelegido en la primera vuelta de las presidenciales de 2007?, Thiate responde con total franqueza:

“Todo el mundo sabe que esta elección tiene trampa. Tenemos un plan para impedir que Wade repita. Estamos cansados de esta falsa alternancia, de este pitorreo, de la fuga de dinero senegalés para beneficio de un pequeño grupo de aprovechados cercanos al régimen”.

Un impacto real para la juventud

El 23 de junio de 2011, las manifestaciones organizadas por “Y’en a marre” tenían al régimen al borde del noqueo. Según la prensa local, algunos dirigentes, principalmente el hijo del presidente, Karim Wade, habían reclamado la ayuda del ejército francés que dispone de una base en Dakar.

Seis meses después, “Y’en a marre” volvió a inquietar al régimen. “El poder hizo de todo para comprarnos. Pero hemos mantenido el tipo” dice Thiate que afirma sufrir cotidianamente amenazas de muerte desde la creación de “Y’en a marre” hace un año.

“Al principio las gentes les tomaron por tontos, como unos raperos iban a ser sus dirigentes, pero estos son jóvenes inteligentes que han estudiado. Ahora el régimen comprende bien su peligro” dice Hassan, un alto funcionario, seducido por su determinación.

Uno de los líderes de “Y’en a marre”, el famoso rapero “Fou malade” se pudre en la cárcel. ¿Cayó en una provocación?, se le acusa de haber molido a palos a otro rapero que no quería manifestarse.

“Hemos dejado a “Fou malade” en cuarentena” dice con seriedad Fadel Barro, que piensa que el rapero malogró su buena vida para convertirse en un NTS. Está arrepentido, quiere progresar, es esencial. El movimiento “Y’en a marre” es contrario a la violencia.

Los “Y’en a marre” mantienen en secreto sus planes la mayoría del tiempo. Se comunican con sus militantes diseminados por todo el país gracias a las redes sociales. Las órdenes de concentración se dan a toda velocidad por los barrios más remotos gracias a Facebook cuando funciona Internet. Y sobre todo a través de los SMS.

Los discursos radicales de “Y’en a marre” inquietan a algunos senegaleses, principalmente a los de más edad.

“Los senegaleses tienen horror a la violencia. No entienden que nosotros también, que no somos violentos” comenta Fadel Barro.

Thiate confirma esta afirmación. Para probarlo cuenta con la fama de su rap que trata sobre la violencia o el dinero, este dinero tan ligado al mundo de la política del país. El peso de las palabras. Palabras que deberían tener más fuerza que el dinero. “Palabras que deberían ser más fuertes que el dinero” dice un activista de “Y’en a marre”. Muchos senegaleses desearían creerlo, quisieran creerlo. Sobre todo los más pobres.

Pierre Cherruau

Director de Redacción de “Slate Afrique”.

Dakar, 10 de febrero de 2012.

Traducido para Fundación Sur por Juan Carlos Solís Santander.


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